Alianza virtuosa ante emergencias

TorresWEB

Sin duda que la pasada temporada de invierno dejó importantes lecciones para la industria de la distribución eléctrica. Los eventos climáticos extremos pusieron a prueba la capacidad de respuesta de las empresas ante interrupciones del suministro eléctrico más allá de lo que habíamos conocido.

Sabemos también que lo que el país vivió el año pasado no se trata de un fenómeno aislado. Hoy Chile está enfrentando un nuevo escenario en materia de emergencias y desastres naturales.

Las cifras son elocuentes: casi la mitad (48%) de los desastres naturales relevantes que han azotado a Chile desde 1960 a la fecha, han ocurrido en los últimos 4 años, de acuerdo con un catastro del Ministerio de Interior. Por otra parte, según la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), Chile cumple con siete de las nueve características que definen a un país como vulnerable frente al fenómeno de cambio climático.

Desde esa perspectiva, parece importante anticipar que tendremos más episodios similares, cuya magnitud y habitualidad tiende a crecer por factores que no podemos controlar. Naturalmente que este escenario implica un desafío enorme para las empresas de servicio público, como las distribuidoras eléctricas, y eso nos ha llevado a adaptar nuestros procesos para estar aún mejor preparados frente a este nuevo escenario.

Ahora, cuando se acerca una nueva temporada de invierno, las compañías eléctricas no sólo han fortalecido sus tareas preventivas, difundidas ampliamente en sus Planes de Invierno, sino que han realizado importantes inversiones destinadas a robustecer las redes y la capacidad de atención, incorporando mejoras tecnológicas y logísticas para avanzar en una modernización del sistema. Los eventos climáticos seguirán ocurriendo, qué duda cabe, pero las distribuidoras están en mejores condiciones para entregar un suministro eléctrico continuo a la población.

Es importante destacar un tercer elemento que ha sido central en el aprendizaje de los últimos años: la importancia de trabajar en conjunto y de forma coordinada con la comunidad, los organismos de emergencia y las autoridades locales, regionales y nacionales. Se trata de una alianza virtuosa, en la que es posible anticipar escenarios, identificar riesgos críticos, coordinar tareas preventivas y mejorar la capacidad de respuesta una vez gatillada la emergencia.

Los beneficios de este tipo de alianzas ya los pudimos ver durante la reciente temporada de incendios forestales, en la que todos los actores colaboraron para enfrentar de mejor manera ese fenómeno. Y actualmente se está replicando esa experiencia para responder al período invernal, a través de una amplia mesa de trabajo liderada por la Onemi y las distintas instancias operativas regionales y locales.

Hoy, cuando trabajar en forma conjunta y coordinada entre los sectores público y privado se plantea como una tarea necesaria frente a diversos desafíos del país, la respuesta ante emergencias y eventos climáticos extremos es un tema que, indiscutidamente, debe estar en esa lista. Como industria estamos convencidos que, más allá de lo que cada empresa puede hacer, el trabajo junto a la comunidad y las autoridades es la clave para que el país pueda responder de mejor manera y madurar cada vez más su capacidad de resiliencia. P

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