Las historias de los cambios de mando

Banda presidencial y piocha de O'Higgins. Foto: Agencia Uno

La banda presidencial en manos del presidente del Senado, quien oficia de anfitrión de la ceremonia; la piocha -símbolo del poder- que se pasa directamente de un presidente a otro; la retirada del mandatario saliente del Congreso para no opacar a su sucesor; el juramento de los nuevos ministros, son parte de las tradiciones del acto solemne del cambio de mando. Aquí algunos episodios que marcaron los traspasos de la historia reciente.


1990 Pinochet-Aylwin: el primer traspaso del poder en 20 años

“Pórtate como un demócrata”, esa fue la instrucción que recibió Belisario Velasco de Patricio Aylwin en marzo de 1990. Como primer subsecretario del Interior, al político DC le tocó llegar a La Moneda dos días antes que el general Augusto Pinochet dejara el cargo, para coordinar desde allí el traspaso de mando. “Fueron muy gentiles, aunque me hicieron entrega de unos archivadores que estaban vacíos y de un auto Chevrolet de 10 años mientras ellos tenían autos del año. Después supimos, gracias a la seguridad española y alemana, que la oficina del presidente, de Interior y la mía tenían micrófonos ocultos, eso no estaba en el inventario”, relata Velasco.

Con Protocolo le tocó diseñar la ceremonia en el Congreso Nacional, que encabezó Gabriel Valdés como presidente del Senado. Nadie sabía mucho qué hacer, la última ceremonia había sido en 1970.

Fue un acto breve y tenso aunque muy emocionante por lo que implicaba. Carlos Ominami, quien fuera ministro de Economía, señala que “lo más fuerte que recuerdo fue cuando salió Augusto Pinochet y, detrás de él, se cierran las puertas del Congreso. Fue el fin de la dictadura. Al llegar al Ministerio no había absolutamente nada, salvo unas pistolas que dejaron sobre el escritorio. Seguramente era material de los escoltas”.

1994 Aylwin-Frei: continuidad entre dos camaradas de la DC

El traspaso del poder entre dos figuras de la Democracia Cristiana, Patricio Aylwin y Eduardo Frei Ruiz-Tagle, permitió una señal de continuidad en la transición y que prácticamente se mantuviera el mismo personal entre los funcionarios y cargos medios de ambos gobiernos. En la sesión solemne se aplicó el protocolo diseñado en la ceremonia anterior y Gabriel Valdés y Jorge Schaulsohn representaron al Senado y la Cámara Baja.

Sin embargo, el traspaso no estuvo exento de polémicas. Por primera vez se registró una protesta en la ceremonia cuando parlamentarios de la Concertación exhibieron imágenes de detenidos desaparecidos frente a Augusto Pinochet, que asistió en su calidad de comandante en jefe del Ejército. También hubo tensión entre los equipos del presidente saliente y entrante, debido a que se le pidió a Aylwin que mantuviera un bajo perfil. El fallecido mandatario apenas estuvo 15 minutos en el Salón de Honor del Congreso Nacional antes de retirarse con sus ministros y luego partiría de vacaciones al sur.

Un hecho anecdótico durante el acto fue la interrupción debido al sonido de un teléfono celular luego de que Frei se pusiera la banda. En esa fecha los teléfonos móviles aún no eran masivos y el sonido generó risas y nerviosismo entre los asistentes.

2000 Frei-Lagos: desafíos del primer presidente socialista desde 1973

“Pero Ricardito, ¿para qué se mete en estas cosas? ¿Cómo va a salir de esto”. La espontánea frase de Ema Escobar cuando su hijo Ricardo Lagos obtuvo la banda presidencial fue un reflejo de la inquietud política de la época: cuál sería el estilo y el desempeño del primer presidente socialista que accedía al poder desde Salvador Allende.

Lagos había sido ministro de Educación y Obras Públicas durante el gobierno de Frei y las actividades de traspaso se realizaron sin contratiempos. El “maestro de ceremonias” fue Andrés Zaldívar como presidente del Senado, quien leyó el juramento. En vez de jurar, el nuevo mandatario optó en la ceremonia por un “sí, prometo”, ya que es agnóstico.

El traspaso estuvo marcado por los turbulentos últimos años de la administración de Frei a raíz de la crisis asiática y por la detención de Augusto Pinochet en Londres. Pocos días antes, el 3 de marzo de 2000, el militar volvería a Chile tras pasar 500 días bajo arresto en la capital británica y el 6 de marzo el juez chileno Juan Guzmán pidió su desafuero para someterlo a proceso.

