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Política
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Actualizado el 21/11/2017
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Giorgio Jackson: “Con el antipiñerismo no le basta a Guillier para ganar el balotaje”

Autor: Catalina Aninat y Alberto Labra

Dice que la “presión” la tiene el candidato, no el Frente Amplio. Y advierte que “será muy difícil que el votante que hace la diferencia para ganar una segunda vuelta se entusiasme con lo que propone hoy Guillier”.

Giorgio Jackson: “Con el antipiñerismo no le basta a Guillier para ganar el balotaje”

A menos de 24 horas de finalizada la elección, el diputado Giorgio Jackson ya había telefoneado a los nueve triunfadores de Revolución Democrática -siete nuevos diputados que logra el partido y un senador-, resultado que los posicionó como una fuerza relevante en el nuevo Congreso, incluso con una bancada más grande que el PC, el PPD y el PR.

¿Cómo evalúa el resultado del Frente Amplio y, en particular, el de RD?

Estamos todavía sorprendidos, haciendo análisis y tratando de entender el fenómeno electoral que ocurrió ayer, tanto en lo presidencial, donde Beatriz Sánchez consolida su liderazgo, que fue muy cuestionado de manera muy injusta, muy machista y tecnocráticamente, sin entender el código y la frecuencia en la que su liderazgo estaba permeando en la sociedad chilena, y por otro lado con una bancada parlamentaria que nos hace pensar ahora ya no sólo en hacer algo testimonial, sino que en incidir en los procesos políticos, reformas y discusiones legislativas.

Sánchez llamó a un período de reflexión al Frente Amplio para ver qué postura toman frente a la segunda vuelta. ¿Cuál es su visión?

Yo comparto su postura y que hay que tener una reflexión, que en ningún caso es binaria, como lo tratan de instalar siempre los medios de comunicación, y que tiene que ser una deliberación sin ningún tipo de restricción a las posturas. Existen muchas sensibilidades distintas que se sintieron convocadas por el proyecto frenteamplista. Queremos que ese debate se canalice y se exprese, para que después logremos preparar la cancha de un debate con altura de miras y ojalá sacar una síntesis que le comunique a nuestro electorado, del cual no somos dueños de sus votos, cuál ha sido la reflexión. Y a partir de esa reflexión, quien tiene la pelota en su cancha es quien pasó a la segunda vuelta. Nosotros asumimos la derrota. Por lo tanto, a quien le toca liderar o convocar a esa segunda vuelta es a Guillier. Ellos, desde la Nueva Mayoría y la candidatura de Guillier, tendrán que interpretar cuáles son las señales y las cosas que van a levantar a alguien que no hubiese ido a votar por Guillier, pero que sí votó por el Frente Amplio. ¿Cómo los convoca? Bueno, nosotros queremos al menos colaborar con una discusión.

Usted menciona que hay distintas visiones. ¿Cuál es la suya? Dicen que hay que dar esta discusión con transparencia y de cara a la ciudadanía, pero resulta que nadie del Frente Amplio ha sido claro en expresar sus respectivas posturas…

Es que de nuevo se trata de llevar a un posicionamiento binario. No es que no sea clara nuestra postura. Mi postura es sumamente clara, más no es la respuesta binaria que probablemente tú esperas. Si lo que esperas es llamar a votar nulo o ponerse la camiseta de Guillier, esas posturas no van a aparecer dentro del Frente Amplio. Es muy raro que aparezcan posturas extremas.

¿Pero cuál es su postura?

Mi postura es que a Chile no le conviene que Piñera sea Presidente, pero tenemos que ser capaces de interpretar aquella desconfianza al proyecto de la Nueva Mayoría que se ve expresada en nuestra votación sin renunciar a nuestra coherencia. Nosotros no queremos ser parte del gobierno. A partir del 11 de marzo nosotros nos paramos desde la vereda de la oposición, por supuesto que constructiva. En ningún caso vamos a estar negociando cosas, sino que reflexionar qué piensa el votante frenteamplista de cara a la segunda vuelta. No es algo que yo tenga que imponer… Hay una infinidad de posturas, y tenemos que lograr hacer una síntesis para que luego la pelota quede en la cancha de Guillier. Él tendrá que ser el que responda si siente y si manifiesta el interés de convocar a ese electorado que está por no más AFP, una asamblea constituyente, un sistema de seguridad social también en la salud, un impuesto a los súper ricos, bajar el sueldo de los parlamentarios a la mitad, limitar las reelecciones.

Él, precisamente, ha dicho que esa conquista del electorado del Frente Amplio irá por el lado de las convergencias programáticas. Entonces, si él interpreta bien esas “señales” y acoge las banderas que ustedes consideran fundamentales, ¿cuál va a ser la respuesta del Frente Amplio?

