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Actualizado el 07/04/2017
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Los cables sueltos de Yerko Puchento

Autor: Tamy Palma Silva

Son los creadores de uno de los personajes más populares del humor, pero confiesan que eso no ha sido suficiente como para que los inviten a Viña. Pese a que llegaron algo trasquilados al comienzo de su nueva temporada en Vértigo la semana pasada, tras un sonado fiasco en el cumpleaños de Leonardo Farkas, lograron una vez más encender la pantalla y generar réplicas, algunas de ellas bastante enojadas. “No puede ser que no se pueda nombrar absolutamente nada porque alguien se siente ofendido”, dicen los cerebros de Yerko Puchento.

Los cables sueltos de Yerko Puchento
Daniel Alcaíno y Jorge López en Canal 13. Foto: Marcelo Segura / La Tercera

“Quedé traumado”, dice Daniel Alcaíno.

Por una vez al actor y a su compañero, el guionista Jorge López, les tocó ser a ellos los hazmerreír de la noche. Era el escenario ideal para que Yerko Puchento -el personaje al que ambos dan vida en Vértigo, programa estelar de Canal 13- se luciera escandalosamente. Leonardo Farkas los había invitado personalmente a su lujosa fiesta de cumpleaños en Miami, donde habría bandas emblemáticas, viajarían en primera clase y deleitarían al popurrí de famosos chilenos que verían salir al glamoroso y locuaz Yerko a las 5:30 de la mañana a festinar sobre las fechorías de los invitados y del dueño de la fiesta.

Lo que pretendían presentar ahí no era muy distinto a lo que hacen todo el año en casinos o fiestas privadas. La diferencia era la expectación y el alcance que tendría la jornada.

Antes de viajar, como es habitual, López y Alcaíno le hicieron llegar a la producción encargada del evento una ficha técnica pidiendo dos muelas para poder comunicarse entre ellos.

Desde que nació el personaje, hace 15 años, es sabido que mientras Yerko se presenta, el guionista está en la oreja del actor y le sopla los movimientos e improvisaciones a través del audífono. “Nunca lo hemos negado”, dice Alcaíno.

A Miami llegaron dos días antes y ensayaron. “La muela se escuchaba hasta en la playa”, recuerda López. Le hicieron los últimos cambios a la rutina -de 25 minutos- poco antes de salir al escenario, cuando vieron a algunos de los invitados cortando la carne con la cuchara y decidieron ponerlos en ridículo. “Estábamos a 10 minutos y la muela no funcionaba. Pedí que me arreglaran algo, pero la situación empeoró, porque se escuchaba por los parlantes a López diciéndome ‘Daniel, ¿me escuchái?’”, cuenta Alcaíno.

Hubo interferencia y no se pudo retomar la señal entre los aparatos. Intentaron salir a las 7 de la mañana, con otra muela. Hicieron ocho minutos de rutina, pero el aparato empezó a fallar. Yerko hizo “el Titanic” para que el técnico que trataba de arreglar los cables detrás de él en plena rutina no se viera. No funcionó ni pasó desapercibido. Se frustraron, se bajaron del escenario, Farkas se enojó fuerte con la producción y Alcaíno junto a López empacaron a Yerko y se retiraron del lugar.

Jorge López (izq) y Daniel Alcaíno (der). Foto: Marcelo Segura / La Tercera

Jorge López (izq) y Daniel Alcaíno (der). Foto: Marcelo Segura / La Tercera

Qué difícil empezar una nueva temporada de Vértigo con lo que muchos medios titularon como un “fracaso” de personaje, ¿o no?

Daniel: No quise ver tele durante esos tres días. En 15 años nunca había pasado. Que la muela muriera sí, y sigo solo, pero fue un tren de cosas. Si alguien me hubiese dicho que iba a pasar este sinnúmero de cosas y que iba a tener que salir sin Jorge al oído, lo hago. Teníamos fotos de Farkas que íbamos a presentar como prohibidas y todo un show listo. Farkas se puteó a todos los técnicos. Pero con nosotros fue muy amoroso. Tuvo disposición hasta para hacer el video que apareció la semana pasada en el primer programa de Vértigo riéndose de lo que pasó y decirle a Yerko que cómo no se había aprendido los chistes de Condorito. Diría que fue genial.

¿Qué pasa cuando les falla la muela?

D: Muchas veces ha pasado y no importa, tratamos de arreglarlo. Llevo tantos años haciendo esto que puedo hacerlo, pero con el cumpleaños de Farkas fue mala suerte. Me tuve que fondear, porque todos los programas hicieron un festín con eso. Lo peor es que después me llama la familia para preguntarme qué pasó y me dan ganas de pedirles que me dejen tranquilo, que no pasa nada.

Uno tiende a pensar que Yerko Puchento vería esos programas para vengarse de todos los que hablaron mal de él. ¿No lo pensaron?

D: ¡No! Nosotros pegamos por otras cosas. Siempre pasa que hacemos rutinas y quedamos en las cuerdas, cubriéndonos de los golpes, porque la Paty Maldonado nos dice que estamos pasados de moda, el del otro canal que todo lo soplan por la oreja, alguien de al lado que sin muela no somos nada. Todos los programas lo hacen, pero después salimos y no los pescamos. Y ese es el chiste también.

