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Actualizado el 24/12/2017
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Piñera: viaje al corazón de su triunfo

Autor: María José Ahumada e Ignacio Bazán, desde la zona centro-sur

Para segunda vuelta la estrategia del presidente electo se descentralizó y empezó a enviar mensajes locales en lugar de nacionales. La estrategia funcionó en la zona centro-sur, donde Piñera no solo motivó gente que no había votado en primera vuelta, sino que fue capaz de robarle votos al mismo Guillier.

Piñera: viaje al corazón de su triunfo
Sebastián Piñera la noche del 17 de diciembre, tras conocerse los resultados de la segunda vuelta presidencial.

Machalí es un sector acomodado y suburbano de personas que trabajan en Rancagua o en El Teniente, pero el pueblo mismo sigue manteniendo ese espíritu parsimonioso, con construcciones de adobe alrededor de su plaza, un clásico de la zona centro-sur. Salvador Iturriaga (52), transportista, es un caso electoral algo extraño, que puede explicar la gran subida de Sebastián Piñera aquí. Iturriaga, que toda su vida ha votado por la centroizquierda y que incluso en primera vuelta se inclinó por Alejandro Guillier, decidió cambiar su voto. “La gran preocupación era la educación”, dice. “Ese es el miedo de todos los papás; yo tengo una hija que el próximo año entra a la universidad. Cuando Piñera anunció que mantendría y trataría de profundizar la gratuidad, cambié mi voto, porque además en trabajo la comuna se va a activar más con él. Nos llegaban comentarios de empresas subcontratistas de El Teniente o de Agrosuper de que los proyectos se llevarían a cabo si llega Piñera”. Iturriaga agrega que vio poco suelto a Guillier en los debates y que, además, se había izquierdizado mucho. “Y el país ya no quiere más comunismo”, cierra.

Machalí tiene un padrón de 33 mil personas y está ubicada hacia el sector cordillerano de Rancagua. La comuna se hizo conocida en el país por el caso Caval. Aquí no ganó Piñera ni en 2005 (41,6%) ni en 2009 (47,7%), cuando salió electo presidente. Ahora, en cambio, su votación llegó casi a un 60%. En primera vuelta, sus votos sumados a los de José Antonio Kast llegaban a 48%. Es decir, en Machalí Piñera subió 12 puntos en relación a su supuesto techo antes de la elección.

Rodrigo Ubilla, encargado territorial del comando de Piñera, lideró una estrategia descentralizada para la segunda vuelta. Para eso, se nombraron coordinadores regionales, quienes definieron la estrategia de su zona, dependiendo de las características del habitante. En el caso de las comunas centro-sur el mensaje más localizado apuntó al manejo de las aguas.

Para efectos de conocer a los votantes, el comando de Piñera trabajó con la empresa InstaGIS. El programa computacional permite identificar la adhesión política vía redes sociales -en especial Facebook-, a través de los comentarios de los usuarios y sus “me gusta”. Luego, se busca la localización de esa acotación y se dirige la campaña vía red social a esa persona. Esta vez, los posibles votantes se dividieron en tres: piñeristas, indecisos y perdidos.

Para el primer grupo se optó por reforzar su opción, enviando, por ejemplo, adelantos de piezas publicitarias. En el caso de los indecisos, se les mostraban los errores de Guillier, como cuando dijo que “hay que meterles la mano al bolsillo a los empresarios”, o profundizar en el concepto de una posible “Chilezuela” si salía electo. En el caso de los votos perdidos, la idea era insegurizarlos, hacerles guiños tanto a la DC como al Frente Amplio. InstaGIS también trabaja con mapas georreferenciales que muestran las zonas donde había que potenciar los puerta a puerta y las actividades en terreno.

En el caso de la VI Región, el encargado territorial fue el diputado UDI Javier Macaya, quien sacó primera mayoría en esa zona: “Haber descentralizado la campaña confiando en los que obtuvimos las primeras mayorías parlamentarias fue clave en el éxito final”, explica. “En esta elección se rompió por primera vez desde el retorno a la democracia con el eje Sí o No. En muchas personas, que siendo de historia familiar de izquierda, ya no se compran las consignas de moda fáciles o promesas electorales y quieren un gobierno que sea lo más cercano a las preocupaciones de su familia o las causas que individualmente defienden. Creo que la campaña nuestra leyó eso de buena forma”, remata.

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Más allá de la georreferenciación, están los que evalúan gobiernos basados en su experiencia. En Machalí, Pablo Álvarez (37), dueño de la librería La Tortuga Express, dice que ha notado una disminución del trabajo en la zona por la cantidad de personas que llegan a su librería a imprimir currículums para minería o los campos que hay alrededor. Y eso pesa. Aun así, su voto terminó de definirse después de trabajar en el Estado: “Estuve en el Metro de Santiago con ambas administraciones y me gustó más la forma de trabajar del gobierno anterior de Piñera”.

