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Actualizado el 04/01/2017
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Slayer vuelve a Chile a 30 años de su obra maestra

Autor: Claudio Vergara

El conjunto retornará al país con un show pactado para mayo y que celebra los 30 años del fundamental Reign in blood.

Slayer vuelve a Chile a 30 años de su obra maestra

Ya son parte del horizonte habitual de la cartelera de conciertos. Y no sólo porque su cantante y bajista, Tom Araya, declare origen viñamarino y patria chilena; en los últimos 20 años, Slayer se ha convertido en uno de los conjuntos de vínculo más consistente con la comunidad metalera del país, gracias a una alta frecuencia de visitas y un puñado de conciertos tan intensos como memorables.

Una hermandad que en 2017 sumará un nuevo cara a cara. La banda estadounidense, insignes del thrash metal ochentero, se presentará en mayo en Santiago como parte de su tour Repentless, y que también recalará en Brasil y Argentina. Por estos días se cierran las coordenadas definitivas, pero el plan de sus organizadores apunta a que el espectáculo sea el miércoles 10 de mayo en Movistar Arena. Los datos oficiales de la cita y la información en torno a la venta de entradas se difundirán en las próximas semanas.

En tanto, en Sao Paulo y Buenos Aires estarán en el festival Maximus, compartiendo cartel con Linkin Park, Prophets of Rage y Rise Against, grupos que en la capital han agendado recitales en solitario durante esta temporada. De los estelares que tocarán en ese evento, hay algunos que no tienen a Santiago en su hoja de ruta actual, como el músico Rob Zombie, aunque su venida es negociada y seguida de cerca por promotores nacionales.

En el caso de Slayer, hoy la vida es otra. Los autores de Angel of death aterrizan en la adultez de su trayectoria y con un elenco que dista de sus días de mayor gloria, con el que ya pasaron por el país en octubre de 2013, cuando telonearon a Iron Maiden en el Estadio Nacional.

En lo concreto, el guitarrista Jeff Hanneman murió ese mismo año y hoy es reemplazado por Gary Holt, de Exodus; en tanto, el histórico Dave Lombardo, uno de los bateristas más revolucionarios en la historia del heavy metal, dejó el puesto a Paul Bostaph, quién ya militó en la banda entre 1992 y 2001.
Con esa formación, los norteamericanos despacharon en 2015 Repentless, una última entrega que no defraudó en brutalidad, rugidos e imaginería sacrílega, pero que, según la crítica especializada, extravió la exuberancia instrumental de antaño.

Para los nostálgicos, el ejercicio es otro. Precisamente en 2016, Slayer festejó las tres décadas de Reign in blood, el título que los posicionó en el Olimpo del thrash y que se convirtió en el eslabón más extremo en los años más prolíficos del género, donde competían con las otras divinidades del nicho, como Anthrax, Megadeth, Kreator y Metallica.

De hecho, en Chile el disco -de concisos 28 minutos- tuvo un impacto telúrico, lo que incluso llevó al escritor Patricio Jara a editar el año pasado el libro Read In Blood 1986-2016: 30 años del clásico de Slayer, en tributo a la legendaria pieza.

Aunque el actual periplo de la agrupación fue bautizado con el nombre de su trabajo más reciente, sus integrantes han hecho un guiño a su obra maestra con la inclusión de varias de sus piezas fundamentales, provocando otra vez la comunión total con su fanaticada.

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