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Actualizado el 10/03/2017
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El morador de Providence

Autor: Marcelo Córdova

La próxima semana se cumplen 80 años de la muerte de Howard Phillips Lovecraft, nacido en esta ciudad estadounidense y una de las figuras más influyentes del horror y la ciencia ficción. Hoy esta antigua urbe del estado de Rhode Island atrae a numerosos fans y turistas que llegan a conocer el lugar que inspiró muchos de sus relatos.

El morador de Providence

El cementerio Swan Point está a cinco kilómetros de Providence y al igual que esa ciudad estadounidense fundada en 1636, es muy rico en términos históricos. En sus más de 80 hectáreas, cubiertas de jardines y senderos que incluso se pueden recorrer en bicicleta, hay casi 40 mil tumbas donde están enterrados algunos de los más famosos congresistas y gobernadores del estado de Rhode Island, además de connotados militares de la guerra civil estadounidense. Entre todas esas sepulturas hay una distinta, porque pertenece a un personaje que murió tan pobre, que fue enterrado sin nombre en el nicho de su familia, hasta que sus admiradores pagaron para que tuviera una lápida propia: era Howard Phillips Lovecraft, fallecido el 15 de marzo de 1937 y considerado hoy como uno de los escritores más importantes del género del terror y la ciencia ficción.

Durante la década de 1920, el autor nacido y criado en Providence era visto como un excéntrico narrador que publicaba en revistas de segunda categoría. Pero con los años las referencias a antiguas deidades cósmicas, cultos y civilizaciones perdidas que pueblan historias como “La llamada de Cthulhu”, “El morador de las tinieblas” y “La sombra sobre Innsmouth” convirtieron a H.P. Lovecraft en un autor sumamente popular y en una inspiración para otros grandes escritores como Stephen King. Hoy, cuando están a punto de cumplirse 80 años desde su muerte producto de un cáncer intestinal, el narrador ha convertido a Providence en un foco turístico para quienes quieren conocer los lugares que inspiraron o son escenario de sus relatos.

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La lápida de Howard Phillips Lovecraft en Swan Point.

“Soy Providence”, dice el epitafio de su tumba, usando una frase del escritor en una de las 80 mil cartas que escribió a amigos y seguidores. La sepultura es una de las más visitadas en Swan Point y es habitual encontrar flores, notas marcadas con lápiz labial y hasta monedas que, según los turistas, conjuran la pobreza en la que murió. Niels-Viggo Hobbs es uno de los propietarios de la librería Lovecraft Art & Sciences (www.weirdprovidence.org) y cuenta a Tendencias que desde su apertura en 2015 el local también se ha convertido en una especie de oficina turística para quienes llegan a la ciudad: “Vienen desde todo el mundo. Es algo increíble y nos hace muy felices ser un lugar de referencia. A menudo vemos gente de Canadá, Gran Bretaña, Italia, Alemania, Chile, Argentina, México, Brasil e, incluso, China y Japón”.

Para arribar desde Chile a ese destino hay vuelos que parten de Santiago y luego hacen escala en Bogotá y Orlando, para después llegar a Providence, ciudad a la que según Hobbs arriban turistas de todas las edades y que a veces conforman grupos familiares donde todos son fans. Él también es director de NecronomiCon, una convención bautizada en honor a uno de los míticos libros ficticios creados por Lovecraft y que cada año reúne a unas dos mil personas (http://necronomicon-providence.com). El evento, que este año se realizará en agosto, incluye conferencias, conciertos, sesiones de juegos de tablero y exhibiciones de arte, además de recorridos en bus a Swan Point y tour de tres horas a pie por la ciudad. Esta última actividad es muy popular, porque caminar era uno de los pasatiempos favoritos del autor. “Lovecraft recorría entre 16 y 32 kilómetros al día y también escribía constantemente, así que es difícil imaginar que tuviera tiempo para dormir. Afortunadamente, Providence es una ciudad hecha para recorrerla a pie, especialmente los viejos barrios donde él vivió en el lado este, como College Hill. Tiene muchas colinas, así que el ejercicio es bueno y la arquitectura y las vistas son atractivas incluso si la persona no se interesa en Lovecraft”, dice Hobbs.

Historia viva
La ciudad alberga numerosos lugares patrimoniales que aparecen en las historias del autor, incluyendo el City Hall o ayuntamiento de Providence, un edificio del siglo XIX donde el protagonista de “El extraño caso de Charles Dexter Ward” investiga el pasado de su misterioso ancestro. En esa historia también aparece el Market House, un centro comercial de 1775 famoso por su estructura de ladrillos y que hoy es sede de la Escuela de Diseño de Rhode Island.

La zona de College Hill esconde otros rincones ligados a Lovecraft, como Providence Athenaeum (https://providenceathenaeum.org), una librería que data de 1753 y en la que Lovecraft pasó muchas horas, al igual que su ídolo Edgar Allan Poe. Además de un busto de bronce de Lovecraft, el recinto alberga tesoros, como una copia de Description de l’Egypte, una colección de 23 volúmenes que recopila la expedición de Napoleón a Egipto a fines del siglo XVIII. Matt Burriesci, su director ejecutivo, dice a Tendencias que la librería ofrece tours gratuitos cada miércoles y sábado por la mañana y que, si bien no se almacenan objetos o manuscritos de Lovecraft, el local “probablemente fue inspiración para las maravillosas y arcanas librerías que aparecen en sus relatos”.

