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Política
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Actualizado el 18/12/2017
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Los cinco problemas que debe enfrentar el nuevo gobierno de la derecha

Autor: M..J. Ahunada y F. Artaza

La convivencia entre la UDI y Evópoli -que podría definir el futuro de la centroderecha-, tempranos estallidos de protestas y la búsqueda de acuerdos en el Congreso serán la tónica del nuevo mandato de Piñera.

Los cinco problemas que debe enfrentar el nuevo gobierno de la derecha

Las tres almas de la derecha

La disputa de poder entre la derecha conservadora -representada en la UDI- y la liberal -de Evópoli- aparece como uno de los principales conflictos que deberá enfrentar el mandatario electo. Y la tensión la vivirá desde que comience a esbozar lo que será su equipo de gobierno.

A diferencia de su primer mandato, cuando echó mano a personas de confianza, pero ajenas a los partidos, esta vez Piñera ha asegurado a las colectividades de Chile Vamos que tendrán un rol preponderante en la conformación del gabinete. La pelea al interior de Chile Vamos no será sólo por tener presencia en el comité político, o por las carteras con alta ejecución presupuestaria en proyectos de alto impacto en la gente, como Vivienda, Salud y Obras Públicas.

La pugna entre liberales y conservadores al interior de la centroderecha tendrá esta vez otro acicate: una soterrada pugna por el sucesor para 2021. Algunos ven con preocupación la distancia instalada entre los senadores Manuel José Ossandón (RN) y Felipe Kast (Evópoli). Ambos sostuvieron públicas diferencias en temas como gratuidad en la educación, disputas que se podrían proyectar en el Parlamento y afectar iniciativas del propio gobierno.

Respecto de José Antonio Kast, el ex candidato presidencial ha señalado que no aceptará un cargo en el gobierno para concentrarse en el lanzamiento en marzo de su “movimiento social transversal”. En el Ejecutivo, sin embargo, esperan mantener una relación fluida con el ex diputado y evitar diferencias con él.

 

Guerra santa en la UDI

El partido liderado por la senadora Jacqueline van Rysselberghe postergó para después del 17 de diciembre sus diferencias internas tras perder la hegemonía de la derecha en las parlamentarias del 19 de noviembre. La UDI esperaba elegir 35 diputados, pero obtuvo 30, disminuyendo su representación en la Cámara Baja de un 24,1% a 19,3%. Y si bien son el partido con la bancada de senadores más importante -con nueve representantes-, en la UDI reconocen que el liderazgo de Van Rysselberghe quedó debilitado al punto que no pocos dudan que se debatirá su continuidad a la cabeza de la colectividad en las próximas semanas.

La situación de la timonel gremialista se complicó por el distanciamiento que tuvo del presidente electo, quien cuestionó el triunfalismo de la senadora al señalar que era posible ganar en primera vuelta e incluso transmitir en privado sus intereses para un eventual gabinete.

Durante la segunda vuelta, Piñera ha estrechado vínculos con Jaime Bellolio y Juan Antonio Coloma hijo.

 

La amenaza de la calle

Ya vivieron la experiencia en el gobierno anterior, con las movilizaciones estudiantiles de 2011. Por lo mismo, tanto en el comando como en Chile Vamos concuerdan en que la presión de los movimientos sociales será uno de los desafíos que enfrentará Sebastián Piñera en este segundo mandato, sobre todo si con una bancada de 20 diputados, el Frente Amplio ya ha anunciado que va a sumarse a las movilizaciones sociales.

Para hacer frente a este problema, RN está pidiendo al gobierno priorizar los lazos con el mundo gremial.

En Chile Vamos creen que Piñera debe evitar dar la sensación de un gobierno “poco alineado con las demandas sociales”. En este sentido, varios apuntan a que los ministerios del Trabajo, Salud y Educación deberían quedar en manos de figuras ligadas al mundo gremial. Enrique Paris, ex presidente del Colegio Médico, por ejemplo, suena como carta en Salud.

 

Sin mayorías en el Congreso

Chile Vamos no alcanzó la mayoría parlamentaria, obteniendo 72 diputados de un total de 155 y 19 senadores de los 43 representantes. La situación, explican en el comando y en ese bloque, obligará al gobierno a llegar a acuerdos en el Congreso para aprobar las iniciativas presidenciales. Para ello, Piñera ya estableció que no buscará respaldos “por goteo de parlamentarios”, sino que apuntará a relacionarse con los líderes de las otras coaliciones. Al mismo tiempo, tiene planeado buscar acuerdos para los temas prioritarios, como, por ejemplo, la reforma al sistema de pensiones -que requerirá mayoría absoluta en el Congreso- o las modernizaciones al Estado y reformas a la justicia que necesitan quórum orgánico constitucional, es decir, 4/7 de ambas cámaras.

En el comando aseguran que el senador RN Andrés Allamand y su par UDI Juan Antonio Coloma asumirán un rol clave para generar puentes con la oposición. También destacan a los diputados Mario Desbordes (RN) y Jaime Bellolio (UDI) para realizar la misma tarea.

 

Expectativas económicas

Es en materia económica donde hay más expectativas respecto de un segundo gobierno de Piñera. El presidente electo comprometió la creación de 600 mil empleos, promesa que junto con aumentar las tasas de crecimiento estará en la primera línea de demandas sociales.

Desde el comando también consideran urgente lograr bajar durante el primer semestre de gestión los índices de delincuencia, lo que podría requerir de medidas administrativas inéditas y que podrían generar flancos de conflicto, como la eventual intervención de las policías.

Y el compromiso del balotaje -ampliar la gratuidad al 90% en educación técnico- profesional- requerirá de votos de parlamentarios de oposición, con los que tendrá que negociar para alcanzar las mayorías necesarias.

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