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Actualizado el 30/11/2013
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Guía de las 12 ciudades sedes del Mundial de Brasil: Fortaleza, Manaus, Natal y Porto Alegre

FORTALEZA, puro sol

BASTA CON apreciarla desde la ventanilla del avión para comprobar por qué Fortaleza es conocida como el Caribe brasileño: aguas cristalinas, arenas blancas, filas de palmeras entre las cuales cuelgan coloridas hamacas, un sol que encandila y muchos bares frente sus costas con refrescantes cócteles y frutas, son el resumen de algunas de las mejores playas de Brasil. Y a pesar de que la habitan tres millones de personas y posee una moderna infraestructura urbana, en Fortaleza todo funciona a un ritmo relajado y playero. De hecho, probablemente será una de las menos caóticas durante los días mundialeros, pues el estadio Arena Castelão se ubica a 10 km del centro de la ciudad. 

Las playas de Fortaleza son ideales para practicar deportes acuáticos como el windsurf.

* Paradas obligadas

En Fortaleza todo funciona mirando al mar. En total son 25 kilómetros de playas urbanas y por eso los panoramas y puntos turísticos más importantes ocurren en sus balnearios. Para comenzar el día la mejor opción es instalarse desde temprano en la playa de Mucuripe y observar el espectáculo que ofrecen los pescadores que hasta allí llegan en sus “jangadas”, unos rústicos barcos a vela -la mayoría en mal estado- y que se convirtieron en el emblema de la costa del estado de Ceará. 

Si de tomar sol o disfrutar de sus codiciadas hamacas y sobre todo practicar surf u otros deportes acuáticos se trata, entonces la playa de Futuro es la mejor opción, pues ofrece también excelentes restaurantes o “barracas” con wi-fi gratis a disposición de los turistas. Desde allí se puede caminar en dirección a la playa de Mereiles si lo que se busca es ponerse al día con su estado físico y practicar algún tipo de deporte, pues es el sector privilegiado de los fanáticos del running. Mientras que la playa de Iracemase se ubica en el punto perfecto para disfrutar de los bellos atardeceres de Fortaleza, específicamente, en su antiguo muelle conocido como el Puente de los Ingleses o Puente Viejo. 

* Dónde comer

Como toda ciudad costera, el menú local  se basa en los pescados y mariscos que se extraen de sus costas, aunque en Fortaleza quien se roba el plato es la langosta (que en Brasil es más pequeña que la que conocemos en Chile) y la versión más popular de ella, el lagostim, que en realidad es un tipo de camarón que sólo se parece a la langosta. Por eso ponga atención a que no le vayan a vender, como dice el popular dicho, “gato por liebre”, pues es conocido que en más de algún restaurante intentan dar el “golpe”, como le llaman en Brasil al acto de engañar. 

Mientras que el epicentro de la movida gastronómica ocurre en los barrios de Aldeota y Varota, los cuales con el paso del tiempo se fueron repletando de restaurantes y hoy ofrecen las mejores alternativas precio, calidad y opciones. Entre ellos destaca Coco Bambú (calle Canuto de Aguiar), que gracias a la generosidad de sus enormes platos es ideal para ir en grandes grupos. Docentes & Descentes se destaca por la preparación del feijão verde, plato preferido de los fortalecenses y que se prepara con queso fresco, arvejas y acompañado de arroz y carnes.

Una opción más popular es ir hasta el Mercado de los Peces, en playa de Mucuripe. Con  20 locales, ofrece platos preparados al instante con mariscos frescos y a un precio fijo de $ 1.300 chilenos. A pocos pasos del mercado se encuentran también restaurantes de mariscos y pescados con los precios más bajos de la ciudad. Aunque por supuesto, no espere encontrar lujos. 

En la localidad de Jericoacoara, además de playas, hay hermosas dunas de arena blanca.

* Vida nocturna

Durante las fiestas nocturnas, las altas temperaturas de Fortaleza no son un impedimento para que en la mayoría de los locales todos prefieran bailar bien agarraditos, es decir, al ritmo del tradicional forró. La casa de show con más prestigio en este género es el Bar Pirata, el cual instauró todos los lunes como el día oficial de esta danza en una gran fiesta donde “se tira la casa por la ventana”.  Su popularidad ha sido tal que hasta The New York Times lo recomendó como un imperdible de la capital de Ceará. 