En la plaza de Machalí, hay varios puestos de gente vendiendo artesanías. Ninna Ahumada (47), comerciante, entrega un factor que se repite ciudad a ciudad: el voto evangélico. “Esta vez hubo un llamado claro de la iglesia a nivel nacional para votar por Piñera, algo que no había pasado en otras elecciones”, explica Ahumada, quien está casada con un pastor. Las directrices de la iglesia fueron reforzadas por el factor Venezuela. “A nuestra Iglesia llegan muchos venezolanos y ellos nos decían que así empezó Chávez, por ciertas actitudes de Guillier. Ese susto hizo que más gente fuera a votar en segunda vuelta”, señala.

A una media hora de Machalí hacia el sur está Malloa, comuna que llega a los 12 mil votantes en su padrón. A diferencia de Machalí, aquí sí ganó Piñera en las dos elecciones anteriores, aunque por un margen más bien estrecho: 52,1% en 2005 y 53,9% en 2009. Esta vez, la comuna se inclinó por el candidato de Chile Vamos en un 61,3%. Tomando una cerveza en la plaza están Benedicto Lecaros (60) y Nicole Lecaros (27). Son padre e hija y están sentados en un banco mientras ven a los hijos de ella jugar. Lecaros hija, quien trabaja en el municipio, dice que la comuna es tan tranquila, “que a los carabineros les dan un premio cuando los mandan para acá”. Su padre, Benedicto, ha trabajado toda la vida en empresas relacionadas con la agricultura. Los trabajos van y vienen dependiendo de las temporadas de las frutas y los packings. Ambos votaron por Guillier y, para explicar el triunfo de su contrincante, dicen que la campaña del miedo funcionó en los habitantes de Malloa. “También ayudó que la empresa Malloa esté en proceso de quiebra y haya dejado ir a mucha gente”, dice la hija. “Yo tengo miedo de que nos quiten los derechos sociales ganados en el último tiempo”. Su padre es más filosófico: “Todos dependemos de un patrón, y aunque cambien los gobiernos, vamos a seguir dependiendo de un patrón”.

Benedicto Lecaros se declara a sí mismo evangélico. En todo este recorrido por el sur fue el único de esa iglesia que admitió votar por Guillier.

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Los Ángeles, en la VIII Región, es un caso de estudio electoral. En primera vuelta, 40 mil personas se levantaron a votar por Piñera y José Antonio Kast, sumando entre ambos un 60,8% de los sufragios. Ese tipo de respuesta no estaba muy lejos de lo que el mismo Piñera sacó en sus dos elecciones anteriores en la comuna: 54,7% en 2005 y 60,6% en 2009. Lo que no estaba en los cálculos de nadie es que, en la pasada segunda vuelta, Piñera aumentara la votación en 15 mil votos en comparación a la primera vuelta, llegando a las 55 mil preferencias y alcanzando un 72,2%. Es decir, subió más de 12 puntos la votación histórica en una comuna que ya era de derecha. Algo no menor, considerando que el padrón de Los Ángeles es de 156 mil electores. Por otro lado, la suma de Guillier y los candidatos que iban desde Carolina Goic hasta Eduardo Artés, pasando por Beatriz Sánchez, llegaron a poco más de 25 mil votos en primera vuelta, esfumándose parte de esos votos. Guillier no solo no pudo mantener esa adhesión, sino que perdió cerca de cuatro mil votantes, quedándose con 21 mil preferencias en segunda vuelta. Un magro 27,2%.

Parte de esa gran subida de 15 mil votos en la comuna la explica Mario Vargas (50), contador y dueño de una feria. Vargas cuenta que en primera vuelta hubo exceso de confianza en el piñerismo. “Yo no fui a votar y varios en mi familia tampoco, porque no nos motivaba y sabíamos que había segunda vuelta”, dice. “Pero para el balotaje fuimos cinco personas de mi familia y todos votamos por Piñera”. Vargas cuenta que, incluso, trasladaron a su madre a Santa Bárbara, un pueblo a 30 minutos de Los Ángeles, hacia la cordillera, para que votara.

Si esto era fútbol, en la derecha se tomaron la primera vuelta como un partido amistoso y la segunda vuelta como una gran final.

