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Actualizado el 29/02/2016
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El futuro de la basura

Autor: Carlos González / Daniela Palavicino

Hasta hoy no existe la tecnología que permita eliminar por completo los desechos del planeta. Expertos coinciden en que será necesario convivir con vertederos para botar lo que no se puede reutilizar. El desafío es hacerlos más modernos.

El futuro de la basura

Puede sonar raro, pero hay países en los que hay escasez de basura. Es el caso de Suecia y Noruega que deben importan desechos para producir energía eléctrica y calefacción. Aunque no les sirve cualquier basura, ésta tiene que poseer poder calorífico. Por ejemplo, el vidrio no califica.

 Este proceso se llama Waste to energy (WTE), y consiste en incinerar la basura. El sistema genera vapor de agua para mover las turbinas de estas plantas generadoras y al mismo tiempo entregar la calefacción que se reparte en los hogares por medio de una red de tuberías de agua caliente.

 El uso de esta tecnología, más las políticas de reciclaje, permiten a Suecia que un 1% de sus residuos  terminen en un relleno sanitario.  A este ritmo, ¿sería posible que este país no tenga vertederos?.

Marcel Szantó, director del Grupo de Residuos Sólidos (GRS) de Investigación de la U. Católica de Valparaíso, no lo cree posible. “Si yo incinero la basura igual tengo que dejar las cenizas en algún lugar por los metales pesados que pueda contener”,  explica Szantó. 

Este ingeniero chileno, quien desde los 70 ha estudiado el fenómeno, acaba de llegar de Europa donde junto a otros expertos analizaron el caso del País Vasco.

Los vascos, que poseen un eficiente sistema de gestión de residuos, se propusieron no tener más rellenos sanitarios. Pero el académico dice que esta es una política mentirosa, porque ahora pagarán para enviar sus desechos a la vecina Cantabria. “Con esto empezamos a comprobar que el vertedero cero no existe”, señala y precisa que hasta en el proceso de compostaje, en el que la materia orgánica se transforma en fertilizantes, hay un 20% de rechazo de residuos. 

El destino de la basura

El Banco Mundial estimó, en 2012, que el volumen de basura en el mundo era de 1.300 millones de toneladas al año. En esta categoría se incluían residuos sólidos provenientes de los sectores residencial, industrial, comercial y construcción.

La mayor parte de éstos termina en rellenos sanitarios o vertederos.  El resto se recicla, se transforma en energía, termina vertederos sin ningún tipo de control, se utiliza para compostaje y lo que queda se va a “otros” lugares,  una categoría difusa que surge a raíz de la mala calidad de los datos que entregan algunos países (ver infografía).

En los 34 países que conforman la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE),  el 44% de los residuos se envían a rellenos sanitarios y vertederos, el 34% va a reciclaje y compostaje, mientras que el 20% se incinera para obtener energía y el 2% a incineración sin recuperación. 

En este grupo se encuentra Chile, aunque está lejos del promedio OCDE. Figura con un 99% de basura ingresando a rellenos hasta 2013 (cifra que reporta el último informe de estadísticas del organismo),  ocupando así el segundo puesto detrás de Nueva Zelanda.

 Desde el ministerio de Medio Ambiente afirman  que hoy el 90% de la basura va a vertederos y un 10% se reciclaje. “Estamos lejos de Suecia (…) Los incineradores se utilizan en países más fríos, porque los residuos se utilizan para generar calor y calefacción. Esa es una necesidad que no tenemos a lo largo de todo Chile. Los costos asociados al manejo de residuos a través de esas tecnologías son mucho más elevados, no podemos pagarlo hoy”, dicen. 

 En el ministerio apuestan a revertir las cifras con el proyecto de  Ley de Fomento al Reciclaje, hoy en el Congreso. Consultados si esta legislación apunta a una política de “basura cero” como la que está en curso en California (ver recuadro), explican que “el objetivo no es basura cero, pero va en la línea de evitar que lleguen los residuos que define la ley a los rellenos sanitarios”.

Controversia en EE.UU.

La falta de datos fiables sobre el volumen de basura y su destino no es un tema menor. Jon Powell, investigador de la U. de Yale, publicó un estudio en la revista Nature Climate Change el año pasado, revelando que EE.UU. generaba el doble de basura que lo que decía su autoridad ambiental, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), tras investigar 1.200 vertederos. EPA hablaba de 135 millones de toneladas anuales, pero eran 289 millones de toneladas. 

  Pese a que el 25% de los  rellenos que investigó estaban cerrados, Powell dice que en EE.UU. este tipo de lugares están  lejos de desaparecer, al igual que en el resto del planeta. 