Si prefiere otro ritmo, más en sintonía juvenil o con los surfistas que acostumbran a repletar algunas playas, entonces vale la pena visitar el Mucuripe Club (Maranguape 108) y bailar hits del rock y pop. Otra opción similar es el Orbita bar (Dragão do Mar 207) aunque el rock se suele escuchar sólo las noches de domingo. Ahora si lo que busca son fiestas populares, entonces déjese perder por las calles Centro Dragão do Mar de Arte e Cultura (Dragão do Mar 81), pues son tantos los bares que lo conforman que muchas veces se crean contagiosas y entretenidas fiestas esporádicas.

La Playa de Futuro tiene sus famosas “barracas” con wi-fi gratis para los turistas.

* Paseos en los alrededores

Si se cansó de la playa, entonces Beach Park, a sólo 28 km, es el lugar perfecto para seguir refrescándose. Considerado el mejor parque acuático de Brasil gracias a su excelente infraestructura con enormes y altos toboganes, piscinas con olas y juegos que caen a un río artificial. El  parque está a pasos de playa Porto das Dunas, en la que hay diversos bares dispuestos para quienes llegan por la tarde a disfrutar de la puesta de sol.

Si aún no está conforme con los balnearios que ofrece Fortaleza y quiere descubrir otras playas, entonces vaya hacia la pequeña villa de pescadores de Canoa Quebrada, ubicada a 164 km. A pesar de que en ella viven no más de 3.000 habitantes, es uno de los lugares más multiculturales de Ceará debido a que sus desérticos paisajes, playas tranquilas y ambiente donde el tiempo parece no avanzar, atraen cada temporada a más y más turistas de todas partes del mundo. 

Mención aparte merecen las playas, dunas de arena blanca y lagunas de aguas transparentes en Jericoacoara. Un verdadero paraíso a 300 km de Fortaleza y que todavía conserva el estilo rústico que heredó de sus antiguos pescadores. Jeri, como también la apodan, es el punto de encuentro para quienes practican windsurf y kitesurf, pues allí desembarcan vientos alisios durante gran parte del año. El lugar tiene escenarios deslumbrantes que sin duda vale la pena conocer.

La insospechada MANAUS

AL CONTRARIO de lo que muchos brasileños y extranjeros imaginan, en la ciudad de Manaus -incrustada en medio de la selva amazónica- no encontrará indígenas ni cocodrilos salvajes ni monos comiendo plátanos en cualquier esquina, sino que muchos edificios, abundante naturaleza y grandes fábricas que hicieron de esta alejada región un vigoroso polo industrial. En la capital del estado de Amazonas encontrará, y también descubrirá, que su río Punta Negra es el que comanda la vida. Y es que a pesar de que la mayoría de sus visitantes llegan hasta él para adentrarse hacia la inexpugnable selva amazónica, bien vale apuntar que posee un enorme teatro que invita a traspasar la barrera de los prejuicios para entregarse a los deleites de su riquísima vida cultural. 

Los paseos por el Río Amazonas son el gran atractivo turístico de la ciudad.

* Paradas obligadas

Dentro de los muchos espectáculos naturales que enmarcan a Manaus el nacimiento del río Amazonas, sin duda, es uno de los más sorprendentes. Originado de la unión de los ríos Negro y Solimões (como es llamado el Amazonas en este tramo) posee la particularidad que sólo después de seis kilómetros recorridos sus aguas se mezclan. El fenómeno se explica por la temperatura, densidad y velocidad diferentes de las aguas de ambos ríos, identificándose claramente las aguas del Solimões, que son de tonalidad arcillosa. Los poetas  suelen decir que ello es la representación misma de la vida: el yin y el yang, lo bonito y lo feo, el dolor y el amor. La mejor alternativa para apreciar este espectáculo natural es tomar una embarcación desde el puerto de Manaus, que salen desde las 9.00 para recorrer durante todo el día otros puntos turísticos. 

Visitar Manaus y no conocer su imponente Teatro Amazonas es como ir a París y no tomarse una fotografía con la torre Eiffel. El simbólico teatro fue levantado en medio del auge económico que trajo la producción de caucho entre 1879 y 1912. Frente a él, las veredas se adornan con bellos mosaicos ondulados de color negro y blanco, representación que emula a esta unión de los ríos que conforman el Amazonas y que será la misma decoración que años después se transformó en un ícono de la Avenida Atlántica en Copacabana, Rio de Janeiro. 

Y si bien Manaus no tiene las playas de la Ciudad Maravillosa, su popular río Negro refresca a quienes buscan escapar de las altas temperaturas que todo el año arrecian la ciudad. Es en el sector apodado playa Río Negro donde cada fin de semana se junta la mayoría y es, también, uno de los barrios más modernos de la ciudad.

