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Actualizado el 20/03/2017
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El Pollo Rómulo Betta

El Pollo Rómulo Betta

Al entrevistar a una docena de laterales izquierdos, nos llevamos la sorpresa de que preferían marcar a las figuras como Jaime Ramírez, Mario Moreno y Pedro Araya. “Si uno perdía en el mano a mano con ellos, no pasaba nada, porque eran grandes jugadores. En cambio era muy difícil enfrentar a Pernil José Torres (Magallanes y Deportes La Serena), por cómo cubría la pelota, a Motoneto Mario Ramírez (Unión Española y Green Cross de Temuco), por su rapidez, y a Pollo Betta, por sus enganches”.

“Mi modelo fue el brasileño Garrincha”, dice Rómulo Dante Betta Dané, quien nació el 20 de marzo de 1937 en Quillota (hoy cumple 80 años; casado por más de 50 con Mónica). Medía 1,76 metro y pesaba 68 kilos. De niño fue bautizado Pollo, porque era rubio y corría detrás de los pollitos del mismo color. Alumno del Instituto Rafael Ariztía, hermanos maristas, se inició en la tercera infantil de San Luis, a los 12 años. “Era interior izquierdo, con el 10 en la espalda, y hacía ala con René Ortiz, que también jugó en el primer equipo. Cuando llegó el Tigre Enrique Sorrel como entrenador de San Luis, me puso de puntero derecho para que aprovechara mi velocidad”. En 1955, San Luis fue campeón de segunda división y al año siguiente Betta pasó a Everton en la primera transferencia profesional del club quillotano.

“Llegué al lado de un fenómeno como René Meléndez y actué ocho años en Everton (1956 a 1963). Me contrató Universidad Católica (1964 a 1967), fui campeón en 1966 y tres veces subcampeón. Defendí a Unión La Calera (1968 a 1971) y nos salvamos del descenso en un tercer partido con Palestino en 1970. Y cerré mi carrera en el club de mi vida: San Luis (1972 y 1973), como interior izquierdo con 37 años”, recuerda el Pollo en su hogar de Quillota.

El partido inolvidable de Betta ocurrió en septiembre de 1960, por Everton ante U. de Chile en el Nacional. “Perdíamos 2-0 y junto con el segundo gol se accidentó nuestro arquero, Ricardo Contreras (12’). No existían los cambios de jugadores, ni siquiera por lesión. El lateral derecho Lorenzo González se puso al arco y bajé a la posición de González. Me tocó marcar a Leonel Sánchez y en un gran despliegue yo salía en contragolpe ante Hugo Villanueva, un lateral difícil. En el segundo tiempo anoté el 2-2 y al final ganamos 3-2 con gol de Rodolfo Leal”.

Otro partido para el recuerdo fue en abril de 1962, frente a Santiago Wanderers en Valparaíso, por el Torneo de Preparación. Empataron 2-2, dos goles de Betta. Hubo definición por penales, Eugenio Méndez convirtió los tres de Wanderers, y Betta los tres de Everton. El sorteo por moneda favoreció a los ruleteros. “En esa época, un solo pateador ejecutaba los tres lanzamientos y después le tocaba al rival. Los porteros eran Juan Olivares y Ricardo Contreras”.

¿Alguna vez anotó tres goles? “Sí, por Universidad Católica a Unión San Felipe en el estadio Independencia (7-2). El arquero era Salvador Gálvez”.

Si volviera a nacer, Betta elegiría ser jugador de nuevo: “Soy un agradecido del fútbol y algo hice en él. En 1959, estuve cerca de ir a la Sampdoria, de Italia, por gestión del empresario Casildo Osses. Reforcé a Colo Colo y le anoté un gol al Santos de Pelé; reforcé a Universidad de Chile, junto con Honorino Landa, en la gira a México donde fracturaron al Chepo Sepúlveda y me llamaron el Garrincha chileno. Integré la selección B de Fernando Riera para el Mundial de 1962. Por la selección A jugué contra Perú, Alemania Federal y Brasil. No quedé entre los 22 finalistas, porque Ramírez y Moreno eran superiores a mí. Soy el cuarto goleador histórico de Everton. Y salí cuatro veces en la portada de la revista Estadio”.

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