¿Cuesta no agarrar de las mechas a alguien sin soltarlo en toda la temporada?

D: No tanto, porque no es cosa de decir: este año hagamos bolsa a tal persona. O que si Alejandro Guillier -por decir alguien- nos cae mal porque nos retó vamos a aprovechar de atacarlo.

¿O sea que los cerebros de Yerko no son vengativos?

Jorge: A lo mejor molestamos un poquitito a los que tiran una pachotada en contra del personaje.

D: Ojo, que también tenemos esa sensibilidad de decir: este quiere puro salir y no lo pesca nadie, porque está recién partiendo como opinólogo en La Red. Hay otros compadres que hacen stand up, nos critican, y nunca los hemos nombrado. Y ahí yo pienso en el dolor del loco al que nunca han nombrado porque, básicamente, no existe. Lo hacemos sentir como si fuera una mosca para un elefante. Hay varios que nos tienen mala paría.

“Vivimos el vértigo”

Ser Yerko Puchento implica dos cosas para Jorge López y Daniel Alcaíno: estar muy al día de la actualidad y soportar los llamados -el actor no contesta números desconocidos por lo mismo-, cartas y súplicas de algunos invitados a Vértigo o a sus familiares para que no festinen con ellos. Por lo mismo, cuando en 2010 se anunció que el grupo Luksic se convertía en el dueño del 67 por ciento del canal para el que trabajan, las miradas se posaron en Yerko, y la pregunta fue si iba a ser capaz de seguir riéndose a destajo de todo el mundo, incluido el propio Andrónico Luksic. La decisión no solo fue incluirlo en sus rutinas, sino que perseverar hasta hoy, cuando abrieron su temporada 2017 riéndose de la nueva faceta ciudadana del empresario al que Yerko trata de “papi”.

¿Quién visa las rutinas?

J: La rutina se la mando al director ejecutivo del canal. Siempre ha sido igual, con todos los que han pasado. Eso se revisa, se chequea, se modifican a veces algunas cosas. Ahí va todo lo que hacemos, incluidas las tallas sobre Andrónico Luksic. A partir de eso entro a reuniones, trato de explicar las cosas y me dicen que sí, que está visado o que algo podría ser. En general, siempre es un “sí”.

¿Los chistes sobre Luksic lo habrán acercado a la gente?

D: Puede ser. Lo que sí, es que nunca hemos tenido problemas por las tallas que tiramos. Es que incluirlo era más inevitable que otra cosa. El año pasado, cuando hizo el video en YouTube, todos sabían que había llegado diciendo por internet que era un hombre común y corriente. Era la noticia del día y Yerko tenía que estar. Parecía un límite que finalmente se deshizo. Esa vez, se abre la compuerta, aparezco de Luksic y veo a la Diana Bolocco y Martín Cárcamo -animadores de Vértigo– con cara de: se tiró. Ahí yo veía a los camarógrafos con cara de: ¡Para, hay cosas que no! Pero alguien tenía que reírse de él.

Esta semana, un general de Carabineros de La Araucanía difundió un mensaje en que decía que un humorista tiene que hacer reír y hacer felices a las familias, pero que Yerko con su última rutina, en la que tocaron el caso del fraude en la institución, las hizo llorar.¿Se les pasa la mano a veces?

J: Es que en este caso los que hicieron llorar a las familias de los carabineros son los carabineros que los pusieron a todos en la palestra. Nosotros nunca los habíamos nombrado, salvo casos puntuales. No fuimos los que los pusimos en el tapete, sino que los gallos que robaron y no cumplieron el rol de proteger a la ciudadanía.

¿Y ustedes discuten cuando establecen los temas que tocarán en la rutina?

D: Estamos muy coordinados. Nosotros vivimos el vértigo. El año pasado, cuando pasó que alguien se metió a la jaula de un león en el zoológico, López dijo: tienes que salir vestido de león. En esa oportunidad pensé que era un tema súper sensible que un ser humano se le tirara a un león. Era fuerte. Pero tomamos la decisión de jugar. Esto es como jugar ajedrez.

J: En lo único que nos dividimos es que Daniel encuentra que Esteban Paredes es muy bueno y que Colo Colo es el mejor equipo del mundo y yo encuentro que no, y que el mejor equipo es la U. Y ahí nos une Yerko, que no es ni del Colo ni de la U y nos violamos, con él, a nosotros mismos.

¿Por lo mismo es tan amarillo Yerko?

D: Sí. Es un acomodaticio, frívolo, vendido y descontrolado, que no tiene principios. Es un poco taxista también: uy, sí, está la escoba. Sí, hay que votar por la Beatriz Sánchez. Y con otro pasajero: no, si voto por Piñera.

¿Tiene límites Yerko?

J: Claro. Yerko limita al norte con Luksic, al sur con Quiñenco, al este la Antofagasta Minerals y al oeste con Tantauco.