Desde el puerto de Manaus salen las diferentes excursiones fluviales.

* Vida nocturna

Manaus no es una de las ciudades con la noche más agitada, pero no a causa de que escaseen las fiestas, sino a que su música va al compás de las tradiciones: tranquilas melodías que se interpretan con diferentes instrumentos que la misma naturaleza les ofrenda, como las semillas y las maderas. El Bar Caldeira, ubicado en José Clemente 237, es uno de los principales lugares de reunión para los grupos musicales de la capital amazónica.

O Chefão en cambio, instalado en el corazón del centro de Manaus, en la calle Ferreira Pena 50, es uno de los pocos bares que, de lunes a domingo, acogen diferentes estilos musicales. Desde rock hasta los tradicionales ritmos brasileños, como forró y sertaneja. Su otra especialidad son las cervezas, pues ofrecen una gran variedad al más puro estilo de los pubs irlandeses. Otro sitio imperdible es la Cachaçaria do Dedé, un bar que acoge a sus visitantes con más de 1.000 etiquetas de cachazas. 

El Teatro Amazonas es símbolo del auge de Manaus durante la Fiebre del Caucho.

* Dónde comer

Si hay una región en Brasil donde se come bien, esa es Manaus. Decenas de frutas exóticas, desconocidos ingredientes y, sobre todo, una gran variedad de pescados (hay cerca de 2.000 especies de peces en los ríos amazónicos) forman parte del menú de la región. Pero, para disfrutar y sentirse como un manauense más, la mejor recomendación es ir hasta el puerto de la ciudad. Aquí no sólo la oferta es enorme, sino que la vista increíble y suele correr una brisa que refresca. Quienes atienden estos locales son probablemente los vendedores más acogedores de todo el país.

Otro sector que se debe visitar es el barrio de Adrianópolis, que concentra gran cantidad de restaurantes, muchos de ellos esparcidos por callejones escondidos, por eso la recomendación es recorrerlo de punta a punta. Uno de los que más sobresale es Choupana, el que brilla por sus tradicionales platos preparados con plátano, harina de arroz y pez seco. En el mismo barrio, la Casa do Bacalhau, donde por supuesto que el bacalao es uno de sus platos estrella, se pueden saborear todo tipo de comidas a base de pescados y papas. 

Y además de sus muchos peces, en cualquier lanchonete es fácil encontrar o x-caboclinho, un sándwich preparado con tucuma, un fruto de una palmera de amazonas que por su gran cantidad de aceite reemplaza a la mantequilla y se acompaña de queso y plátano colado. En el mercado Municipal Adolfo Lisboa se puede encontrar este tradicional sándwich y, por supuesto, todas las otras delicias típicas de Amazonas, como su acaí, la guaraná y los plátanos más diversos en cuanto a sabor y tamaño.

* Paseos en los alrededores

Hay palabras que basta con leerlas, o escucharlas, para que nos seduzcan, Amazonas es una de ellas. Es que Amazonas es un billete directo hacia un paisaje verde furioso, con extensos ríos, animales salvajes e insectos enemigos. Para descubrirla al natural es necesario tomar una embarcación desde el puerto de Manaus o bien hospedarse en uno de los hoteles de la selva, los cuales se encargan del transporte y preparan diferentes excursiones a través del río.

Algunas recomendaciones son el Juma Amazon Lodge y el Amazon Ecopark, ambos ubicados a una hora y media del centro de Manaus. Otra opción es tomar una embarcación tipo crucero, las cuales ofrecen excursiones entre tres y siete días a través del Amazonas. Sus precios oscilan de acuerdo al tipo de barco y al tour, y las actividades varían desde avistamiento de aves hasta nadar con los delfines.

NATAL, el desierto en versión Brasil

NATAL, NAVIDAD en español, es la capital del estado de Rio Grande do Norte y se ubica en lo que se conoce como la “esquina del continente”, ahí donde el territorio brasileño hace una curvatura. En esa punta, entre las márgenes del río Potengui y el Fuerte de los Reyes Magos y dividida por cinco grandes playas: Areia Preta, de los Artistas, del Medio, del Forte y Ponta Negra, fue donde nació Natal. 