Mientras espera a su esposa en la Plaza de Armas, Vargas lanza una teoría, más allá de la motivación, de por qué Los Ángeles se volcó a votar por Piñera. “Ha bajado el trabajo y eso ha hecho que bajaran los sueldos también”, explica. “La verdad es que las reformas que ha hecho este gobierno no nos afectan tanto en la calidad de vida como el empleo”, dice.

Esto lo confirma el alcalde Esteban Krause, una excepción para la zona, ya que milita en el Partido Radical, justamente el partido desde donde se desprendió la candidatura de Guillier. “Esta comuna siempre estuvo acostumbrada a un 5 o 6% de desempleo”, dice Krause. “Pero en este gobierno en algunos momentos llegamos a los dos dígitos y eso es difícil que no golpee. Además, esta es una comuna conservadora, casi un quinto es rural, y el discurso de Guillier, de irse muy a la izquierda, no fue bien tomado. El mote de ‘Chilezuela’ o que viniera Pepe Mujica caló fuertemente en la población”, cuenta.

El encargado territorial, recomendado por la senadora Jacqueline van Rysselberghe, fue Jorge Fuentes, también de la UDI. Este es su diagnóstico de lo ocurrido en Los Ángeles: “En la comuna hay muchos jóvenes que salieron de la universidad y quieren trabajar, y Piñera representaba eso: más empleo. Un porcentaje de ellos votó por Beatriz Sánchez y luego por Piñera, no tengo duda de eso. Se dejaron tentar por lo atractivo y novedoso de Sánchez, pero en segunda vuelta, cuando había que tomar una decisión más seria, optaron por Piñera”.

Los 15 mil votantes por sobre los votos de primera vuelta que logró convocar Piñera pueden explicarse en la estrategia para segunda vuelta de Chile Vamos. Se doblaron los equipos territoriales en la comuna, así como también las vocerías de los dirigentes de los partidos de la zona. También se apostó fuerte a los medios locales: radios y canales. En la segunda vuelta se separaron los mensajes nacionales y se crearon mensajes propios de interés local, que apuntaran a los públicos objetivos. Mensajes con temas enfocados en la agricultura, agua, salud y delincuencia, que a medida que la ciudad crece, se profundiza. Dentro del perfil del elector diseñado por el comando estaban las características de votante informado, con conciencia de la historia agrícola de la región, consumidor de los medios de comunicación, emprendedores, con un perfil valórico importante.

Por eso, el factor evangélico, como en todo el centro-sur, también influyó. Una mujer de 39, que trabaja a medio tiempo en un estacionamiento, pero que no quiere dar su nombre, dice que en su iglesia el mensaje de votar por Piñera fue claro. “Las iglesias se unieron por los principios de la familia”, explica. “Incluso, algunos hermanos que votaron por Guillier en primera vuelta fueron convencidos para votar por Piñera después”.

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Marcela Rivera (32) trabaja de parvularia. Dice que para su rubro ha habido más trabajo durante el segundo gobierno de Bachelet que en el primero de Piñera, porque se abrieron más salas cuna y jardines infantiles en la ciudad. A pesar de eso, votó por Piñera en segunda vuelta por una razón: se vio mejor en los debates televisivos que Guillier. Luego agrega: “Fui medio obligada, mi jefa nos dijo que fuéramos a votar, por el que sea, pero que votara”.

-Pero pudiste haberte quedado en la casa y no pasaba nada…

-Es que no sé mentir, así que fui.

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San Javier es de esas antiguas ciudades de adobe donde todo el comercio está alineado en la calle principal. No es lo suficientemente chica para ser un pueblo, ni lo suficientemente grande para tener el comercio de shopping de ciudades mayores. La economía gira en torno a las viñas, a la agricultura, y el rodeo es visto con buenos ojos. En las dos elecciones presidenciales pasadas, Sebastián Piñera perdió aquí. En 2005 sacó 45,5%, mientras en 2009 llegó a los 47,9%. En la elección de la semana pasada Piñera no solo ganó, sino que le sacó una diferencia de 22 puntos a Alejandro Guillier en un padrón que llega a las 37 mil personas: 61,3% contra 38,7%.

Si hubo un paradigma en esta elección es que los votos de un sector no son sumables. En San Javier, Piñera y Kast sumaron un 50,6% en primera vuelta, mientras que los candidatos de izquierda llegaron a 49,4%. Guillier fue incapaz de retener esos votos y bajó su votación en mil personas. Piñera, en cambio, subió la votación de primera vuelta en poco más de tres mil votos.

