Marcos Barraza, ministro de Desarrollo Social: “Se está consolidando la idea de que hubo pruebas manipuladas, y eso afecta el Estado de derecho”

Autor: Alberto Labra

Foto: Mario Tellez

Ministro aborda la crisis por la Operación Huracán y dice que “este episodio muestra insuficiencias severas de cómo abordar la justicia con los mapuches”.


Aterrizó ayer en Santiago después de exponer ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, ocasión en la que abordó el proceso constituyente indígena y el convenio 169 del organismo, cuya aplicación en Chile podría revisar Sebastián Piñera durante su gobierno, pero recién en septiembre de 2021. A su regreso a Chile, el ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza, aborda la crisis que desató la Operación Huracán y la compleja situación que se vive en Venezuela, dos temas sobre los que esta semana se pronució su colectividad, el Partido Comunista. Además, dice que no hubiera aprobado el acuerdo Corfo-SQM y sostiene que el PC debe tener como uno de sus objetivos retomar su fuerte presencia en los movimientos sociales.

Usted ha tenido una preocupación especial con los pueblos originarios desde su rol como ministro de Desarrollo Social. Con todo lo que está pasando con la Operación Huracán, ¿le preocupan las garantías para el pueblo mapuche y la situación que ellos están enfrentando?

Respecto de lo que se ha denominado la Operación Huracán todavía hay que hablar en condicional, en el entendido de que hay diligencias que restan por hacer. Sin embargo, se está consolidando la idea de que hubo pruebas manipuladas, y eso ciertamente que, por un lado, afecta el Estado de Derecho, y por otro lado se construye un estereotipo de los pueblos indígenas que no se condice con la realidad. Yo leía hace poco, cuando estaba en Ginebra, los resultados del estudio del Instituto Nacional de DD.HH., donde una de las conclusiones que se hizo, de percepción ciudadana, es que hay una valoración negativa de los pueblos, toda vez que se les considera violentos. No creo que exista esa condición de violentos. Hay que saber distinguir hechos delictuales de las reivindicaciones legítimas de los pueblos indígenas.

¿Qué ha contribuido a generar esa imagen de violencia?

Hay una construcción política de parte de la derecha, que se viene acumulando y que se ha orientado a estigmatizar y a estereotipar la imagen de los pueblos indígenas.Escuché al presidente de los camioneros hace un par de horas, que tenía un relato done él tenía que encontrar culpables, indistintamente de si las pruebas lo confirmaban o no… El senador (Alberto) Espina está guardando silencio, y él fue profuso en su retórica respecto de estigmatizar al pueblo mapuche, generalizando respecto de un hecho que es particular.

Me imagino que sigue pensando que en la Operación Huracán se “abusó de efectismo comunicacional”…

Yo creo que los hechos corroboran lo que dije.

Ahora es más grave que un mero tema comunicacional…

Y sería aún más grave.

“Son muchos los antecedentes que muestran que el sistema de administración de justicia, sus instituciones policiales, sus instituciones investigativas y los poderes del Estado chileno no han estado a la altura de esta situación”. Eso dice la declaración que difundió esta semana el PC sobre la Operación Huracán. ¿Concuerda?

Aquí estoy hablando como ministro, no como militante del partido. Y, como tal, yo quisiera no referirme a la declaración de mi partido, sino que, más bien, a las políticas que hemos implementado desde el Ministerio de Desarrollo Social. Ahora, evidentemente creo que este episodio es un episodio que muestra insuficiencias severas de cómo abordar la justicia con los mapuches.

¿Está de acuerdo con que el gobierno se haya opuesto al cierre de la Operación Huracán?

La relación en materia de investigación la lleva el Ministerio del Interior, y yo no podría hacer un juicio, porque no tengo todos los elementos para hacer ese juicio. Lo que sí le puedo afirmar, y creo que es lo sustantivo de esta conversación, es que lo que se requiere con urgencia en el país es profundizar un camino político que contribuya a que se supere la tensión con los pueblos indígenas, que son esencialmente pacíficos. Lo que buscan es la dignidad de sus derechos. Episodios como éste no le hacen bien a esa relación que hay que construir entre el Estado y los pueblos.

¿No es contradictorio que el gobierno se querelle por la supuesta manipulación de pruebas y, a la vez, se oponga al cierre de la investigación, cuyo sustento eran, justamente, esas pruebas?

