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Actualizado el 12/09/2017
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Los inventores del Maratón y de la pelota cuadrada

Cuando cerró el Hotel Carrera en febrero de 2004, entre los centenares de notas que se hicieron, una llamó la atención por lo fantasioso del entrevistado y lo poco preparado del reportero. Un barman del hotel aseguró que él “había inventado la vaina en 1989”. El periodista transcribió tamaña idiotez sin preguntarse, ni comprobar, si la información era falsa. Signo de los tiempos que se avecinaban.

Nadie está libre del mentiroso de turno. Como ese gaucho de Luis Landriscina, que aseguraba haberse topado con el ejército de San Martín y decía que el libertador de Argentina, Chile y Perú era una gran persona, “pero muy peronista”.

La historia está siempre sujeta a revisión. Pero ella debe ser rigurosa, con documentos y testimonios a la mano. Los adjetivos de “histórico”, no hablar “épico”, se usan en la actualidad con una facilidad delictiva. Cualquier barrabás o niñato pretende ser visionario, cualquier hecho intrascendente y habitual, se eleva a la categoría de fundacional.

Y como el control de calidad no existe, basta con decir algo para que ese algo sea verdad. El tema es que no aguantan una revisión sin darse de hocico en el piso.

Todo esto lo digo por una publicación sorprendente e indignante publicada en la sección deportiva del El Mercurio el sábado 9 de septiembre pasado. Ahí un tal Diego Zavala, subgerente de comunicaciones de la empresa Corporación Maratón de Santiago, muy suelto de cuerpo y sin que se le arrugue un músculo de la cara señaló: “el maratón lo creó una empresa, en la que yo trabajaba en esa época, y la Fedachi era sólo un patrocinador”.

Sí Zavala. Usted trabajaba en la empresa que organizó el primer maratón que se corrió en Santiago en 1908 y las decenas que se corrieron durante todo el Siglo XX. Y estuvo cuando se organizó el Maratón de Santiago en 1985, auspiciado por Química Hoechst, que se ha venido corriendo sin interrupción por estos 33 años.

Usted y su empresa fueron. Cómo no. Fue en un espectacular brainstorming entre publicistas e ingenieros comerciales donde también se inventaron los 110 metros vallas y el estilo fosbury flop del salto alto. El sol irradiaba sus cálidos rayos, los pajarillos llenaban el aire de gorjeos y la más pura agua brotaba de los manantiales. Qué lindo día fue ese Zavala.

Pero ya que está para contar la invención de las cosas, podría contar quién fue el que urdió la venta de la marca Maratón de Santiago de la Fedachi a la Corporación por 10 mil pesos; o quién fue el genio detrás del contrato leonino que sometió a la Fedachi por años en favor de los intereses comerciales de la Corporación; o quién fue el asesor ético que impulsó a los dirigentes de la Fedachi Fernando Jamarme y Álvaro González a venderse ellos mismos el Maratón de Santiago negociando a ambos lados de la mesa.

¿Ve Zavala que hay “inventos” de los cuales la gente necesita saber quiénes fueron los genios tras ellos?

Pero yo lo entiendo: ante la lluvia de querellas y el hecho de haber perdido la categoría Bronze desde la IAAF, necesitan de una contraofensiva publicitaria para salvar el millonario negocio que armaron, y se apropiaron, los ex dirigentes. Y en la borrasca se dice cualquier cosa. Pobre.

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