Tan volátil y poco ideologizado puede ser el voto, que José Fernández (60), vendedor de planes de cable e internet, votó en 2014 por Tomás Hirsch. En 2010 por Piñera, “porque Frei vendió el agua”, y ahora nuevamente por Piñera. En una zona golpeada por el terremoto, Fernández dice que esos años hubo más y mejor trabajo, pero lo que volcó su voto esta vez fue ver a los presidenciables debatir. “Cuando Piñera le dijo a Guillier que había leído su programa y que las cuentas estaban mal sacadas y al día siguiente aparece su equipo diciendo que van a recalcular el costo del programa, ahí supe que uno estaba mucho más preparado”, explica. “Piñera tiene sus fallas, pero prefiero un lobo en piel de lobo que un lobo en piel de oveja”, comenta.

Daniela Gutiérrez (37) trabaja en una óptica y dice que cuando la economía no anda la gente no cambia los lentes. “Debieran cambiarlos todos los años, pero ahora lo hacen cada dos o tres años, porque es algo que puede esperar”. Y agrega: “El pobre siempre va a ser pobre y el rico siempre va a ser rico, pero voté por Piñera para que haya más opciones de trabajo”.

En la calle, Cristina Vásquez (56) vende papel de regalo a pleno sol. Con ella, la tesis evangélica vuelve a cobrar fuerza. “Fue la voluntad del Señor”, dice. “El Señor hizo que saliera electo un hombre que defienda la familia. Delante de los ojos del Señor no es bonito que dos hombres se casen”, afirma.

El senador UDI por el Maule, Juan Antonio Coloma, que además trabajó en la campaña de Piñera como encargado territorial, explica lo ocurrido en su región: “El Maule es el lugar más rural de Chile, y si bien era un bastión de la DC, ha habido un lento desplazamiento del mundo rural hacia la centroderecha, porque se han visto abandonados en temas como cuidado de la agricultura. La reforma del agua del gobierno fue decisiva para los agricultores. También hay un tema de valores. En las reuniones con los electores ellos pedían defender en el mundo rural la naturaleza del matrimonio o temas valóricos”.

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El perfil del votante que tenían anotado en el comando era el siguiente: gente rural. Votante interesado en políticas públicas vinculadas a la agricultura, particularmente el agua. En su mayoría votantes cristianos (católicos y evangélicos) que les importan los valores.

A diferencia de otras regiones, donde se usaron las redes sociales para atraer votantes, o el uso del sistema InstaGIS, por el número de personas y porque su foco no está en redes sociales, en el Maule primó la radio. A través de ese medio, los mensajes apuntaban a políticas públicas específicas, como el tema del agua o los asuntos valóricos. Por eso, la propaganda se hizo en base al fortalecimiento de las familias o con frases de este tipo: “Mientras el gobierno quiere cambiar el Código de Aguas, debilitando el derecho de propiedad de los agricultores, nosotros proponemos crear embalses”.

Eso se ve claro a una hora hacia el interior de San Javier, en dirección a la costa, donde está Empedrado. El pueblo está rodeado de cerros quemados el verano pasado dentro de la serie de incendios que terminó devastando por completo el pueblo de Santa Olga. Tal vez por eso Piñera subió su votación de 2009 a 2017 en casi 25 puntos. Si en 2009 sacó 53%, ahora llegó a los 76,9%, récord en las comunas del Chile centro-sur. De las 2.400 personas que fueron a votar, Piñera se quedó con poco más de 1.800 votos.

Nevada Parra (38), auxiliar de topografía en una forestal de la zona, dice que la reacción del gobierno fue tardía. “Recién cuando se quemó Santa Olga se acordaron de nosotros”, repasa. “Si no es por los particulares, nos quemamos”. Su madre perdió 40 hectáreas de pino y dice no haber recibido ningún subsidio para recuperarse.

Un camionero de 28 años que no quiere aparecer nombrado dice que la Presidenta Bachelet llegó a Empedrado en helicóptero: “Y fue tanta la rabia de las viejas esa vez, que no la dejaron hablar”.

Nevada está en la plaza junto a su hermana Lucía (30), dueña de casa. Ambas son evangélicas y aseguran que un 80% de Empedrado lo es. “Yo no voy mucho, pero está lleno de iglesias”, dice Lucía. Nevada dice que con su marido estaban preocupados porque “Guillier dijo que no se iba a poder salir a predicar”.

Nicole Montecinos (24), comerciante, se enfoca más en lo económico. “La madera quedó manchada después de los incendios y bajó mucho su precio. Harta forestal cerró y los hombres han tenido que emigrar para buscar trabajo”, cuenta.
En la plaza de Empedrado cae la tarde y un coro se prepara para cantar villancicos. Más allá de los incendios, de los hombres emigrando y las elecciones, el pequeño pueblo entre los cerros forestales parece suspendido en el tiempo, inmune al gran ruido de la política del último tiempo.

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