No le veo contradicción. El gobierno tiene la responsabilidad de encontrar justicia. Lo que es importante aquí es que se hagan todas las diligencias para que quede todo debidamente esclarecido. Eso le da garantías a todos.

¿En qué pie queda Carabineros?

Es una institución que ciudadanamente es muy valorada en muchos aspectos. En lo cotidiano cumple una función que es eminentemente social, de protección, pero esto daña su imagen, ciertamente.

El ex ministro Jorge Burgos dijo que esto se soluciona con el “ejercicio de la autoridad”, y que el gobierno “más indicado” para eso es el de Piñera, no el actual gobierno. ¿Usted también lo cree así?

Son declaraciones altamente poco solidarias con el gobierno del cual él fue parte. O sea, persisten en un razonamiento que simplifica el conflicto, no lo complejiza en términos políticos.

¿Bruno Villalobos debiera mantenerse?

No es un juicio que yo tenga que hacer.

PC: “No estamos en disputa con otro partido o con el Frente Amplio”

¿Qué rumbo debe seguir el PC ahora que serán oposición?

Después del 11 de marzo vamos a ser parte activa de una oposición que va a tener como norte central, a nuestro entender, la defensa de las conquistas sociales alcanzadas durante el gobierno de la Presidenta Bachelet, que son aspiraciones históricas del mundo social, que conectan directamente con la sensibilidad ciudadana, que incluso traspasan las fronteras hacia sectores de derecha. La educación gratuita hoy es algo que no remite exclusivamente a nuestra coalición. Es decir, logramos permear más allá. Vamos a defender esas conquistas, pero también vamos a ser activos en seguir profundizando ideas que le hagan bien al bienestar de las personas, sin exclusiones. Para eso es sustantivo que la alianza que se constituya tiene que tener basamentos ciudadanos. Es necesario entender que son importantes los partidos políticos del centro y de la izquierda, como así también los movimientos sociales. Lo que no debiese ocurrir es que se acentúe la distancia entre el movimiento social y los partidos.

¿Cómo el PC va a marcar diferencias con el Frente Amplio? Ellos coparon un espacio y le disputan a ustedes un electorado…

No necesitamos marcar diferencias con nadie. Somos un partido que tenemos una identidad bien clara. Sin ir más lejos, en las recientes elecciones nosotros somos uno de los pocos partidos que incrementó votación. Tenemos un soporte social importante, y lo que corresponde es ser coherente con eso. No estamos en disputa con otro partido o con el Frente Amplio. Creemos que tenemos que tener propósitos comunes desde el punto de vista del interés de las personas y del pueblo de Chile.

En el PC admiten que el partido ha pagado costos en su relación con los movimientos sociales…

Evidentemente que en el ejercicio de formar parte del gobierno hubo que trasladar militantes, cuadros importantes, que tenían roles en el movimiento social. Si antes nuestra orientación sólo estaba puesta en el movimiento social, y hoy está puesta ahí y en ser parte del Ejecutivo, evidentemente que eso tiene un costo de desgaste. Pero lo cierto también es que los resultados de esta experiencia de gobierno son resultados que tienen impacto histórico.

Vale la pena…

Son costos que vale la pena, que hay que asumirlos, pero también eso no nos puede dejar tranquilos. Lo digo porque el énfasis que tenemos que tener, ciertamente, es tener una sólida presencia en el movimiento social y, a la vez, trabajar con fuerza para recuperar el gobierno.

¿Ve posible una confluencia PC-Frente Amplio?

Creo que la confluencia no es sólo con el Frente Amplio. Es tanto con ellos como con el PS, el PPD, la DC, el PR. Es decir, un proyecto que perdure en el tiempo requiere de las fuerzas de izquierda, pero también requiere de las fuerzas del centro.

Puede ser un poco excluyente juntar a la DC con el Frente Amplio…

Si uno mira las demandas y cómo se comportan los partidos en el Congreso, las demandas ciudadanas tienen expresión transversal en el centro y en la izquierda. Probablemente hay diferencias de énfasis, y eso lo constato. Sin embargo, no se aprecia que haya brechas tan significativas respecto de educación gratuita o de salud con acento en la gratuidad y en la calidad.

El canciller Heraldo Muñoz dijo que se debe reflexionar sobre el vínculo del mundo socialdemócrata con el PC. ¿Qué le parece?

Yo entiendo que es la opinión de él, no es la opinión de los partidos.

