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Actualizado el 08/10/2016
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Lorena Fries: “En algún minuto hay que debatir sobre un indulto general en casos de DD.HH.”

Autor: Leslie Ayala C.

La nueva subsecretaria de Derechos Humanos, Lorena Fries, es partidaria de discutir en el Congreso una ley para que condenados por crímenes de lesa humanidad que padecen enfermedades terminales puedan salir de la cárcel. “Lo peor que nos puede pasar a los defensores de DD.HH. es perder la humanidad”, dice. También descarta una “obsesión” con Carabineros y adelanta que desde el gobierno su rol será ahora “educar” a los uniformados en el respeto a los derechos fundamentales .

Lorena Fries: “En algún minuto hay que debatir sobre un indulto general en casos de DD.HH.”

Lorena Fries Monleón (56) dice que pensó en su madre cuando la Presidenta Michelle Bachelet la llamó -hace algunas semanas- para ofrecerle asumir como la primera subsecretaria de Derechos Humanos. “Ella estaría orgullosa”, dice la abogada, que nació en Suiza en 1960, que llegó a Chile a los seis años y que sólo decidió nacionalizarse una vez que el país recobró la democracia, en 1990.

Hija de un exitoso empresario suizo, reconoce que la figura de su madre -una española que huyó de la dictadura de Franco- fue quien la marcó de por vida. Ella falleció hace algunos años. “Cuando pienso en mi trayectoria, siento que mi mamá me está abrazando constantemente, feliz… De cierta forma, también es un tributo a ella”, dice Fries, pensativa.

Julia Monleón estudió Antropología en el Pedagógico junto a Angela Jeria, la madre de la Presidenta Michelle Bachelet. Fries recuerda las visitas de ella a su casa. “No eran universitarias lolas, estudiaron ya de adultas, quizás por eso se hicieron tan amigas”, dice. Pese a esto, asegura que nunca conoció en esa época a Bachelet y que no son amigas.

Y ya de adultas, ¿existe algún lazo?

No sé. Es que es tan raro decir si uno tiene o no lazos. Tengo una tremenda admiración y respeto por ella. Este es el gobierno de mi Presidenta. Y las veces que he estado con ella ha sido justamente para trabajar en el tema de derechos humanos, es lo que corresponde.

La ex directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) cree que su nombramiento, por sobre otros nombres que rondaban, se debe a un sello que la propia Mandataria quiso dar en esta materia: “Yo soy de una generación que por una parte vivió la dictadura, pero no soy de la generación de las víctimas directas que fueron perseguidas, torturadas y asesinadas”.

Fue testigo de cómo su madre ocultó a perseguidos políticos en su casa. “Viví esa época, conocí a mi alrededor el dolor de la dictadura, me hice adulta durante este tiempo, lo cual significa también que me afectó”. Sin embargo, la abogada disiente de la clásica concepción que hay en Chile de que los derechos humanos sólo se remiten a lo ocurrido en el régimen militar.

“Me afectó, pero además me tocó también la democracia, y tengo una visión integral de los DD.HH. y, por lo tanto, me parece que eso es lo que me puede distinguir de otros perfiles que hubiesen sido igualmente válidos”, analiza.

Durante los nueve meses que este cargo estuvo vacante, agrupaciones de víctimas del régimen militar alzaron los nombres del ex director del Servicio Médico Legal Patricio Bustos y de la abogada Carmen Hertz. Pese a esto, la Presidenta eligió a Fries. “Eran perfiles distintos, todos de defensores de los DD.HH., por lo que cualquiera hubiera sido una buena elección”, sostiene, y hace suyo el argumento de que Chile debe luchar por una concepción más amplia de estas materias. “Como sociedad, fallamos en la medida en que los derechos humanos están a un lado o a otro lado… El tema de los derechos humanos no son solamente Pinochet y su dictadura”.

