Tierra Sola, la historia no contada de Isla de Pascua

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El filme de Tiziana Panizza muestra la desconocida cárcel pascuense y cómo, en el pasado, la propia isla fue una prisión para sus habitantes. Se estrenó en el Festival Visions Du Réel en Suiza.




¿Hacia dónde huiría un fugitivo en la isla más remota del planeta? Cerca de 4.000 km separan a la Isla de Pascua del continente chileno; si la misma distancia se midiera en vertical, estaríamos hablando de un muro humanamente imposible de cruzar. Esta paradoja, entre lejanía y libertad, es la que explora el documental Tierra sola, de Tiziana Panizza (45), que se estrenó el 27 de abril en el Festival de Cine Visions Du Réel (Nyon, Suiza), uno de los más importantes de no ficción en el circuito mundial. "Quería desmitificar este destino increíble que es visitado por miles de turistas. Detrás de este lugar bello, hay historias que no lo son tanto", explica Panizza, quien comenzó este proyecto hace ocho años y que ha estado tras documentales como 74 m2 (2014), dirigido con Paola Castillo, y Remitente, una carta visual (2008)

Tierra Sola recorre la poco conocida historia de Isla de Pascua. Uno de los episodios más impactantes data de principios del siglo XX, cuando la isla, recién anexada al territorio chileno, fue arrendada en su totalidad a la empresa ovejera británica Williamson, Balfour & Co. Con registros fílmicos de la época y el testimonio de algunos ancianos, el documental cuenta cómo esta empresa cercó la isla y relegó a los habitantes nativos a una pequeña zona delimitada.

Tres ancianos isleños recuerdan el período. "Valoraban más a las ovejas que a las personas", dice Alfonso Rapu. Koro Valenti, quien tenía 25 años para ese entonces, agrega: "No teníamos derechos, estábamos aquí como esclavos". Por último, Bene Tuki, cuenta cómo, habiendo nacido en la isla, no conoció la playa Anakena hasta los 15 años.

Este es sólo uno de los episodios de Isla de Pascua que el documental narra. Luego vienen los años de lepra y tuberculosis, cuando el Estado chileno prohibió abandonar la isla a todos sus habitantes. Y más tarde, comenzarían las interminables excursiones arqueológicas, en las que científicos de todo el mundo examinarían la isla y sus habitantes. "Ocurren muchas fugas en esos años, en que personas se arriesgan en alta mar durante meses, sin rumbo, en busca de otra tierra con mejores oportunidades", cuenta Panizza.

Un largo viaje

Para realizar el filme, se hizo una recopilación de todas las películas sobre Isla de Pascua realizadas entre 1930 y 1970. "Encontramos al menos 32 cintas filmadas por noruegos, belgas, franceses y canadienses. Nos interesó la mirada occidental que se tenía de este lugar 'exótico'. También hay extractos de la película chilena Isla de Pascua, de Nieves Yankovic y Jorge di Lauro, que actualmente está siendo restaurada en la Cineteca Nacional. "Todos esos materiales se quedarán en el Museo de Isla de Pascua", dice la realizadora.

En su documental, los hechos históricos se enlazan con la vida cotidiana de los internos de la cárcel de Isla de Pascua, un recinto sin barrotes custodiado por gendarmes nativos y chilenos y con una población penal que no supera los 15 presos. Tierra sola se exhibió dos veces en el festival, en un auditorio de 200 personas, y se espera que llegue a salas chilenas a fin de año.

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