Triunfalismo versus pesimismo: las amenazas sobre Piñera y Guillier
Mientras el ex mandatario Sebastián Piñera ha optado como regla principal por contener las expectativas de un triunfo -que se traducen ya en una pelea soterrada en Chile Vamos por cargos de gobierno-, el abanderado oficialista, Alejandro Guillier, batalla con la falta de financiamiento y la desafección instalada en la partida oficial de las campañas presidenciales 2017.

"No todos los que desembarcaron en Normandía desfilaron en Paris", dijo hace algunas semanas el candidato presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera, en una actividad pública en el sur del país. El ex mandatario respondía a una consulta que se ha hecho recurrente a medida que aumentan las expectativas para su eventual retorno a La Moneda: ¿Alguien se va a repetir el plato?.
La referencia histórica al desembarco de las tropas aliadas en la costa francesa, que culminó con la liberación de los territorios de Europa occidental ocupados por la Alemania nazi, fue un claro mensaje a su entorno, donde la carrera que se ha desatado por posibles cargos de gobierno ya son tema obligado en los partidos de Chile Vamos.
En un grupo de WhatsApp de sus colaboradores más cercanos, las palabras de Piñera fueron comentadas con tal intensidad que el ex mandatario -días después- convocó a un almuerzo de camaradería para distender el ambiente.
El manejo de las expectativas ante un eventual triunfo -alentado por el favoritismo que marca en las encuestas- es un factor que Piñera ha debido administrar en la campaña desde que logró imponerse con holgura ante Manuel José Ossandón y Felipe Kast en las primarias de Chile Vamos.
El propio abanderado -consciente de que la sensación de triunfalismo, la imagen de una suerte de "cotillón", le puede jugar en contra- ha tomado medidas como evitar referirse a futuros cargos, minimizar las promesas de campaña -retrasando incluso la entrega de su programa de gobierno- e intensificar los llamados a su electorado para que vaya a votar en noviembre.
Las tensiones de la campaña de Piñera -en todo caso- contrastan con las del abanderado oficialista Alejandro Guillier, quien ha debido lidiar con el ambiente de derrotismo que se ha instalado en la Nueva Mayoría.
El inicio del periodo legal de campaña -que comenzó el miércoles 21- sorprendió al abanderado aún dañado por los embates de una candidatura cuyo nacimiento fue auspicioso, pero que a los pocos meses se comenzó a estancar en las encuestas. Sumado a un escenario inédito en el oficialismo -por primera vez presenta a dos cartas presidenciales, el parlamentario independiente y la senadora DC Carolina Goic- y al intenso desembarco de la carta del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, Guillier ha debido enfrentar la falta de recursos y el desorden de su comando, integrado por un equipo que, por primera vez, está en las ligas mayores de la Nueva Mayoría.
El resultado no es un misterio ni para Guillier: una campaña que recién -a dos meses de la elección- comienza a reentusiasmar a los parlamentarios, quienes sólo hasta hace semanas habían optado por enfocarse en sus propias candidaturas al punto que algunos de ellos ni siquiera se habían tomado aún una foto oficial.
La lucha por los cargos
Aunque sólo ha esbozado líneas generales sobre un eventual futuro equipo ministerial, Piñera comenta a contrapelo que "algunos se repetirán el plato" cuando se le pregunta por un potencial gabinete. Pocos dudan que esa frase tiene un claro destinatario: el ex ministro del Interior y hoy jefe de campaña, Andrés Chadwick.
El también ex senador UDI es hoy por hoy el personero más influyente de la campaña y, junto al resto de la familia del ex mandatario y el propio Piñera, toman las decisiones estratégicas de la candidatura.
Dos son los consensos que existen en Chile Vamos sobre las diferencias de esta campaña de Piñera respecto de la de 2009: la presencia masiva de familiares en roles clave -Chadwick es primo del ex mandatario- y la creciente influencia de la UDI en su entorno.
Este último es un dato no menor a la hora de configurar futuros equipos, porque Piñera ha señalado que -esta vez- escuchará con mayor atención la voz de los partidos.