Pero aunque su extensa Vía Costeira, que une el turístico barrio de Ponta Negra y el centro, está llena de resorts que miran al mar azul, lleno de arrecifes de coral,  no sólo playas dan vida a esta antigua capital. Natal es famosa por sus extensas dunas, las que han sido utilizadas como escenarios para muchas telenovelas brasileñas. Otra forma de preguntar por Natal es hacerlo por “La novia del sol”, y es que por lo menos durante 300 días al año el sol está presente en los

El Fuerte de los Reyes Magos fue construido sobre arrecifes y desde la altura claramente se puede ver su forma de estrella.

* Paradas obligadas

Para donde sea que en Natal dirija la mirada, sus populares dunas formarán una parte  del paisaje. Los cerros de arena blanca están tan conectados con su ADN, que incluso fue la palabra “duna” la que se usó para nombrar al nuevo estadio construido a propósito de la Copa del Mundo. En el Parque de las Dunas se puede disfrutar de ellas entre senderos con vegetación autóctona y una increíble vista a la playa de Vía Costeira, a la cual acostumbran llegar muchos deportistas, entre ellos, los surfistas.

La carta postal de la ciudad es la playa de Ponta Negra, formada por el imponente Morro do Careca y de un mar de intenso azul con tonalidades verdosas. Su popularidad indiscutible es corroborada por el hecho de que desde hace años es la que acoge a más visitantes. Ello explica, a su vez, que frente a la playa se encuentre uno de los principales polos turísticos de la zona, con numerosos restaurantes, tiendas, posadas y hoteles con sistema all inclusive. 

Pero, como dijimos, Natal no sólo es una ciudad playera, también guarda con recelo su faceta cultural e histórica, de hecho es la capital más antigua del nordeste de Brasil. Se fundó el 25 de diciembre de 1599. Si los barrios de Cidade Alta y Ribeira cobijan emblemáticos museos, iglesias y monumentos, es el Fuerte de los Reyes Magos el que cautiva a todos los visitantes. Se construyó sobre arrecifes y su diseño emula a una estrella que, junto a los reyes magos, son considerados el símbolo de la ciudad.

Paseos en jeep, buggie y hasta camellos se hacen en las dunas de Natal y Genipabu.

* Dónde comer

El estado de Rio Grande do Norte es el segundo mayor productor de camarones de Brasil (después de Ceará), por lo cual en gran parte de sus restaurantes suelen ofrecerlo como la comida típica natalense, a precios muy accesibles. Los restaurantes Camaroes (Av. Eng. Roberto Freire 2610) y Camaroes Potiguar (Pedro Fonseca Filho 8887) son los más tradicionales de Natal y donde los preparan en sus más diversas formas. 

Una de las particularidades de la playa de Ponta Negra es que concentra la mayor cantidad de restaurantes de la ciudad. En ellos el tradicional “menú” ha sido olvidado a causa de la comida por kilo, lo que se traduce en que uno en lugar de pedir, va poniendo en su plato los manjares que disfrutará para luego pesarlos, pagarlos y comerlos. Típico de Brasil. El restaurante que más destaca es el Mangai (Av. Amintas Barros 3300), considerado un show permanente de delicias regionales gracias a su amplia oferta, con más de 120 recetas, el 80% de ellas regionales y que van desde la popular carne de sol, hasta las farofas de bolao y pazoca de pilao (carne con cebolla morada, porotos verdes, plátano y arroz de leche).  

Otra opción es disfrutar de los populares rodizzios brasileños, una especie de tenedor libre donde desfila todo tipo de carnes. En el restaurante Pantanal (Av. Eng. Roberto Freire 8553), que hace referencia a otra popular región de Brasil, sus carnes son preparadas al estilo gaucho, es decir, con sal gruesa y a fuego lento. Otros restaurantes que valen la pena son el Farofa d’ Agua (Av. Praia de Ponta Negra 8952) y el Do Lula (Avenida Xavier da Silveira 1047), que ofrece comida nordestina.

* Vida nocturna

Debido a la llegada en masa de turistas de todas partes del mundo (llegan numerosos charters desde Europa, especialmente al balneario de  Pipa), las noches de Natal han ido animándose cada vez más. Y es el forró, una danza típica del nordeste brasileño que tiene sus orígenes justamente en la región de Rio Grande do Norte, el principal protagonista de las noches. Se dice que la palabra forró es una abreviación de forrobodó, que quiere decir arrastrar el pie, la característica principal de ese popular baile que con el paso del tiempo ganó adeptos en Brasil entero. 

La mayoría de las fiestas son en Ponta Negra, ya que allí es donde se concentra la mayor cantidad de bares y restaurantes. Taverna Pub, por ejemplo, está ambientando como los antiguos bares de la Edad Media; Peppers Hall destaca por tener todo tipo de música, mientras Rastapé es el elegido por todos aquellos que vibran con el reggae. 

