Mario Waissbluth

Mario Waissbluth

Educación 2020

Opinión

¡Cuidado con las salas cuna!


A primera vista, el anuncio presidencial de cobertura universal en salas cuna suena muy bien. Nadie podría en principio quejarse de ofrecerle a madres o padres que trabajan una opción así, como la que ya tienen las trabajadoras de empresas con más de 20 mujeres.

Pero… pero …el consenso unánime de la literatura internacional, con numerosas evaluaciones de impacto, es que, en el tramo de 0 a 6 años, una sala o jardín de mala calidad hace más daño que bien. Así, tal cual. Los niños estarían y se desarrollarían mejor si se quedaran con una tía o abuela, si la hubiera. Muchos apoderados en Chile, intuitivamente, optan por esta vía porque desconfían de los establecimientos existentes.

El factor principal de calidad en estos establecimientos es la proporción de educadoras de párvulo, bien formadas, por niño.

En las salas cuna de Chile hay una educadora cada 42 lactantes y un técnico cada 7; en la OCDE hay una cada 16, en USA hay una educadora cada 3 niños (así es, TRES niños, y sin técnicos). Estas educadoras mayoritariamente tienen título de magister y certificación del Estado. Es casi como que una madre bien formada en la universidad estuviera a cargo de sus tres hijos. Los expertos norteamericanos nos dicen que esto es así “porque no se pueden dar el lujo de fallar en esta etapa de la vida de los niños”.

Esa es, en esencia, la diferencia entre una guardería laboral para “guardar” niños mientras las madres trabajan, y un establecimiento de estimulación y aprendizaje.

Esto no es culpa de las actuales educadoras o técnicos, sino de las precarias condiciones en que trabajan.

Con los anuncios presidenciales recientes, de sala cuna universal para madres trabajadoras, Chile profundizará entonces una vieja y dañina tradición: cantidad sin calidad. Lo mismo ha pasado en educación escolar y superior, pero en este caso, con consecuencias más graves y duraderas. Es muy decidor que este proyecto esté siendo tramitado por el Ministerio del Trabajo y el de la Mujer, y no por el de Educación.

El primer paso para mejorar la calidad debiera ser incrementar drásticamente la capacidad de formación de educadoras en carreras acreditadas por más de 3 años.

El segundo paso sería comenzar gradualmente a incrementar los estándares de todas las salas cuna de Chile, en cuanto a la proporción de niños y niñas por educadora, sean estas Junji, Integra o particulares, y asignando por supuesto los presupuestos correspondientes para incrementar gradualmente las contrataciones.

En tercer lugar, mejorar a la brevedad los salarios de las educadoras, implementando su carrera docente para que no las levanten las tiendas del retail.

Si no se hace esto, todo el sistema de educación inicial tendrá pies de barro, y por ende, todo el sistema educativo.

Por otro lado, si se mantiene el obsoleto concepto de “guarderia laboral”, se evapora la idea de que estos son derechos del niño, y no de sus apoderados. Que pasa si su madre no tiene contrato de planta… o si pierde el trabajo?

Salas cuna sí, pero de calidad y verdaderamente para todos los padres y madres que así lo deseen, independientemente de su condición laboral. Los niños primero. Verdaderamente primero.

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