Recuerda que cuando ingresó al INDH, en julio de 2010, hicieron una encuesta en que la ciudadanía ligaba fuertemente estas temáticas sólo a las violaciones de agentes del Estado durante el régimen militar, pero que con el paso de los años esa percepción fue cambiando de acuerdo a los datos del mismo sondeo. “No se puede olvidar el pasado, pero las personas están entendiendo que los temas de no discriminación son temas de DD.HH.; que los temas de derechos sociales son temas de DD.HH., y eso genera -o espero que genere- una conversación más amplia donde quepamos todos”, dice.

No cree tener saldos pendientes con las agrupaciones de víctimas del régimen de Pinochet e incluso, dice, han sido los primeros invitados a reuniones para ver cómo trabajar hacia adelante.

“El tema de derechos humanos es un tema de Estado, también de sociedad, pero si es un tema de Estado, entonces no puede estar recluido en ningún grupo. Tampoco se puede decir esto son de derechos humanos de un lado, y de derechos humanos del otro. Sobre los derechos humanos no hay miles de opiniones. Los derechos humanos son un mínimo al que los estados han concurrido con su voluntad y se han obligado a cumplir esos mínimos. Sobre esos mínimos, debatamos todo lo que se quiera. Bajo esos mínimos, el Estado tiene una obligación de cumplir”, puntualiza.

La oficina de Fries está en el segundo piso del Ministerio de Justicia y tiene vista hacia La Moneda. Confiesa que aún no se acostumbra al ruido del cambio de guardia de Palacio. En el lugar hay pocos muebles, oficinas vacías y sólo hace pocos días su jefa de gabinete, su periodista y secretaria se instalaron para alistar el funcionamiento operativo de la nueva subsecretaría.

En enero se concretará el traspaso del Programa de Derechos Humanos -que opera como querellante en causas de delitos de lesa humanidad- y por mandato específico su eje de actuación será buscar verdad, justicia, reparación y memoria.

¿Qué le parece que el ex subdirector operativo de la Dina Raúl Iturriaga Neumann accediera a un beneficio?

Todo ser humano tiene derecho a beneficios. El punto está bajo qué circunstancias. Y en este caso se trata de gente que cometió crímenes de lesa humanidad, que son de una naturaleza muy distinta a los delitos comunes. Esto no lo dice Lorena Fries, lo dice toda la literatura en materia de derechos humanos”. En ese sentido, explica, hay otras legislaciones que señalan que “uno de los elementos que se solicitan para acceder a beneficios es que haya arrepentimiento”.

El jueves 6, el Programa de Derechos Humanos apeló a la Corte Suprema para que se revoque la libertad condicional concedida al agente, quien está recluido en el penal Punta Peuco. La abogada apoyó el recurso y sostuvo que se debe legislar para introducir en estos beneficios distinciones, ya que “no pueden tener el mismo estándar, los mismos requisitos criminales de lesa humanidad y delincuentes comunes”.

¿Es partidaria de liberarlos cuando estén con enfermedades terminales, previa entrega de información?

Yo ahí me atengo al estándar. Los temas de adultos mayores y enfermos terminales tienen que ver con la pregunta de, como sociedad, cómo queremos ver este tema a futuro. Y ese es un tema a discutir, efectivamente, qué pasa con las personas de 85, 90 años que están en las cárceles.

¿Se podrá ver la posibilidad de que estas personas salgan de la cárcel por razones humanitarias habiendo cometido estos crímenes?

Ese es un tema que tiene que debatir el Congreso a través de una propuesta de Ley de Indulto General en casos de DD.HH. Yo creo que en algún minuto hay que dar ese debate. Lo peor que nos puede pasar a los defensores de derechos humanos es perder la humanidad, parto de esa base, pero creo también que para tener expresiones de humanidad debemos sentirnos respetados también en nuestros derechos. Entonces, es un debate complicado, pero es un debate de futuro.

¿Y no tiene una postura?

No. Todavía no.