Otro de los barrios que por las noches adquiere un ritmo agitado es Tirol, donde la mayoría de sus locales toca todos los estilos de música para cautivar a sus visitantes. Favela Pub es uno de ellos, pues no discrimina ningún ritmo ni tendencia, aunque son los hits de las favelas y la sertaneja los que más se suelen escuchar y obvio, danzar. 

Ponta Negra es un barrio muy turístico y una de las mejores playas de Natal.

* Paseos en los alrededores

Son 400 kilómetros de costa en el estado de Rio Grande do Norte y aunque la mayoría de sus playas son conocidas y deseadas en todo Brasil, Pipa, ubicada a sólo 80 kilómetros de Natal, es la que ha adquirido más fama en todo el país. Esta pequeña localidad, aderezada por la personalidad tranquila y relajada de sus residentes, atrae a todo tipo de turistas, gracias a su belleza y a las diversas opciones para divertirse, que van desde paseos en motos, buggies, caballos o barcos, hasta los populares pau de arara, un jeep tipo safari que permite que los turistas vayan sentados al aire libre disfrutando de la naturaleza. Durante el fin de la tarde, lo imperdible es subir hasta lo alto de Chapadao y disfrutar de una mágica puesta de sol. 

Otro de los imperdibles es ir hasta Genipabu, a sólo 34 kilómetros de Natal, una playa que, como es la tónica, está repleta de dunas y bugueiros que durante todo el día hacen excursiones en sus pequeños autos todoterreno que, casi sin carrocería, recorren las costas. En ellos se puede llegar, a su vez, a otras playas que vale la pena disfrutar, como Graçandu y Porto-Mirim, dos grandes representantes del desierto en versión brasileña.

PORTO ALEGRE: la cosmopolita del sur

“AQUI TENEMOS a un chileno y grande: Eduardo Vargas”, dice un vendedor de dulces, hincha de Gremio de Porto Alegre. Es uno de los tantos gaúchos -como se conoce a los habitantes de Río Grande do Sul- felices de que “Edu” le esté dando satisfacciones a su equipo, además de notoriedad a la ciudad entre los turistas chilenos. 

Porto Alegre tiene un sello que la distingue. Por su cosmopolitismo y costumbres ha sido definida como la sede cultural del estado de Río Grande do Sul. Partiendo por la belleza de sus paisajes y particular geografía, de cerros y planicies que dividen la urbe y que han generado numerosos barrios -la estadística los sitúa en 78- haciendo de ella una ciudad verde. La cifras son claras: después de Palmas, Porto Alegre es la segunda de Brasil con más árboles por habitante.

Los cerca de un millón y medio de habitantes de esta ciudad del estado de Río Grande do Sul recibirán a otros tantos miles de turistas y fanáticos para el Mundial 2014. Desde que fueron designados como sede para el evento se han puesto a mejorar las calles y avenidas, y por supuesto a darle una nueva cara a su estadio, el Beira Rio. Pero Porto Alegre tiene mucho más que ofrecer que sólo fútbol.

Con la influencia de inmigrantes alemanes, italianos y polacos, la arquitectura de Porto Alegre posee una gran diversidad.

* Paradas obligadas

El paisaje de Porto Alegre refleja la influencia de los inmigrantes alemanes, italianos y polacos que se asentaron en la zona. Su arquitectura pasa del Renacimiento italiano en la Catedral Metropolitana, ubicada en la Plaza de la Matriz, a edificios modernos como el de la Fundación Ibere Camargo, espacio para el arte que lleva el nombre del pintor expresionista más importante de Brasil. La icónica construcción estuvo a cargo del arquitecto portugués Alvaro Siza, ganador del premio Pritzker en 1992, y su diseño evoca al famoso Museo Guggenheim de Nueva York

Otro edificio histórico, y que es uno de los mayores atractivos de la ciudad, es la Usina do Gasómetro y su antigua chimenea de generación de energía eléctrica a carbón, que hoy es una encomiable recuperación urbana que acoge a un centro cultural y centro de eventos. Está ubicado al final de la Rua dos Andradas, topando con Avenida Presidente Joao Goulart.