"El triunfalismo siempre es bueno. La única preocupación es que alguien caiga en la soberbia y cometa errores no forzados", sostuvo la abanderada de la derecha en 2013, la hoy alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei.
Y el ex mandatario identifica entre este tipo de equivocaciones a dos: alentar las expectativas por un triunfo en primera vuelta -que se estima improbable y que puede desmovilizar a su electorado- y que se comience a instalar la sensación de que ya se siente de regreso en La Moneda. Así, prohibió a los personeros de su comando abrirse públicamente a la posibilidad de que se puede romper la tradición que se repite desde 1999 y también cerró la puerta a discutir en instancias formales la eventual conformación de un gabinete.
En privado, sin embargo, nadie duda que los partidos ya comenzaron a perfilar a sus mejores cartas.
Parte de la misma sensación de triunfo que se instaló en las colectividades de Chile Vamos es la llamada "bancada parlamentaria", aquellos diputados y senadores que no fueron a disputar su reelección y a quienes se considera parte de la cantera de la que Piñera podría elegir a su segundo gabinete.
Entre ellos, los senadores RN Alberto Espina y Baldo Prokurica y el timonel del partido, Cristián Monckeberg. En la UDI, en tanto, su ex presidente Hernán Larraín también optó por no repostular.
La intervención del ex mandatario en la plantilla parlamentaria que conformó la hoy oposición también es directo resultado de su desempeño en las encuestas.
Parte importante del elenco de postulantes no sólo tiene en su propaganda la fotografía oficial con el abanderado, sino que, además, suelen presentarse como "el candidato de Piñera".
Las tensiones de Guillier
Hace una semana -tomando nota de la asfixiante situación en el comando de Alejandro Guillier-, la directiva del PS tomó una decisión audaz.
Un personero socialista concurrió a las oficinas del banco Bci a poner sobre la mesa la posibilidad de que se le otorgue un crédito a la campaña de Guillier.
Es en esa institución financiera que la colectividad mantiene en un Fondo de Inversión los cerca de cinco mil millones de pesos de su patrimonio. Y el mensaje fue muy claro: el partido evaluaría el traslado de esos recursos a un fondo del BancoEstado en caso de que se rechace -otra vez- el préstamo de 700 millones solicitado por el comando del abanderado oficialista.
Tras la gestión, en el equipo de Guillier esperaban que los recursos solicitados o al menos parte de ellos pudieran ser liberados en los próximos días.
La falta de financiamiento -que no pocos atribuyen a su incierto escenario electoral- ha golpeado no sólo su relación con los partidos y con el gobierno -que además se debate entre dos candidatos oficialistas-, sino que también la logística diaria que implica una candidatura presidencial.
Por ejemplo, se atrasó -hasta el viernes 22- la inauguración de su comando oficial en calle Arzobispo González, entre el barrio Yungay y el barrio Brasil, en el centro de Santiago. Y hasta esta misma semana, los equipos que trabajan en la campaña son reducidos a su mínimo posible.
La desafección de los máximos dirigentes de los partidos con la candidatura es un tema con el que el comando ya está acostumbrado a lidiar y que incrementan el ambiente de derrota al interior de la coalición.
Este domingo 24 se iban a reeditar las reuniones de Guillier con los timoneles de la Fuerza de Mayoría, pero el senador optó por suspenderla para viajar al norte.
Sin excepción, los jefes de las colectividades -Gonzalo Navarrete y Álvaro Elizalde, del PPD y PS, y Ernesto Velasco y Guillermo Teillier, del PR y el PC- también disputan sus propias batallas parlamentarias, las que priorizan en lugar de la candidatura presidencial.
Hay candidatos al Parlamento que aún no se han tomado una foto oficial con Guillier. Un ejemplo de ello es el senador Ricardo Lagos Weber, quien en la gráfica que está usando para su reelección en la Región de Valparaíso está acompañado de imágenes de la Presidente Michelle Bachelet y de su padre, el ex mandatario Ricardo Lagos Escobar.
