Opinión

Chile, un país diverso y con mayor prosperidad

El estudio Chile en 3D -cuyas principales conclusiones ha publicado este medio- es una valiosa herramienta para dar cuenta de los cambios que se están produciendo en nuestra sociedad, los que son vertiginosos y revelan un Chile que está evolucionado en una dirección que muchas veces desborda los marcos que intenta colocar la política. Aun cuando el estudio apunta especialmente a escrutar de qué modo estos cambios inciden en las marcas y su posicionamiento, finalmente ello es el reflejo de los sueños, anhelos, inquietudes y preferencias de los consumidores.

Una de las ventajas de Chile en 3D -cuya elaboración está a cargo de Gfk Adimark- es que lleva realizándose desde hace 10 años, lo que permite una mirada de más largo plazo respecto de cómo ha cambiado el país. De la lectura de sus distintos indicadores es posible percibir que hay una sociedad cada vez más plural, que conecta con formas más "liberales" y menos atadas a los cánones que hasta hace poco nos definían. Conforme las conclusiones del estudio, de manera notable se percibe una mucho mayor aceptación hacia la migración, con una proporción más baja que ve a los extranjeros como una amenaza hacia sus puestos de trabajo.

Lo propio ocurre respecto del matrimonio de personas del mismo sexo, donde -según datos del estudio- el 51% ya se muestra a favor de esta opción, lo que hace tan solo una década era una realidad totalmente opuesta. Si hace diez años los valores que más resaltaban los chilenos eran la familia, amigos y la pareja, hoy son el respeto, tolerancia y honestidad. Las empresas pueden extraer valiosos aprendizajes a partir de esta nueva realidad, tanto en el contenido de sus mensajes publicitarios -que hoy deben ser especialmente cuidadosos en evitar los prejuicios raciales, los estereotipos o la discriminación-, como en el tipo de valores con que debe identificarse una marca que busca generar lealtad.

En la presente versión del estudio también se pudo identificar con especial nitidez el impacto que han tenido las prácticas colusivas o aquellas que han perjudicado a los consumidores, con un fuerte aumento de la desconfianza. Esta variable da cuenta del enorme daño que este tipo de conductas provoca en el mercado, pero a su vez reviste un ángulo especialmente positivo, pues los consumidores están menos dispuestos a tolerar conductas de esta naturaleza.

También es posible apreciar cómo la sociedad ha ido avanzando hacia niveles de mayor prosperidad. Ello se refleja, por ejemplo, en que en torno al 96% de la población dispone de teléfono celular, el 60% declara usar con alguna frecuencia internet, y más del 20% de la población ve películas online, en tanto que un porcentaje similar realiza compras por internet. Cada vez es mayor el número de chilenos que tiene televisión de plasma, o que los hombres y mujeres se preocupan del tipo de alimento que consumen. Estos cambios se dan en una sociedad mucho más diversa, con características y modos de vida distintos.

Aun cuando no cabe duda de que Chile aún enfrenta grandes desigualdades y retos sociales, el progreso ha sido evidente. Más y más segmentos buscan disfrutar y sacar partido de las posibilidades que da nuestro modelo de desarrollo económico, el que ha permitido el aumento de la riqueza y que las personas vivan sus vidas según sus propias preferencias. Estos son grandes activos del país, que no deben perderse de vista al momento de diseñar políticas públicas o hacer diagnósticos sociales.

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