Miguel Crispi: “Tenemos que comportarnos como patriotas y buscar espacios de diálogo sin complejos”

Diputado electo y fundador de RD dice, sin embargo, que “el gobierno de Piñera, a pesar de la retórica de unidad nacional, no nos lo va a hacer fácil” y que “la primera muestra de eso es el gabinete”.

A una semana de iniciar sus vacaciones, el diputado electo de Revolución Democrática Miguel Crispi, entra al que será su próximo lugar de trabajo. Desde las oficinas de la sede del Congreso en Santiago, uno de los fundadores de RD analiza el gabinete de Sebastián Piñera y el rol del Frente Amplio desde la oposición. Además, comenta sobre la hegemonía de su partido político, que el 11 de marzo tendrá 8 de los 20 diputados de la coalición.

¿Qué le pareció el gabinete anunciado por Sebastián Piñera?

Creo que Piñera cometió un error y se farreó la oportunidad de ser la Angela Merkel de Latinoamérica. Él decidió elegir un gabinete mucho más alineado con el de la primera vuelta. Piñera eligió a un gabinete del 36%, no del 54% con el que ganó en segunda vuelta. No incorpora a la derecha social de Ossandón ni a la derecha liberal de Felipe Kast. En eso comete un error, porque se desprende del centro político y, sobre todo, de un espacio menos politizado, menos ideologizado, que va a contrastar fuertemente con sus ministros. A la vez, no hay que subestimar nunca a tu contraparte. Como Frente Amplio no podemos menospreciar la posición del gobierno de Piñera, que viene con mucha fuerza.

Ya teniendo claridad de quién lidera las carteras, ¿cómo cree que será el próximo gobierno?

No lo sé, pero creo que hay una instalación alojada en el mensaje de la unidad nacional que se contradice con sus propios voceros. Me llamó la atención que Chadwick y Cecilia Pérez salieran a tildar de falta de tolerancia a quienes habían criticado a algunos de los ministros. Parte de la democracia es la libertad de todos de poder opinar. Cuando uno habla de unidad nacional no puede elegir de voceros a personas que denostan al contrincante, que es el caso del ministro de Educación. Es un discurso bastante vacío.

Usted decía que se dejó de lado la derecha de Ossandón, de Felipe Kast. ¿Qué figuras de la centroderecha hubiese esperado en el gabinete?

Chadwick decía “no esperen que nombremos a gente que piense como ustedes”. Obviamente, pero en Educación, por ejemplo, Sylvia Eyzaguirre, con la cual ha habido un debate de fondo, sustantivo, respetuoso. Pero no, Piñera nombra a un ministro que le falta el respeto y minimiza la posición no de una contraparte, sino que casi de un rival. Piñera, en especial con el nombramiento de Varela, rompe la promesa que hizo en segunda vuelta. Si te comprometes con la gratuidad, ¿por qué nombras a una persona que no cree en ella? Es contradictorio de su parte.

¿Y Gonzalo Blumel? Varios en su bloque han valorado su figura…

Yo creo que Gonzalo Blumel va a estar bastante incómodo en el gabinete, más allá de la confianza que haya podido construir con Piñera, pero este es un gabinete muy conservador en lo valórico y en lo económico, no liberal, sino que son los voceros del libre marcado a ultranza quienes están en las carteras económicas. Blumel, con el que pude compartir en espacios radiales y de debate público, se va a sentir incómodo con ese gabinete. Yo espero que a ese mundo de la derecha le vaya mejor, porque con ellos sí se puede dialogar y construir espacios de acuerdo sustantivos.

De todas formas ustedes han repetido varias veces que serán una oposición “dialogante” ¿En qué materia podrían llegar a acuerdos?

Si uno contrasta los programas es difícil encontrarlo, pero me parece que hay materias que son urgentes, que son prioridad, donde tendremos diferencias de fondos. Ahora, nosotros tenemos que comportarnos como patriotas, defender los derechos de la ciudadanía y buscar espacios de diálogo sin complejos. Yo creo que el gobierno de Piñera, a pesar de la retórica de la unidad nacional, no nos lo va a hacer fácil. La primera muestra de eso es el gabinete.

¿Cuál será el rol del Frente Amplio desde la oposición?

Primero hay que entender que la oposición no es solamente el Parlamento. Tenemos que ser conscientes de que somos 20 de 155, no somos gobierno y que, por tanto, gran parte de nuestro trabajo va a estar en el territorio. No tengo duda de que en el Parlamento lo vamos a hacer muy bien en cuanto a contener retrocesos que pueda presentar Sebastián Piñera, pero nuestro trabajo va a estar en ser líderes sociales, articuladores en el territorio para recuperar el sentido de comunidad.

Por otro lado, se decidió no disputar la presidencia de la Cámara. ¿Cree que se apresuraron en la decisión inicial de ir a buscar ese espacio?

Este aparente apresuramiento inicial es más bien una instalación mediática. A nosotros como partido nos parece que tenemos que ir por todo, y si tenemos espacio para estar en la presidencia de la Cámara, pues bien, debiéramos disputarla, pero en un contexto que nos sea favorable. Al consenso que llegamos en la bancada fue que este no era el mejor momento.

Las críticas internas a la decisión que tomaron son porque el tema fue discutido en la bancada y no a nivel de mesa nacional del bloque. ¿Falta coordinación?

Siempre es mejor tener más coordinación, y es el esfuerzo que hemos hecho, pero también la bancada del Frente Amplio va a tener que tomar decisiones en los tiempos que dicta la política y sus urgencias. Si no somos capaces de tomar decisiones velozmente, la política nos va a pasar por encima. Tenemos que tener un congreso ideológico y organizarnos.

¿Cree que pueden caer en esto que tanto critican del poder sólo por el poder?

Espero que no, pero tenemos que ser conscientes que el poder saca lo mejor y lo peor de las personas. También tenemos que aprender de la experiencia, de lo bueno y lo malo del movimiento social, de sus éxitos y fracasos. No estamos salvos de ese riesgo, pero sí tenemos mucha precaución y es parte de las reglas que nos estamos dando para no entrar en esa lógica.

Se habla bastante de la hegemonía de RD en el Frente Amplio. ¿Cómo cree que deben relacionarse con el resto del conglomerado?

Espero que RD aporte con contenido, que provoque discusiones que de repente la izquierda tradicional no está tocando, que provoque una dimensión mucho más social de las políticas públicas. En términos políticos se ha hablado mucho de la hegemonía de RD, pero al final hay un dato concreto: somos 8 de 20 y vamos a tratar de no pasar por arriba de nuestros compañeros, del mismo modo en que lo hemos hecho en el último tiempo.

¿Y qué le parece esta idea de “aunar las fuerzas más de izquierda” del conglomerado?

Es positivo, creo que esta misma relación asimétrica que hay dentro de la mesa también genera que RD pague todos los platos rotos. Todos los problemas que tiene el Frente Amplio terminan siendo responsabilidad de Revolución Democrática. Si tuviéramos mayores equilibrios en la mesa, se generaría un mejor funcionamiento. Pero esto depende de las distintas fuerzas.

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