Sin embargo, parte importante de los parlamentarios se defiende de las críticas del comando a raíz de su poca participación en la campaña presidencial, trasladando las responsabilidades al comando de Guillier. Algunos dicen que hasta hace algunos días no se les había entregado un conjunto de cinco a siete ideas fuerza del abanderado para hacer campaña con ellos en sus territorios. Es más, hasta hace dos o tres semanas, ni siquiera se les anticipaba a todos los candidatos la agenda de Guillier con el suficiente tiempo para programar sus actividades en terreno junto al candidato.
El abanderado, además, solía visitar las mismas comunas y en visitas a localidades tendía a privilegiar el punto de prensa por sobre el recorrido puerta a puerta o la visita a lugares de masiva afluencia, estas últimas opciones empleadas más tradicionalmente por los parlamentarios.
Según el comando de Guillier, la descoordinación que existía entre partidos, parlamentarios y comando se ha ido superando en los últimos días.
Fue clave, el "golpe de Estado" que protagonizaron las principales figuras del comando, encabezadas por el jefe de campaña, Osvaldo Correa, para limitar el poder de decisión que hasta entonces tenía el círculo de confianza de Guillier, que estaba operando como una suerte de petit comité o comando en las sombras, y al que acusan de esconder estrategias y de tomar decisiones inconsultas sobre temas que afectaban la campaña presidencial. En ese grupo estaban Enrique Soler (jefe de gabinete de Guillier en el Senado), Harold Correa, Juan Enrique Forch, los periodistas Luis Conejeros y Carlos Concha.
Un miembro del comité estratégico del comando de Guillier asegura que el trabajo de la campaña comenzó a ordenarse en las dos últimas semanas. En buena medida porque ya existen funciones formales entre los miembros del comando.
En estos momentos, el peso de la campaña recae en Correa; el jefe programático, Osvaldo Rosales, y el jefe de comunicaciones, Juan Andrés Lagos, además de personeros como Pablo Veloso y unos pocos más. Se trata de un equipo ejecutivo, que no tiene ninguna aspiración y tampoco tienen mucho que perder, ya que es su primera incursión en ligas mayores de campaña, por lo que han podido constituir un equipo bien cohesionado, que está haciendo el trabajo.
Las últimas encuestas internas, además, comienzan a despejar el fantasma de que la carta del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, pudo dar la sorpresa e imponerse a Guillier. Según fuentes del comando -que reconocen que este escenario provocaba inquietudes no confesables hasta hace algunas semanas-, ese tema ya está despejado, por lo que la carta del PR-PS-PPD y PCya comenzó a convocar abiertamente a sus contendores a un acuerdo de segunda vuelta para enfrentar a Piñera.
Las mismas fuentes sostienen que para mantener este escenario Guillier apostará por polarizar al máximo la campaña con Piñera. Un ejemplo que suelen dar en el comando para demostrar la efectividad de esta estrategia es la cuenta de Twitter del abanderado: cada vez que Guillier escribe en la red social confrontando al ex mandatario, las menciones triplican a las recibidas cuando opina de temas en general.
Lo mismo pasa cuando el también senador alude a la Mandataria Michelle Bachelet. Por ello, no es casualidad que el segundo paso del recién estrenado diseño apunta a convertir a Guillier en el "heredero natural" de la Presidenta. Es esa la razón de sus últimas alusiones, en las que el abanderado destaca el legado de Bachelet, no poniendo énfasis en su gobierno, sino que en la propia figura de la Jefa de Estado.
Pero hasta los más optimistas sostienen que aun en una segunda vuelta Guillier deberá enfrentar la desmovilización de parte del electorado del Frente Amplio y del de la DC, quienes -aunque sus líderes llamen a votar por el abanderado oficialista- es poco probable que lo hagan. Una valla que constituirá su gran desafío en caso de imponerse en la centroizquierda en noviembre.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
2.
4.
5.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE

