La última casa en la que vivió Lovecraft en Providence.

La última casa en la que vivió Lovecraft en Providence.

Burriesci añade que la mayoría de los visitantes llegan ansiosos por conocer más del autor: “Su influencia cultural es simplemente impresionante, tomando en cuenta lo limitado de su obra. Por ejemplo, nunca completó una novela y lo mejor de sus relatos abarca sólo una docena de historias”. Tanto él como Hobbs admiten que los turistas y fans que llegan a Providence no ignoran la faceta más controversial del autor y ligada a sus tendencias racistas. El dueño de Lovecraft Art & Sciences asegura que como tienda rechazan tajantemente las “terribles ideas de Lovecraft sobre la gente que no se veía como él. Especialmente, en una época como esta no es algo que aprobemos”. Hobbs explica que para los turistas y fans esas posturas del autor también son ofensivas, pero que a la vez “eligen disfrutar las historias que los cautivan, aunque vengan de un hombre con muchos defectos”.

Al respecto, Burriesci indica que cualquier discusión sobre el legado de Lovecraft debe “incluir su extrema paranoia y xenofobia y su desagrado casi universal hacia cualquiera que no fuera una persona blanca y protestante de esta zona de Nueva Inglaterra. Su ficción se puede leer como la obra temerosa de un hombre aterrorizado por un país que obviamente estaba cambiando”. Hobbs comenta que la mayoría de los fans son personas con un “pensamiento bastante progresista y de mente abierta”, lo que les permite disfrutar de sitios como la Universidad Brown, fundada en 1764. Antes de completar su educación secundaria, Lovecraft sufrió un colapso nervioso y nunca se graduó, pero convirtió a Brown en una especie de segundo hogar.

En su biblioteca John Hay, el autor investigaba y leía poesía y hoy el recinto alberga la mayor colección del mundo de Lovecraft, por lo que a un costado del edificio hay un memorial instalado en 1990 y que recuerda el centenario de su nacimiento. En total, la biblioteca posee más de mil libros y revistas en 20 idiomas que contienen material escrito por el autor, además de dos mil cartas y manuscritos de sus ensayos que ocasionalmente se exhiben al público. La universidad también es sede del observatorio Ladd, construido en 1891 y donde el autor daba rienda suelta a su fascinación por la astronomía, la que también influyó en su ficción.
Providence todavía preserva tres de las cuatro casas que habitó Lovecraft. El hogar en que nació, ubicado en 454 Angell Street, fue demolido en los 60 para construir un edificio, y ahora hay una placa que lo recuerda. Las casas que sí se pueden visitar están en 598 Angell Street, donde escribió sus primeras historias, 10 Barnes Street –su vivienda más prolífica y en la que creó “La llamada de Chtulhu”- y 65 Prospect Street, lugar donde redactó su última historia titulada “El morador de las tinieblas”.

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El interior de la librería Providence Athenaeum.

Como una forma de atraer no sólo a los turistas que van en búsqueda del legado de Lovecraft, en los 90 la ciudad alteró el curso de los ríos Moshassuck y Woonasquatucket y removió un gran puente que cubría el río Providence. Esto permitió crear un extenso paseo peatonal, donde cada verano se realiza una festividad llamada WaterFire y en la que cientos de miles de personas se reúnen para ver cientos de hogueras que iluminan las aguas y los edificios. Niels-Viggo Hobbs agrega que su librería está organizando la construcción de una estatua de bronce de tamaño natural que será instalada en el corazón de Providence: “Esperamos que sea una gran atracción para los visitantes”.

LA VIDA DEL AUTOR

Howard Phillips Lovecraft nació en 1890 en Providence. Su padre murió internado en el hospital siquiátrico Butler cuando el autor tenía sólo tres años. En 1919, su madre fue ingresada al mismo recinto. Desde los seis años sufría pesadillas muy intensas y entre sus amigos y fans estaba el mago y maestro del escapismo Harry Houdini.

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DÓNDE QUEDARSE Y COMER

Niels-Viggo Hobbs, de la librería Lovecraft Art & Sciences, recomienda los siguientes hoteles en Providence:

Biltmore Hotel: Según el librero, este hotel inaugurado en 1922 era uno de los favoritos de Lovecraft. Tiene uno de los más grandes y elegantes locales de Starbucks de Estados Unidos (www.providencebiltmore.com).
Omni: Está cerca de atracciones como el Centro de Artes de Providence, el Jardín Botánico Roger Williams y Battleship Cove, el mayor museo naval del mundo (www.omnihotels.com/hotels/providence).
The Dean: Hotel boutique que, además de un salón de karaoke, otra sala dedicada a las cervezas y servicio de bicicletas (https://thedeanhotel.com).

Para comer, Sarah Zurier, coordinadora de la Comisión de Patrimonio y Preservación Histórica de Rhode Island, aconseja:

Thee Red Fez: Local de comida estadounidense que ofrece hamburguesas como la típica mac ‘n’ cheese, además de tacos y una nutrida carta de cócteles y cervezas.
Julian’s: Su menú incluye varios tipos de brunch con omelettes, sándwiches y otras opciones, mientras que para cenar hay platos con pato y gnocchis (www.juliansprovidence.com).
El Rancho Grande Restaurant: Inaugurado en 2007 por una inmigrante mexicana junto a su hijo, ofrece lo mejor de la gastronomía de Puebla, incluyendo huevos rancheros y helado frito (http://elranchogranderestaurant.com)

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