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Actualizado el 06/10/2017
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Mujeres, artistas y radicales

Autor: Catalina Mena

En Los Angeles se está presentando Radical Women, una selección de obras experimentales y políticas producidas entre 1960 y 1985 de más de cien artistas latinas. La muestra viene a saldar una deuda histórica con una escena creativa que ha permanecido prácticamente invisible.

Mujeres, artistas y radicales

“La publicidad sustituyó el sexo por el activismo”, tituló hace un tiempo el diario británico The Guardian. Y así es. En la era de las nobles causas defendidas con vehemencia, a la compañía Pepsi le pareció más sexy mostrar a una activista en una manifestación que a una modelo lánguida en un hotel. Lo mismo ha sucedido con el arte. Si se mira el panorama de exhibiciones, tanto en Chile como fuera las temáticas sociopolíticas dominan el imaginario. Los denominados “sujetos alternos”, o sea, los que no están en el poder (inmigrantes, negros, pobres, mujeres, homosexuales, etc.) son el fetiche de un arte que, muchas veces, termina siendo más facilista que crítico.

Cecilia Vicuña. Chile. Cabeza amarrada. Acción de Arte. 1970

Cecilia Vicuña. Chile. Cabeza amarrada. Acción de Arte. 1970

Podría ser tentador pensar que Radical Women -exposición que hace unas semanas abrió en el Museo Hammer de Los Angeles, California y que luego seguirá al Museo de Brooklyn en Nueva York para terminar su ronda en la Pinacoteca de Sao Paulo- obedece a esta tendencia, al reivindicar a las artistas latinas, o sea, las doblemente discriminadas, por sexo y por geopolítica. Y claro, en parte se trata de eso. Pero la situación actual de Estados Unidos le da un valor decisivo a esta exhibición y al festival de arte latinoamericano en que se enmarca, pues es una forma potente de contrarrestar el discurso sexista, racista y nacionalista del gobierno de Trump.

Pero, más allá de la pertinencia del tema, Radical Women tiene una importancia indiscutible, al punto que el crítico del New York Times, Holland Cotter, dijo que era una de las muestras grupales de arte contemporáneo más inspiradoras que había visto en la última década.

Tras seis años de una investigación muy seria y profunda, las curadoras Cecilia Fajardo-Hill y Andrea Giunta –ambas destacadas académicas latinas— presentan por primera vez una escena específica, valiosa y contundente que hasta ahora era invisible: la producción de las mujeres latinas entre 1960-1985. Entre las 116 artistas que despliegan su obra hay algunas ya consagradas, como la brasilera Lygia Clark, la cubana Ana Mendieta, y la argentina Liliana Porter; y otras bien conocidas en Chile, como Paz Errázuriz, Lotty Rosenfeld y Cecilia Vicuña. Pero la mayoría no lo son y resulta sorprendente confirmar el tamaño de la omisión histórica: son demasiadas y muy diversas las creadoras latinas que siguen siendo pasadas por alto.

Sandra Eleta. Panamá. “Edita (la del plumero). Fotografía de la serie La Servidumbre. 1977.

Sandra Eleta. Panamá. “Edita (la del plumero). Fotografía de la serie La Servidumbre. 1977.

El período que la muestra abarca está marcado por la agitación social y cultural, por golpes de Estado, dictaduras y censuras en la región. Es además un período de búsquedas. Las obras de Radical Women dan cuenta cabal de todo esto: en medio de las turbulencias, estas mujeres corrieron los límites de la experimentación.

La mayoría de las artistas utilizan fotografía, video, performance, acción e instalación, inyectando a sus trabajos una potente carga conceptual y emocional. Todas, de algún modo, cuestionan de forma atrevida los estereotipos de género y su propio lugar en la sociedad. Algunas son sutilmente juguetonas, otras muestran un humor descarado; hay las que exploran lo íntimo, lo sexual y lo sicológico, como también las que se sitúan del lado de la crítica social, respondiendo a los tonos militantes de la época o asomándose a mundos marginados. Muchas de las obras son registros de performances donde el cuerpo aparece como encarnación de padecimientos políticos y sociales.

Tampoco es una muestra que pretenda ser “políticamente correcta” en cuanto a la representatividad nacional, lo que se agradece, pues los criterios de selección son estrictamente artísticos. Incluso es posible que los hipersensibles cuestionen el hecho de que los países más exhibidos sean también los más ricos de América Latina: Brasil (23 artistas), México (16), Argentina (16), Colombia (14), Chile (13). Nada de raro si se considera que la producción y circulación del arte es inversamente proporcional a las economías de sobrevivencia.

Las chilenas que participan son Gracia Barrios, Sybil Brintrup & Magali Meneses, Roser Bru, Gloria Camiruaga, Luz Donoso, Diamela Eltit, Virginia Errázuriz, Janet Toro, Eugenia Vargas, Catalina Parra, Lotty Rosenfeld, Cecilia Vicuña y Paz Errázuriz. Las tres últimas están teniendo actualmente una fuerte revaloración nacional e internacional.

Hay que decir que las curadoras inicialmente contemplaron un período más extenso, pero cuando se dieron cuenta de la cantidad de obras que tendrían que incluir luego decidieron acotarlo y en el catálogo confiesan: “Todavía hay una cantidad descomunal de trabajo por hacer, y entendemos que esto es sólo el comienzo”. Quizás sea eso lo más emocionante de Radical Women: que es sólo el preludio.

Regina Silveira. Brasil. Biscoito arte. Fotografía. 1976.

Regina Silveira. Brasil. Biscoito arte. Fotografía. 1976.

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