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Actualizado el 17/05/2017
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¿Qué piensa la élite de la energía nuclear?

Autor: Carlos González Isla

La Comisión Chilena de Energía Nuclear encargó estudio para conocer qué piensan los líderes de opinión sobre el uso de esta tecnología. Este año se licitarán otros tres estudios para abrir el debate nuclear al 2020.

¿Qué piensa la élite de la energía nuclear?
Centro de Estudios Nucleares Lo Aguirre, cuyo reactor RECH-2 está inactivo. Foto: Cchen

Chile vive hoy un boom de las energías renovables, pero para el director ejecutivo de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (Cchen), Patricio Aguilera, el escenario no es incompatible con evaluar la alternativa nuclear para el país. “El sistema eléctrico requiere energía segura y estable como base, que sirva como complemento y respaldo ante las intermitencias de las energías renovables, y es ahí donde la energía nuclear puede tener un rol relevante”, dice Aguilera.

A ello se suma la necesidad de sustituir los combustibles fósiles para enfrentar el cambio climático y el avance de la industria nuclear, plantea el director de la Cchen, quien recibió los resultados de un estudio para conocer qué piensan los líderes de opinión sobre esta energía.

El reporte, Estudio de opinión y estrategia de comunicaciones, realizado por Mori y Extend, consiste en 49 entrevistas en profundidad a líderes de opinión en distintas áreas (originalmente eran 50 pero una persona se restó). En la lista figuran parlamentarios, directores de medios, rectores, lobistas, alcaldes, ambientalistas, directores de think tanks, presidentes de empresas energéticas, y candidatos presidenciales como Felipe Kast, Sebastián Piñera y Manuel José Ossandón, aunque no se individualizan las opiniones de los entrevistados.

El estudio concluye que esta energía “es vista principalmente como una amenaza, evaluándola con un alto riesgo económico, social, político y geográfico”. Además, existe “gran desconfianza de la capacidad del Estado para que exista una planta, y de los profesionales chilenos. Incluso, los más favorables a la energía nuclear, dicen que faltaría la formación de una generación de profesionales, antes de pensar en la instalación de una planta”.

Uno de los consensos más importantes es que la discusión “es un tema ciudadano” y “que no se puede decidir desde la autoridad”. El estudio añade que a pesar de opiniones de rechazo tajante, “hay muchos que se abren en tanto existan evaluaciones técnicas, económicas y sociales que avalen su instalación”.

Nuevos estudios

Aguilera dice que las opiniones de los líderes se asemejan mucho a las de la población en general. “Hay muy poco conocimiento de esta tecnología y las apreciaciones negativas se manifiestan principalmente desde lo emocional y el desconocimiento”. Pero resalta que pese a las opiniones desfavorables, no existen “por lo general posiciones intransigentes y, a la hora de decidir sobre política pública, dejan la puerta abierta a esta opción, lo que es relevante ante cualquier esfuerzo por generar espacios de conversación”.

Los estudios sobre la opción nuclear se iniciaron en el primer gobierno de Michelle Bachelet, pero se congelaron tras Fukushima. El realizado por Mori es el primero de la llamada hoja de ruta de la Política Energética 2050, que el país definió en 2015. En ésta no se considera el uso de la energía nuclear en el corto plazo, pero no se le descarta y deja en manos de la Cchen la realización de estudios, camino a la actualización de esta política que se realizará en 2020.

La investigación, dice la Cchen, mejorará su divulgación científica y técnica en todas sus dimensiones y que hoy solo se usa con fines civiles en el país. Para ello cuenta con los centros de estudios nucleares de La Reina y Lo Aguirre. Solo el primero tiene un reactor activo. El segundo está detenido.

Pero es solo el primer paso hacia el debate nuclear, ya que para este año se destinarán 150 millones de pesos para licitar tres estudios internacionales. “Estamos en evaluación de candidatos para la ejecución de un estudio sobre cuáles son las condiciones y estándares seguros de operación de una central nuclear, desde las perspectivas regulatorias y tecnológicas, a partir de todos los avances y cambios ocurridos en el mundo los últimos 10 años. Luego tenemos planificada la licitación de dos estudios adicionales, en temas relacionados con costos e impactos medioambientales”, dice Aguilera.

¿A cuánta población podría proveer de electricidad una planta? Según la Agencia Internacional de Energía Atómica, en promedio, una central convencional que tenga una capacidad instalada de 1.100 MW suministra unos 10.000 GWh al año al sistema eléctrico. “Si consideramos que un hogar en Chile consume 2.200 kWh al año y suponemos que la central está generando el 100% del tiempo, esto equivaldría a abastecer con electricidad a unos cuatro millones de hogares”, señala Aguilera.

Si se aprobara su uso, sólo la licitación y negociación de contratos toma unos tres años, la construcción unos cinco o seis y la puesta en marcha uno o dos más. “Si a esto le sumamos los permisos y las modificaciones legales que se pudieran requerir, me atrevería a decir que, desde que se tome una decisión, una central no estaría inyectando a la red en un plazo menor a 15 o incluso 20 años”, precisa Aguilera.

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