¿Y no dañar la dignidad de las personas es un límite?

J: Eso es ambiguo. El límite de Yerko es hablar sobre lo que se conoce y no inventar. Nadie le diría ordinaria a la “Chiqui” Aguayo si no hubiese ido al Festival de Viña. Nuestro límite es que las cosas se sepan de antes. Muchas veces esperamos que algún tema agarre una notoriedad tal que la mayoría de la gente ya la tenga en la lengua, y ahí nosotros le hacemos el giro. Si nos cuentan que alguien estaba curado como zapato para usarlo en una rutina, que mejor llamen a SQP, pero nosotros no vamos a decir nada sobre eso.

Yerko Puchento en Vértigo. Foto: Canal 13

Yerko Puchento en Vértigo. Foto: Canal 13

Yerko no tiene festival

En mayo del año pasado, en plena temporada de Vértigo, Jorge López fue invitado a las oficinas de Chilevisión a recibir una invitación que no se había realizado nunca en los 15 años que lleva siendo la voz en off de Yerko Puchento. La producción del Festival de Viña del Mar quería proponerles que participaran en el evento. “Por fin”, pensaron. Hasta hoy, siguen esperando la reunión con el director del certamen, Álex Hernández.

¿Por qué no se concretó?

J: No sabemos. Nos invitaron al Festival de Viña, dijimos que sí, y no nos llamaron nunca más. Nos juntamos a conversar. Estuvimos con las productoras ahí. Dijimos que queríamos, que estábamos dispuestos. Fue una conversación formal. Nos explicaron: el director llega la próxima semana y se junta con ustedes. Con él hablan de plata y todo lo que necesiten. Estábamos tan contentos. Pensamos: fantástico, está listo.

¿Y qué pasó?

D: Solo faltaba hablar con Álex Hernández, pero no nos contactaron no más. Lo que creo es que pagando un Yerko, pagan cinco desconocidos.

J: Igual la estrategia de Álex Hernández estuvo bien, porque todos los humoristas marcaron buen rating. Quizá no invitan para no promocionar un personaje de otro canal.

¿Vieron el Festival de Viña este año o los castigaron apagando la tele?

D: Sí, soy un fanático del Festival. Este año andaba en Europa con una obra de teatro y me gasté toda la plata viéndolo, porque no contraté roamming. Me salió como tres palos la cuenta, pero sé todo lo que pasó.

¿Qué opinan de la polémica que hubo en torno a la rutina de “Chiqui” Aguayo, que fue acusada de vulgar?

J: Es bien extraño lo que pasa con ella, porque la gente la recibió súper bien. La aplaudieron mucho. Algunos se ponen muy quisquillosos. Si se sube un guatón a reírse de su gordura, dicen que se está riendo de las malformaciones, y eso es una imbecilidad. No puede ser que no se pueda nombrar absolutamente nada porque alguien se siente ofendido. O sea, ¡ándate a la cresta! Cuando chicos nos reíamos de los cojos, del tonto, del argentino, pero ahora todo es terrible y nos reímos de las razas y estamos discriminando. El humor siempre se ríe de alguien.

¿La gente exagera, entonces, cuando se preocupa del lenguaje y de que el humor no discrimine ni estigmatice?

D: ¿Qué gente? “La gente” se muere de la risa. El límite es que algo sea divertido.

J: Se está utilizando como discurso hoy la no discriminación, pero si vas al estadio y sale Jean Beausejour, ¿cómo no le vas a gritar “corre, negro %&$”? Y claro, te van a sancionar porque hay racismo en el estadio, pero es una imbecilidad, ¡si es negro! ¿Qué le vas a gritar? ¿Blanco? Se ha elaborado un discurso en donde nada puede ser como es y todo ofende a alguien. Eso está sobreutilizado y hay que ver cuándo sí y cuándo no.

¿Y cómo pretenden distinguirse en las presidenciales?

D: Estamos esperando el momento para decirle a Eduardo Engel que no pasó nada con el Consejo para la Transparencia, con los cabildos, con la asamblea constituyente. Hasta Jean Beausejour estaba metido ahí, poh. Metieron a Pato Fernández, que a ese no lo deben conocer en La Legua. Imagínatelo con la señora dueña de casa. ¡Ja! Adónde la viste. Ese está en el Liguria no más.

J: Estamos con las presidenciales como con Rafael Garay: cuando aparezca vamos a tirar las bombas. Por ahora esto se está armando. Están matándose todos y nosotros estamos ahí, mirando. Tiene que hervir la olla un poco para meternos, pero está claro que es una olla a presión.

Quince años es harta vida para un personaje. ¿Han pensado en jubilar a Yerko?

J: No. La posibilidad no es pensar cuándo las cosas mueren, sino que la cosa no muera semana a semana y que cada semana le demos en el clavo, interpretemos lo que la gente piensa y le demos un buen giro. Eso es como bencina. Y con Yerko todavía se puede llenar. No tenemos planes a futuro ni está pensando jubilarse. Que Yerko se preocupe de dar la cara no más por todas las embarradas que se manda.

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