Educar a Carabineros

Cuando Lorena Fries le dijo a la Presidenta que aceptaba el cargo de subsecretaria supo que cruzaría una vereda. Dejaba la sociedad civil, donde fiscalizaba y denunciaba al Estado, para pasar a integrarlo, representarlo y defenderlo en foros internacionales. Pero esta dicotomía no le complica, pues asegura que hay elementos a favor y en contra.

A favor dice que “conozco dónde le aprieta el zapato al Estado chileno en materia de DD.HH., y aquí en la subsecretaría tengo la posibilidad de contribuir a superar situaciones que desde la otra vereda se veían como un déficit de DD.HH.”. En contra, reconoce que está el que ahora deba “enrielarme en lo que son las lógicas más de gobierno”, y sostiene que lo hará, y que será parte de un aprendizaje en que deberá dialogar con distintos actores de la sociedad, sectores políticos y también las Fuerzas Armadas y de Orden.

En su rol como directora del INDH, conocidos son sus entreveros con Carabineros, denuncias por torturas de policías y su preocupación por el actuar de las fuerzas de orden durante las protestas.

¿Cómo va a ser su relación ahora con Carabineros, ya desde el gobierno?

El tema de fondo, y a lo mejor no lo logré decir durante mi dirección en el instituto, es que aquí tenemos que acostumbrarnos a un marco de derechos humanos. Carabineros no es una obsesión para mí, no tengo obsesiones respecto de nadie, lo que me importa es que Carabineros, las Fuerzas Armadas y cualquier funcionario público conozca y sea respetuoso en los derechos humanos, y desde esta subsecretaría, si se puede avanzar a través de la formación de ellos va a ser un punto que apoye, y va a significar seguramente que a futuro haya menos denuncias, por ejemplo, por parte del INDH.

¿Los quiere educar?

Me gustaría, sí. Y no es sólo un deseo. La ley dice que es una obligación que yo lo haga. Hay que hacer un trabajo en educarlos en el respeto de derechos fundamentales. No he hablado todavía con Carabineros, obviamente, pero yo creo que van a estar súper abiertos. Lamentablemente, a veces por razones políticas los parlamentarios dicotomizan todo. Pero yo, en el Consejo del INDH, trabajé con gente de derecha, de la UDI, y llegamos a muchísimos acuerdos. Así que yo doy fe, y creo que ellos también pueden dar fe, de que soy una persona absolutamente dialogante.

Camina por calle Morandé y algunas personas la reconocen. Sobre todo mujeres. Fries es una reconocida feminista y dice que desde su cargo como subsecretaria no se sacará esa piel. “Para bien o para mal, mi piel feminista va conmigo en este cargo y eso en el gobierno lo sabían”, comenta entusiasta. Los temas de género son una de las cosas que más le apasionan.

“Yo a ninguna parte voy a ir para hablar en masculino. Aquí se habla en masculino y femenino. Porque eso es inclusivo, aunque no les guste a algunos perfeccionistas de la lengua, pero es un acto político”, sostiene Fries, quien, además, hace una advertencia: “No inviten a la subsecretaria de Derechos Humanos a ningún foro o mesa en que haya sólo hombres, me niego a ir”.

A contar de enero próximo, la abogada tiene un año y medio para confeccionar un Plan de Derechos Humanos y para lograrlo necesitará el apoyo de sus más fieles detractores, la oposición.

“Se ha dicho que yo divido. La verdad es que yo creo que el tema de derechos humanos divide todavía al país. Y yo espero contribuir a que no lo siga haciendo. Yo voy a trabajar con todos y voy a invitar a todos. Los que se quieran restar, ya no es problema mío”, advierte, aunque asegura estar confiada en que podrá sentarse con quien sea a hablar, “sin hacer de esto un Apocalipsis”.

Su gestión quedará marcada como la primera subsecretaria de DD.HH…

Suena grande eso…

¿Y cómo le gustaría que se recuerde su paso por este cargo?

Me gustaría que se recuerde que la primera subsecretaria fue una mujer, una feminista y una persona de izquierda con capacidad de diálogo. Si me reconocen esas tres cosas, feliz, y si no me las reconocen y aporté, también feliz.

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