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Política
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Actualizado el 12/03/2017
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El candidato Larraín

Autor: Ignacio Bazán

Luis Larraín dejó la Fundación Iguales a fines de febrero para reconvertirse en político. De la mano de Ciudadanos, será candidato a diputado por el distrito 10. Aquí explica por qué decidió salir del activismo de la diversidad sexual para postular a un cargo en el Congreso.

El candidato Larraín

Cuando Luis Larraín (36) anunció su salida de Iguales a fines del año pasado, ya había sido sondeado para empezar una carrera política tanto de Ciudadanos como de Amplitud y también del movimiento Red Liberal, las agrupaciones que desde enero forman parte de la coalición Sentido Futuro. Por esos días, Larraín decidió mantener la propuesta en reserva. “No quise mezclar etapas”, explica sentado en un café del barrio Bellas Artes, a un par de cuadras de su departamento. “En Iguales hemos sido bien celosos de la independencia y del apartidismo. En el directorio todos hemos sido independientes, porque creemos que eso nos da mayor libertad para criticar a quien haya que criticar o colaborar con quien haya que colaborar”.

Esta es la primera vez que Larraín habla como ex activista y es la primera vez que habla en un rol político, apoyado por Ciudadanos, el partido de Andrés Velasco, como aspirante a diputado del distrito 10, que componen las comunas de Santiago, Providencia, Nuñoa, Macul, San Joaquín y La Granja.

¿Ahora pasas a militar en Ciudadanos o tu candidatura va a ser independiente apoyada por ellos?

Por ahora soy independiente, por mi rol en la sociedad civil, y vengo con ese chip. Por ahora, lo importante es que me siento parte de un proyecto político de una coalición de centro liberal, que ese es un domicilio político que me identifica y que coincide con la salida de una vieja política que está muy cuestionada y en la que no me siento cómodo. Me refiero a las dos coaliciones tradicionales.

A pesar de ir apoyado por Ciudadanos y de tener una larga relación con Andrés Velasco, quien es parte del consejo consultivo de Iguales, Larraín confiesa una gran sintonía con los parlamentarios de Amplitud, el ala liberal de RN que terminó renunciando al partido. “Lily Pérez, Pedro Browne y Joaquín Godoy siempre nos apoyaron con sus votos, incluso cuando militaban en RN”, dice Larraín. “Por eso el mundo cultural de este centro liberal me es natural. Es un lugar donde se respeta la diversidad sexual, que quiere mejorar la política, con hambre de hacer las cosas mejor”. Larraín dice que sus referentes políticos son el activista homosexual Harvey Milk, Martin Luther King y Nelson Mandela. En Chile, el mismo Andrés Velasco y Lily Pérez: “Desde cuando era parte de una coalición de derecha, siempre tuvo una voz disidente”, apunta.

¿Te costó tomar la decisión de ingresar a la política?

Es difícil. Estamos en un minuto en que la gente desconfía mucho de la política, por lo tanto, uno lo piensa dos veces. Esto significa un costo de exposición, dar explicaciones por los errores de otros, entonces hay que tener una cierta resistencia, aunque creo que son habilidades similares a las que he desarrollado en Iguales. La gente valora caras nuevas, así que estoy dispuesto a asumir el desafío. Tengo muchas razones por las que estar ahí y tengo mucho que decir.

¿Cuáles serían esas razones por las que quieres entrar al Congreso?

Me indignan la injusticia, la desigualdad. Como gay, he vivido en parte esa injusticia. El hecho de que todos mis amigos se puedan casar y yo no y el solo hecho de vivir esa etapa que estar dentro del clóset. Mi idea es contribuir a que el menor número de ciudadanos tengan que sufrir esa desigualdad. Además, como enfermo de una enfermedad renal genética, que me ha significado ser trasplantado dos veces. Aunque he tenido suerte y acceso a todo lo que he necesitado, también lo he pasado mal. Tengo que dedicar varias horas a la semana a correr entre la isapre, la farmacia, la clínica y el ISP, y todos te pelotean. O los medicamentos, que en Chile son muy caros y aunque se haya hecho una ley que prohíbe que en las farmacias te ofrezcan los medicamentos más caros, ves que en la práctica ocurre igual. La mitad de las prestaciones en salud no tienen código Fonasa y eso hace que las isapres no las cubran. No me logro explicar por qué Fonasa les cuida el bolsillo a las isapres y no a los ciudadanos.

Como director de Iguales, te ha tocado ver el Congreso por dentro. ¿Cuál es tu opinión del lugar al que aspiras entrar como diputado?

Mi opinión es que hay muy buena gente y muy mala gente. No me gusta cuando meten a los políticos en el mismo saco, porque muchos son tremendamente comprometidos, que trabajan de lunes a lunes. Muchos otros están más preocupados de reelegirse o instalar a sus contactos en algún puesto público. Muchos dicen que te apoyan en algún tema, pero votan en contra porque su electorado es complicado. Otros que van a votar a favor, pero te piden que no lo digas en público. Hay discursos hacia adentro y hacia afuera. Eso es deshonestidad intelectual.

Directo a la papeleta

Luis Larraín dice que va por el distrito 10 y que no se ve compitiendo en ningún otro lugar. Hace siete años que vive en Santiago y su vida ha transcurrido entre el centro, Providencia y el campus San Joaquín, donde estudió. “No me sentiría cómodo compitiendo en un distrito que no conozco”.

¿Vas a primarias o directo a la papeleta?

Es directo. Esta es una coalición emergente, no ocurre lo que pasa en partidos tradicionales en los que hay gente que se siente dueña de tal distrito y competía con lo que los quieren sacar.

De llegar al Congreso, puede que seas el parlamentario en llegar al estando afuera del clóset.

Me entusiasma ser el primer activista de la diversidad sexual que llegue al Congreso, sería un honor. Aunque deje de ser activista, si es que me eligen, voy a seguir teniendo mi corazón de activista.

Luis Larraín, tu padre, desde Libertad y Desarrollo, es un hombre eminentemente político. ¿Qué te dijo de tu candidatura?

Está muy contento, he recibido su apoyo absoluto en esta nueva fase. Para él es nuevo, porque a pesar de estar vinculado a la política nunca ha sido candidato. No le gusta tampoco, quizás le cuesta más el contacto con la gente, es más de ideas. Pero siento su apoyo a pesar de que él es más de derecha o demasiado de derecha. Lo importante es que en mi casa siempre se ha podido conversar de todo con respeto.

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