Tras el cambio de mando, Frei no se alejaría de la actividad pública: 10 días después asumió como senador vitalicio, cargo que en ese tiempo se otorgaba a los ex presidentes de la República.

2006 Lagos-Bachelet: auto personal y admirador secreto

La imagen de niños y niñas luciendo la banda tricolor fue una de las escenas que marcaron la asunción de Michelle Bachelet como la primera mujer en llegar a la Presidencia de la República en la historia de Chile. En un hecho inédito en la ceremonia coincidieron tres mandatarios en la misma testera del Congreso Nacional. Ese 11 de marzo de 2006, Ricardo Lagos entregó la banda presidencial al entonces titular del Senado y ex presidente Eduardo Frei, quien a su vez terció una nueva banda sobre los hombros de Michelle Bachelet.

Un punto que tensionó la realización de la ceremonia ocurrió en los días previos, debido a que los organizadores no lograban acordar la cantidad de invitados que llevarían a Valparaíso para acompañar al mandatario entrante y al saliente, y la molestia del equipo de Bachelet porque Lagos anunció que dejaría “tareas” pendientes a su sucesora. Pero ya en la ceremonia también hubo espacio para las bromas. “¡Te amamos, Michelle!”, gritó un asistente al evento realizado en el Salón de Honor del Congreso. En respuesta, Bachelet dijo entre risas al senador Frei “hay que pedirle el teléfono”.

Terminado el cambio de mando, Ricardo Lagos dejó el Congreso en Valparaíso en su auto personal , un antiguo Peugeot 406.

2010 Bachelet-Piñera: una ceremonia en medio de las réplicas

Las constantes réplicas sísmicas producto del terremoto que el 27 de febrero de 2010 afectó a la zona centro y sur de Chile, generó momentos de tensión en entre las delegaciones extranjeras que llegaron al Congreso Nacional para presenciar el cambio de mando entre Michelle Bachelet y Sebastián Piñera.

“En la ceremonia había réplicas fuertes que tenían a todo el mundo nervioso. Los más asustados eran el rey de España, que no sabía de terremotos, y Evo Morales, que creía que se trataba de un tsunami”, recuerda el ex ministro de Defensa Francisco Vidal. A pocos metros de Vidal se encontraba el ex ministro del Interior Edmundo Pérez Yoma, quien puso especial atención en “Cristina Kirchner, quien estaba al borde de la histeria. Además, todos miraban la gigantesca lámpara del Congreso y pocos la ceremonia del traspaso”, detalla.

En el entorno de Piñera recuerdan, además, un hecho particular: su decisión de usar su propia banda presidencial, la cual le fue regalada por sus compañeros del colegio Verbo Divino y que utilizó en los dos primeros años de su gobierno. Otra anécdota ocurrió horas antes de la asunción, cuando Piñera jugó fútbol en el mismo equipo con el Presidente de Bolivia, Evo Morales. ¿El marcador? Un 2-0 a favor de la dupla Piñera-Morales.

2014 Piñera-Bachelet: la promesa de recuperar la banda presidencial

“Isabel, le entrego la banda para que usted se la entregue a la Presidenta… y después la recuperamos”, le dijo el saliente mandatario Sebastián Piñera a la titular del Senado, Isabel Allende. La legisladora sería la encargada de terciar la banda tricolor a Michelle Bachelet -la misma que utilizó cuando asumió en 2006- para dar inicio a su segundo mandato. En uno de los palcos las cámaras de la transmisión oficial captaron a Sebastián Dávalos, hijo de la presidenta, y a Ángela Jeria, su madre.

Poco más de 15 minutos alcanzó a estar Piñera en el Salón de Honor del Congreso antes de abandonar el recinto. Afuera sus asesores habían dejado su vehículo estacionado para que se trasladara junto con su esposa, Cecilia Morel, y un escolta. “Soy un ciudadano común y corriente, tuve el honor de ser presidente”, dijo Piñera a TVN al partir.

El primer discurso de la Presidenta en el balcón de La Moneda fue muy político, haciendo referencia al nuevo ciclo de reformas y señalando que el programa de gobierno era “un compromiso solemne”. Una vez que la nueva administración se instaló, un hecho llamó la atención: la ausencia de documentos y archivos en los computadores fiscales. Esto, aseguran quienes fueron miembros del staff de asesores, se replicó “en todos los ministerios”.

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