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Actualizado el 19/06/2014
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La historia tras la tradición de los 100 días

Autor: Fernando Fuentes

El hito de evaluar la gestión luego de tres meses en el cargo lo inauguró el Presidente de EE.UU. Franklin Delano Roosevelt, en 1933. Desde entonces se ha convertido en una "tradición" adoptada en casi todo Occidente.

La historia tras la tradición de los 100 días

Cuando Franklin Delano Roosevelt (FDR) asumió la Presidencia de EE.UU., el 4 de marzo de 1933, más de 10.000 bancos habían quebrado tras el colapso del mercado de valores de 1929. La cuarta parte de los trabajadores del país estaba sin empleo y la gente luchaba por migajas de comida. “Era tal vez la hora más oscura de la Gran Depresión”, recuerda Adam Cohen, autor del libro Nada que temer: El círculo íntimo de FDR y los 100 días que crearon el Estados Unidos moderno. “Esta nación pide acción, y acción ahora mismo. Nuestra primera gran tarea es poner a la gente a trabajar. Estoy preparado mediante mi encargo constitucional de recomendar las medidas que pueda requerir un país agraviado en medio de un mundo turbulento”, dijo emocionado Roosevelt en su discurso inaugural. 

Y el carismático líder demócrata pasó rápidamente de las palabras a la acción. Para el mandatario, la situación obligaba a que el gobierno tomara una actitud firme, proactiva y, sobre todo, que ofreciera resultados eficientes a corto plazo. Por ello, se enfocó en trabajar diferentes proyectos de ley en el Congreso. Así creó el precedente para que se analizaran los primeros 100 días de las siguientes administraciones en EE.UU., tendencia que se ha convertido en una “tradición” y que ha sido adoptada en la mayoría de los países occidentales.

Roosevelt propuso un ambicioso paquete de reformas legislativas y administrativas, a las que llamó “New Deal” (Nuevo Acuerdo), las mismas que requerían el total consenso del Legislativo y un verdadero pacto social. Así, el inquilino de la Casa Blanca llamó inmediatamente al Congreso a sesiones extraordinarias, régimen que mantuvo durante los primeros tres meses. Raymond Moley, un miembro del círculo íntimo de FDR, dijo que muchos legisladores “habían olvidado ser republicanos o demócratas”, ya que trabajaron juntos para aliviar la crisis. En total, Roosevelt consiguió 15 importantes leyes en el Congreso en el período comprendido entre el 9 de marzo y el 17 de junio. Fue el período legislativo más intenso jamás emprendido por el Congreso, un “aluvión presidencial de ideas y programas, diferente a todo lo conocido en la historia de Estados Unidos”, observó el historiador Arthur Schlesinger Jr.

Entre las iniciativas legislativas se contaban la Ley de Emergencia Bancaria, en virtud de la cual el gobierno podía cerrar bancos insolventes e intervenir a fondo para garantizar la solvencia de los demás. FDR también ordenó la salida unilateral de EE.UU. del patrón oro, la aprobación de la Ley de Asistencia Federal de Emergencia para que el gobierno federal prestara dinero a los estados en apuros económicos y la creación del primer marco regulador del sistema financiero, dando poderes de control a la Comisión de Valores más allá de las fronteras del país.

La contundencia y enérgica decisión de haber propuesto iniciativas que hicieran una verdadera revolución en sus 100 primeros días catapultó a Roosevelt como uno de los mandatarios más populares y exitosos de todos los tiempos en EE.UU. Prueba de ello es que es el único que ha sido electo para cuatro mandatos presidenciales (lo que ahora no permite la Constitución de EE.UU., que establece sólo dos mandatos como máximo), aunque falleció al inicio de su cuarto período, en 1945. 

“Los primeros 100 días del ‘New Deal’ han servido de modelo a los futuros presidentes para construir un liderazgo audaz y buscar la armonía entre el Ejecutivo y el Legislativo”, escribe el historiador de la U. de Cambridge Anthony Badger en su libro FDR: los primeros 100 días.

Si bien los 100 primeros días “sirven para conocer la agenda planeada de gobierno”, “no necesariamente” permiten predecir lo que será el resto de la gestión, explica a La Tercera Vidal Romero, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Stanford y jefe del Departamento de Ciencia Política del Instituto Tecnológico Autónomo de México. Asimismo, destaca que la regla de que en ese lapso se da una “luna de miel”, en la que la oposición no ataca al gobierno, “no se cumple en muchos casos”.

Ross Baker, profesor de ciencias políticas en la Universidad Rutgers de EE.UU., también comparte esa opinión. “No hay magia en los 100 primeros días”, asegura. Más categórico, William Galston,  ex asesor del Presidente Bill Clinton, sostiene que el hito de los 100 días es “un parámetro completamente artificial”. 

Como ejemplo de que este hito puede no ser un buen predictor de lo que será la gestión de un mandatario, muchos analistas citan los 100 primeros días de la presidencia de George W. Bush. Los dos mandatos del republicano estuvieron definidos por decisiones como el lanzamiento de la guerra contra Irak, que se produjo en 2003, como consecuencia  de los ataques del 11 de septiembre 2001, que tuvieron lugar casi nueve meses después de que Bush asumiera el cargo.

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