 “La tendencia creciente de la urbanización, especialmente en las naciones en desarrollo, sugiere que al menos la producción de residuos aumentará. Independiente de la combinación de tecnologías de tratamiento de residuos éstos utilizan un área. Los rellenos sanitarios son importantes para al menos mantener los residuos que quedan o los materiales que no pueden ser reciclados o procesados”, dice Powell a La Tercera. 

John Morton, Líder Global para la Gestión de Residuos Sólidos del Banco Mundial, confirma que el volumen de basura aumentará llegando a 2.200 millones de toneladas en 2025.  “Las tasas de generación de residuos será más del doble en los próximos veinte años en los países de bajos ingresos”, explica.

Futuros vertederos

Gastón Cáceres, director de Ingeniería e Innovación de KDM, firma dedicada al procesamiento de basura en Chile, explica que hoy los países están tomando distintos caminos en materia de vertederos, dependiendo de su situación económica.

 En naciones menos desarrolladas , dice, se ha iniciado la erradicación de vertederos, para dar paso a una solución “ambientalmente” adecuada y económica: los rellenos sanitarios. En países con más recursos, lo que impera es un manejo mixto entre rellenos sanitarios y cadenas de reciclaje, el que reduce la disposición en rellenos aumentando a su vez la vida útil. “Podría decir que ésta es la solución sustentable en gran parte de EE.UU. y Canadá”, dice Cáceres.

En un estado superior y a un costo mayor, por las tecnologías involucradas, se encuentra la Comunidad Europea, con objetivos comunes de eliminación de envío de residuos a rellenos sanitarios, explica.  

Szantó agrega que países como Francia y Reino Unido enfrentan un serio problema de espacio, por eso están obligados a reducir la basura que producen. En Reino Unido hasta el embalaje innecesario de un producto debe pagar impuestos. 

El académico cree que se va en dirección a un nuevo tipo de vertederos, más específicos y densificados. “Los rellenos sanitarios de tercera generación harán lo que se denominará ‘mineria de vertederos’”, afirma. Esto significa que tendrán, por ejemplo,  residuos específicos para nivelar terrenos, como en Suiza, donde incluso no registran el uso de vertederos.

Como la basura es una realidad, el camino, a su juicio, es controlarlos, manejar el pasivo ambiental y reinsertarlos, como se hizo con el relleno sanitario La Feria, hoy Parque André Jarlan. Nueva York va en el mismo camino con Fresh Kills su mega vertedero. Lo cerró en 2001 para transformarlo en un parque, aunque  ahora su basura la exporta a otros estados. 

Las políticas sobre esta materia son estrictas en Europa, donde España, Grecia y Portugal son los países más atrasados en los planes de cierre y reconversión. De hecho, la semana pasada un tribunal de la Unión Europea criticó duramente a España por no cerrar 30 vertederos sin autorización para funcionar. 

 Para resolver el problema de la basura, el profesor del Instituto de Tecnología de la U. de Ontario, Daniel Hoornweg, autor principal del informe 2012 del Banco Mundial, propone transitar hacia una “economía circular”, replicando el ciclo biológico de la naturaleza -donde no existen vertederos, y todo se transforma- en el tratamiento de la basura. 

Aunque para Szanto eso es una utopía. El experto cree que lo más realista es ser eficientes en la fabricación de productos con menos envases.b

Los vertederos marinos

Según un estudio publicado el año pasado por la revista Science, cada año se arrojan al mar 8 millones de toneladas de basura plástica. Un joven holandés, Boyan Slat, creó la fundación The Ocean Cleanup, que propone atrapar los desechos marinos a través de barreras flotantes gigantes, aunque hay dudas sobre la efectividad del proyecto. 

“Algunos de mis colegas lo han llamado ‘ciencia ficción’. Está propuesto por personas que no conocen bien el océano. Los holandeses vienen con una filosofía de ‘dominar’ el mar, cosa que han logrado con el mar del norte (…) han elegido una estrategia equivocada que no ataca el problema en su raíz. El océano es enorme y pensar que lo podemos limpiar con estos aparatos es una ilusión”, dice el biólogo marino, Martin Thiel, director del programa “Científicos de la basura”, desarrollado por escolares que investigan la contaminación en el medioambiente.

Thiel es crítico también de la situación en Chile. “En el sur los ríos llevan la basura al mar, esto es muy preocupante y poco conocido. Hace unos años investigamos los ríos con los ‘Científicos de la Basura’ y descubrimos que la gente los utiliza como basureros. Van con sus autos a depositar desechos al mismo lecho del río, y en el invierno, cuando vienen las lluvias, las crecidas del río llevan toda esta basura al mar”, dice.

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