Informe externo propone acortar plazo y mejoras metodológicas en encuesta electoral del CEP

Frontis del Centro de Estudios Públicos (CEP).

Según análisis de Pablo Marshall, las diferencias con el resultado de la primera vuelta responden a que se hizo 45 días antes, a dificultades de representación muestral y al modelo de votante probable que utiliza. Plantea separar este sondeo del módulo tradicional.


“La encuesta electoral del CEP se seguirá haciendo”, afirmó hace un mes, en entrevista con La Tercera, el director ejecutivo del Centro de Estudios Públicos, Leonidas Montes. La nueva autoridad del think tank despejaba así las dudas que surgieron el año pasado, cuando el sondeo presidencial de la entidad -dado a conocer en octubre- fue fuertemente cuestionado por la amplia diferencia que hubo entre sus pronósticos y el resultado de la primera vuelta del 19 de noviembre. Mientras la encuesta del CEP le otorgó 44,5% de preferencias a Sebastián Piñera, 19,7% a Alejandro Guillier y 8,5% a Beatriz Sánchez, los comicios arrojaron 37%, 23% y 20% para cada uno de ellos, respectivamente.

Frente a lo anterior, a fines de 2017 el CEP encargó un informe independiente al doctor en Estadísticas Pablo Marshall, quien recientemente entregó sus conclusiones sobre los problemas del sondeo y sus recomendaciones de mejoras, las que ahora quedan en manos de la entidad para evaluar su implementación.

El análisis metodológico de Marshall -actualmente profesor titular de la Escuela de Administración de la UC- da cuenta de que la mayoría de las encuestas realizadas previamente a la elección del 19 de noviembre estuvieron alejadas del resultado final, mostrando una sobreestimación del voto agregado de los candidatos de centroderecha del orden de 7,6 puntos porcentuales, una subestimación del voto de Beatriz Sánchez de 11,5 puntos porcentuales entre el voto de los candidatos de centroizquierda -con la consiguiente sobreestimación en el voto de Guillier y Marco Enríquez-Ominami (ME-O)- y el uso de modelos de votante probable que llevaron a estimaciones con mayores errores que las del total de la población mayor de 18 años.

En el caso específico del CEP, el informe identifica tres factores que explican las diferencias con la votación efectiva: el sondeo tuvo lugar 45 días antes de la elección y las preferencias de las personas cambiaron entre ambas fechas; la encuesta tiene un problema de representatividad muestral , debido a que la no respuesta se eleva casi a 30% y a que no captura bien el voto de quienes habitan en departamentos, que podría ser distinto al de quienes viven en casas, y se utiliza un modelo de votante probable dicotómico, que no incorpora la probabilidad de asistir a votar.

Según explica Marshall, en EE.UU. y el Reino Unido solo las encuestas realizadas en las últimas dos o tres semanas son consideradas para evaluar su desempeño. En contraste con ello, el trabajo de campo del sondeo del CEP fue hecho entre 34 y 58 días antes de los comicios. Y agrega que precisamente las dos encuestas que se efectuaron con menos de 25 días previos a la elección evidenciaron una caída significativa del apoyo agregado de los candidatos de centroderecha en los 45 días finales del período electoral. “Este hecho puede explicar una parte importante de la sobreestimación de los candidatos de centroderecha en varias encuestas electorales, incluyendo a la del CEP: aproximadamente tres puntos porcentuales. También podría explicar, en parte, la subestimación del voto de Beatriz Sánchez”, señala el académico. Así, precisa, “este efecto temporal sería responsable de aproximadamente el 40% de la diferencia observada entre la encuesta del CEP y el resultado de la elección”.

En lo que se refiere a los problemas de representatividad muestral, el informe sostiene que estos no solo inciden en la parte electoral del sondeo, sino también en su módulo tradicional que recoge la percepción de la ciudadanía en materias políticas, económicas y sociales.

Respecto del modelo para medir el voto voluntario, Marshall detalla que todas las entidades que hicieron encuestas para la elección, incluido el CEP, usaron un sistema dicotómico para definir el votante probable. Esto es que en base a una serie de preguntas se establecía si la persona asistiría o no a votar, suponiendo certeza y no considerando que dicha asistencia es un evento esencialmente aleatorio.

Cambios sugeridos

Frente a tales dificultades, el estudio sugiere varios cambios. En primer lugar, acortar el plazo entre el sondeo y la fecha de la elección. “Realizar una única encuesta 45 o más días antes de la elección expone al CEP a críticas constantes de la opinión pública. El trabajo de campo de la encuesta actual, de cerca de 30 días, es demasiado extenso. El trabajo de campo de las encuestas políticas en países con más desarrollo en encuestas de intención de voto, normalmente se hacen en dos a cinco días”, manifiesta Marshall. Por lo mismo, propone separar la encuesta electoral del módulo tradicional que lleva a cabo el CEP periódicamente. En su opinión se podría mantener el módulo básico del sondeo que se hace usualmente una o dos veces al año y, en períodos de elecciones, utilizarlo como una muestra maestra para realizar encuestas electorales. De esta forma, plantea, “en las semanas previas a la elección presidencial se podrían hacer varias encuestas que incorporen nuevas tecnologías para la captura de los datos, preguntas exclusivas al módulo electoral y un trabajo de campo que no vaya más allá de cinco días”.

En el aspecto metodológico, la recomendación central -que involucra también al módulo básico de la encuesta- se refiere a la necesidad de mejorar la representatividad de la muestra, disminuyendo la no respuesta y ajustando cualquier desbalance muestral mediante un sistema de post-estratificación más completo.

Por último, para mejorar la medición del votante probable plantea usar un sistema probabilístico que asigna probabilidades a la asistencia a votar. Indica que al aplicar ese modelo con los datos de la encuesta CEP de octubre y estudios de conducta de votantes en EE.UU., “se obtienen mejores resultados que con el modelo de votante probable dicotómico”. Agrega que este modelo debe incorporar variables demográficas y de intención de voto.

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