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Actualizado el 16/01/2017
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Gimnasia: Haciendo aseo en busca del oro

Autor: Matías Alarcón

Fabián Sepúlveda, el único exponente chileno en trampolín, narra la insólita manera de costear sus gastos en el club azteca donde entrena para convertirse en una estrella. Sus padres, mes a mes, se endeudan por el futuro de su hijo.

Gimnasia: Haciendo aseo en busca del oro

Imagínese que su hijo de 19 años, tiene el sueño de representar a Chile en unos Juegos Olímpicos. Pero para ello, debe hacer el aseo en el club donde entrena, para poder mejorar y tener roce con los mejores deportistas panamericanos. Suena irrisorio y anormal, pero lamentablemente, Nancy Galleguillos (50) vive esta situación. Su hijo, Fabián Sepúlveda (19), es el único representante en la disciplina de trampolín en nuestra gimnasia y, para ser el mejor, debe quedarse después de cada entrenamiento a hacer el aseo del club.

Son las 14.30 del martes 9 de enero y en las afueras de una de las casas ubicadas en Calle 6 Poniente, en la comuna de Lo Espejo, un hombre de camisa blanca levanta su brazo. Nos dirigimos hacia él. Es el padre de Fabián Sepúlveda (19). De inmediato sale el joven que, con polera y buzo negro nos recibe. “¿Cómo están?, pasen, están como en su casa”, indica con una sonrisa.

Acto seguido, se presentan sus progenitores. Marco Sepúlveda (56) y Nancy Galleguillos. Ambos saludan cordialmente y, sorprendidos, aseguran que “es la primera vez que entrevistan a Fabián”.

La historia del deportista está lejos de ser fácil. Toda la vida, el núcleo familiar ha convivido con la escasez de dinero. El sueño de ‘Fabito’, como es apodado por sus padres, es alcanzar los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y representar a Chile en cualquier tipo de competencia internacional. “Con Chile siempre”, dice el joven. Pero existe una traba, esa misma que trunca los sueños de la gran mayoría de los deportistas en nuestro país. La falta de dinero.

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“Somos personas de esfuerzo, que giramos en torno a la vida denuestro hijo. Hemos hecho bingos con la familia para que no le falte plata. En un momento nos vimos tan apretados por el tema de plata que estuvimos a punto de mandarle un mail al señor Farkas. Nos dio vergüenza pedirle porque todos los deportistas recurren a él”, narra la madre, quien se encuentra sentada al lado de su marido.

El 3 de julio de 2013, la familia recibió una “ayuda divina”, tal como recuerda el deportista: “Fui a un campamento de gimnasia en Veracruz, México. Ahí conocí a un técnico argentino”. Su padre agrega: “Él fue nuestra ayuda divina”. La referencia es para Aldo Barborini.

El transandino al ver su “talento natural”, tal como asegura, no dudó en iniciar las conversaciones con la familia para adoptarlo en México. Nancy recuerda esa situación. “Él, después de ese campamento, mandó muchos correos a la Federación de Gimnasia diciendo que Fabián tenía mucho potencial y pidiendo que le dieran la autorización para dejarlo ir. De ellos dependía”. Ese momento llegó antes de lo esperado, ya que en septiembre pasado, la decisión se concretaba. El 21 de ese mes, Fabián se radicaba en Veracruz en busca de sus objetivos. No había vuelta atrás. Antes de la decisión, el impedimento de siempre se hizo presente. “Para nosotros, como papás, era imposible que se fuera. No nos alcanzaba porque la mensualidad del club, es muy cara”. Se lo hicimos saber a Aldo”, explica su padre. Sin embargo, el técnico argentino, quien asegura que “es el deportista “más natural que ha conocido y el indicado para brillar”, le consiguió un trabajo al deportista. “Tengo un ‘trabajito’ allá. Hago el aseo en el gimnasio donde entreno junto a otro compañero. Entonces después de cada entrenamiento, nos quedamos haciendo el aseo del club”, comenta Fabián, imitando el gesto de si estuviera pasando una escoba.

La situación no deja de ser sorprendente. Un deportista de 19 años, realizando labores de aseo para poder radicarse en el Club de México que lo acogió. Sin embargo, increíblemente, la madre lo toma como parte del proceso hacia el éxito de Fabián. “Es bueno para su desarrollo como persona, porque es un trabajo y cuando quieres obtener algo, tienes que dar para recibir algún fruto. Él siempre está diciendo que quiere ser el mejor y para eso hay que hacer este tipo de sacrificios”. Fabián lleva en Veracruz cerca de cuatro meses y está consciente de que allá, a pesar de la manera en que costea sus gastos, el nivel es el idóneo para alcanzar sus objetivos: “Si comparamos Chile con México, allá el nivel está más alto. Yo entreno con los campeones panamericanos, quiero llegar a estar ahí algún día”.

Los padres comentan que en más de una ocasión, se han visto apretados en temas financieros, llegando con lo justo a fin de mes. El padre aclara, que todos los meses se encuentran endeudados. “Desgraciadamente, pedimos préstamos a nuestros trabajos, que tenemos que pagar mes a mes. Pero es la única manera de tener a flote a mi hijo”.

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