En la planicie de la ciudad, entre Avenida Borge de Medeiros y Rua de Praia, está uno de los puntos emblemáticos y de encuentro popular de la ciudad: la Esquina Democrática, que desde el siglo XIX fue el centro de notables manifestaciones políticas y culturales. También hay que conocer la Estatua del Lanzador, símbolo oficial de Porto Alegre, donde se representa al gaucho con ropa tradicional (pilchas) y un lazo en su mano derecha. Esta se ubica en frente a la primera terminal del Aeropuerto Internacional Salgado Filho.

Finalmente, el área verde más tradicional y popular de Porto Alegre, poseedora de 10 mil especies típicas de la región, es el Parque Farroupilha o de La Redención, antiguo descampado pantanoso y periférico, donde se dice los esclavos de la zona se reunieron para celebrar la abolición de la esclavitud. Cada fin de semana recibe cerca de 70 mil personas que disfrutan de sus 37 hectáreas de jardines, zonas deportivas, parques infantiles, ferias tradicionales y cafés a la orilla de un lago artificial. 

Porto Alegre posee numerosos parques.

* Vida nocturna

En el barrio Moinhos de Vento, uno de los más ricos de Porto Alegre, es donde se sucede cada noche la mayor fiesta de la ciudad. Aunque de día es un famoso paseo de compras, al anocher se abren diversos bares y discoteques, además de una amplia oferta gastronómica. Las calles Fernando Gomes, conocida como la Calçada da Fama, y Pader Chagas concentran la mayor cantidad de locales que con un estilo chic y vanguardista buscan atraer tanto a la gente de Porto Alegre como a los turistas que se pasean en un paisaje lleno de árboles y luces.

Otros lugares donde se puede salir a celebrar es la Cidade Baixa, en particular las calles Ruas Gal Lima, Silva y República que durante los fines de semana albergan numerosas fiestas. También la Avenida Goethe es popular por sus bares y pubs. Porto Alegre le hace justa competencia a cosmopolitas destinos de fiesta como Nueva York o Buenos Aires.

* Dónde comer

En Porto Alegre confluye variada gastronomía que va desde los sabores clásicamente portugueses y españoles a las influencias alemanas e italianas. También hay prácticas criollas provenientes del Río de la Plata, como el consumo del mate, a lo que se suman las infaltables delicias de otras regiones de Brasil como la feijoada, los pescados y la caipirinha. También están las clásicas churrascarías, donde se ofrecen carnes asadas a la parrilla y que son uno de los lugares más populares. Una de ellas es Na Brasa (Rua Ramiro Barcelos 389), con 25 tipos de carnes y ensaladas para todos los gustos.

La influencia europea se puede disfrutar en restaurantes como el Steinhaus (Rua Coronel Paulino Teixeira 415), con abundantes porciones, obra de su dueña Miriam Baumbach, quien lleva durante tres décadas las riendas del negocio familiar. Si su interés es la comida italiana, una buena alternativa es Atelier de Massas (Rua Riachuelo 1482) propiedad del artista plástico Gelson Radaelli, donde se pueden disfrutar exquisitas y originales pastas rodeado de obras de arte del mismo Radaelli y otros artistas.

Si busca algo más clásico, un lugar emblemático de la cultura y gastronomía gaúchas es Chalé da Praça XV, ubicado en la histórica Plaza 15 de Noviembre. Esta casona estilo Art Nouveau construida en el siglo XIX tiene un variado menú con platos regionales y excelentes happy hour, incluyendo los refrescantes chopes (shop) de cerveza. Finalmente, el sector de la Planicie cuenta con locales de comida típica, donde Banca 40 es el más famoso por sus ensaladas de frutas y productos frescos y naturales de la región. 

En la famosa Calcada da Fama se reúne la mayor cantidad de bares y restaurantes con uan diversa oferta para los turistas.

* Paseos en los alrededores

Tomar un barco desde el puerto y navegar por las aguas del río Guaíba hasta la pequeña ciudad del mismo nombre sólo toma 20 minutos. El lugar está de a poco retomando su movimiento turístico y lo ideal, luego de recorrerlo, es calcular el regreso de Porto Alegre para poder disfrutar desde las aguas del río la increíble puesta de sol. Si tiene suerte, podrá ver a la distancia la Usina do Gasómetro al atardecer.

Para los que no pueden concebir la ida de un viaje a Brasil sin playa, a 18 km de Porto Alegre está la famosa Praia do Cassino y que es considerada el balneario más antiguo de todo el país. Si su mayor interés es la naturaleza, el Parque Nacional Lagoa do Peixe se ubica a unas tres horas y media en vehículo desde Porto Alegre y es un popular lugar para la observación de aves, muy visitado por fotógrafos de naturaleza de distintos lugares del mundo.

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