Nuestro rol como representantes y liderando el proceso del Frente Amplio es facilitar un diálogo. Hemos logrado con mucho esfuerzo, con un montón de porrazos, pero también con aciertos, generar pequeños vínculos de confianza con el electorado. Esos pequeños vínculos de confianza no son lo suficientemente fuertes como para llevarlos a otra persona. Es muy difícil transmitir ese entusiasmo hacia otra persona. A lo único que podemos contribuir es a entender qué es lo que está en esa fibra de necesidad y demanda, y favorecer que exista un diálogo entre la candidatura de Guillier, porque no queremos que salga Piñera, y un electorado. El que se juega todo ahí va a ser Guillier. La presión no está en el Frente Amplio. La presión está en la candidatura de Guillier para interpretar y generar acciones en torno a lo que significa el proyecto del Frente Amplio.

¿Cómo se facilita ese diálogo entre Guillier y el electorado del Frente Amplio?

El liderazgo de nosotros se pone a prueba en facilitar un diálogo entre nuestro electorado y el escenario de segunda vuelta, más que Guillier. Obvio que no es Piñera. ¿Qué le comunicamos nosotros a nuestro electorado? Es muy difícil que sea el escenario binario de los apoyos o rechazos, así como tajantes. No me imagino un escenario donde el Frente Amplio tome esas posiciones. No creemos en esos endosos que se transmiten hacia abajo, pero sí creo que podemos contribuir preguntándonos cómo Chile está mejor, si es que hay capacidad de construir espacios de oportunidad en los próximos cuatro años para avanzar en alguna de las agendas que nosotros tenemos. Ahí va a depender de cada elector. Es imposible que nosotros, hagamos lo que hagamos, convenzamos a alguien que no está entusiasmado a ir a votar… Si es que me dicen “van a seguir las AFP, va a seguir todo igual”, eso no va a entusiasmar. Un porcentaje de votantes va a ir sí o sí, pero el porcentaje que puede marcar la diferencia necesita más. Con el antipiñerismo no le basta a Guillier para ganar el balotaje. El balotaje se gana si es que logra entusiasmar a un porcentaje que es mucho más escéptico que el antipiñerismo.

Se entiende que jamás van a decir “sí, vamos a apoyar a Guillier”, sino que mostrarán cuáles son los temas importantes y que él deberá ver si interpreta el proyecto del Frente Amplio. En ese caso, sí el interpreta correctamente los ideales de ustedes, ¿de todas maneras ustedes van a ser oposición a un gobierno de Guillier?

Es que no vamos a ser oficialistas. Y eso inmediatamente te para en la vereda de la oposición, pero constructiva dije yo. Si ellos plantean terminar con las AFP en un proyecto de ley el 12 de marzo, poniendo un caso hipotético, vamos a estar apoyando aquellos cambios.

Pero quieren mantener la distancia…

Vamos a estar con plena autonomía, porque somos un proyecto político distinto al de la Nueva Mayoría.

¿Detrás de eso hay un aprendizaje de cómo RD ingresó al gobierno de Bachelet y después se salieron? Ahí pagaron un costo.

Si, obvio. Es parte de los aprendizajes.

Ahora no pueden hacer lo mismo…

Sí. Es parte de los aprendizajes colectivos que nos tocó vivir: por un lado, sentir la frustración de no poder influir todo lo que nos gustaría en una agenda educacional que se quedó truncada, y por otro lado un costo en opinión pública de pensar que todo lo hicimos nosotros. El aprendizaje es que si no eres gobierno y no tienes control político, la verdad es que puede ser un revés.

Parte de la estrategia de Guillier para conquistar al electorado del Frente Amplio es presentarse como un líder de la “renovación” política. Para algunos él puede representar algo similar, como persona, a lo que el Frente Amplio ha querido proyectar, algo más ciudadano y no vinculado tanto con las dirigencias históricas de los partidos. ¿Cómo ve usted a Guillier?

A mí lo que me pasa con La Fuerza de la Mayoría es que, a diferencia de lo que tenían en 2013, no plantean una agenda de transformaciones, sino, más bien, una agenda de continuidad. Y creo que mientras se mantenga esa visión de continuidad y no de transformación, hay un electorado en el Frente Amplio que simplemente no se va a sentir entusiasmado por simplemente la continuidad a algo que ni siquiera han considerado como suficientemente positivo en el gobierno de Michelle Bachelet.

Usted también es uno de esos votantes del Frente Amplio al que Guillier debe convocar y entusiasmar. ¿Qué espera usted de él?

Va a ser muy difícil que el votante que hace la diferencia para que se pueda ganar una segunda vuelta, para que Piñera no salga electo, básicamente, se entusiasme con lo que está proponiendo Alejandro Guillier hoy. Y me cuesta creer que sin un giro en su discurso vaya a tener chances reales en la segunda vuelta presidencial.

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