Le pregunto por su opinión sobre esos dichos…

No la comparto. Yo creo que nadie sobra en la centroizquierda. Para enfrentar a la derecha con solidez, se requiere de una alianza lo suficientemente amplia, con propósitos comunes, con generosidad para enfrentar estos desafíos, es decir, sin fragmentación, y con perseverancia para impulsar las transformaciones.

¿Sería un error marginar a un partido?

La voluntad a futuro es, más bien, provocar la unidad del centro y la izquierda, no la fragmentación. Si la fragmentación prevalece, como prevaleció en la segunda vuelta presidencial, el riesgo es que la derecha, con un modelo que es excluyente, se consolide.

Uno de los temas que también han criticado desde el PC es el acuerdo Corfo-SQM para la explotación de litio. Usted no fue invitado a la reunión del consejo de ministros -del que forma parte- donde se aprobó ese acuerdo. ¿Qué le parece que no lo hayan convocado?

A la luz de los resultados, no hubiese cambiado la decisión. Pero me parece que fue una falta de prolijidad de parte del vicepresidente ejecutivo de Corfo no haber invitado al Ministerio de Desarrollo Social.

¿A qué lo atribuye?

No, no hago atribuciones ni inferencias, simplemente creo que no fue prolijo.

¿Él le dio alguna explicación?

Por correo electrónico, señalándome que se nos había contactado. Pero no fuimos convocados.

¿Cómo hubiera votado usted ese acuerdo?

En general, creo que lo adecuado hubiese sido perseverar en un camino judicial hasta el final, de modo tal de darle continuidad a un acuerdo con SQM, pero entiendo también que esa posición, y más bien buscar un camino de explotación del litio desde una empresa del Estado, pero entiendo que cada ministro tiene el derecho a votar como le parece que sea lo más conveniente.

¿No fue un buen acuerdo?

O sea, yo en esos términos no lo hubiese aprobado, pero es parte de la institucionalidad el voto de cada ministro.

¿No le parece un mal precedente la no invitación a un ministro?

No atribuyo intenciones, pero sí señalo que fue poco prolijo, y tal vez prevaleció la ansiedad por sobre otra cosa.

¿Con qué perspectiva ve la llegada de Alfredo Moreno a Desarrollo Social?

Ninguna persona está, de por sí, privada de hacerse cargo del Ministerio de Desarrollo Social. Lo pongo en estos términos: viniendo del mundo que viene el próximo ministro, que es esencialmente desde el mundo de los empresarios, evidentemente que va a haber una expectativa y una interrogante respecto de cómo los empresarios van a visualizar los derechos sociales en este país… Los empresarios van a estar de alguna manera observados de qué tan consistentes son con esa expectativa ciudadana, porque yo creo que lo central es que la expectativa ciudadana respecto de derechos sociales no ha disminuido, muy por el contrario, ha aumentado.

“No creo que Maduro sea equivalente a Pinochet”

Ministro, la situación en Venezuela tiene mucho que ver con la convivencia futura en el sector y con las diferencias en la Nueva Mayoría. La DC está acusando al PC de doble estándar en temas de DD.HH. ¿Hay un doble estándar?

No.

A su juicio, ¿en Venezuela hay una dictadura o no?

No, creo que Venezuela tiene una tensión social y política importante, su sistema político está tensionado, pero el gobierno fue electo en las urnas. Y en lo que tienen que contribuir los países en el concierto latinoamericano es a que se supere esa tensión.

¿Qué le parece la invitación a Nicolás Maduro al cambio de mando? Se invitó por protocolo, pero no se entiende que simplemente por cumplir un protocolo un gobierno no pueda tomar una decisión distinta. ¿Qué pasa si en su momento se hubiese invitado a Augusto Pinochet a un cambio de mando en otro país?

No es lo mismo. No creo que sea equivalente a Pinochet. Pinochet fue una dictadura feroz. Yo insisto: hay tensiones en Venezuela, en el sistema político, en el mundo social, pero eso no supone hacer una equivalencia entre la dictadura de Pinochet y los conflictos que tiene el gobierno venezolano. O sea, está lejos de esa equivalencia.

¿Y el tema de los DD.HH. en Venezuela? ¿Hay problemas con los DD.HH en ese país o no?

Creo que el gobierno venezolano tiene que resolver sus conflictos, y los países de Latinoamérica tienen que contribuir a aquello, para que en la región prevalezca siempre la democracia.

Le insisto con el tema de los derechos humanos…

Yo no sé si hay sanciones, desconozco aquello, pero creo que lo primordial acá es que no se pueden excluir países.

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