Viaje al centro de las tomas feministas

10.04.2018 TOMA FEMINISTA DE LA UTEM SEDE MACUL. SECCION NACIONAL. FOTO: RICHARD ULLOA / LA TERCERA

Por primera vez, el movimiento estudiantil se ha concentrado principalmente en demandas por igualdad de género. Hasta el momento, son 14 universidades que están en toma: algunas vetando incluso la participación de hombres y todas pidiendo nuevos protocolos para enfrentar el acoso y el abuso sexual.


“Que la toma sea separatista y que entren solo mujeres no significa que odiemos a los hombres. Significa que necesitamos un espacio de encuentro entre nosotras”, dice Paula Castro, estudiante de Medicina en la Universidad de la Frontera (Ufro).

Ella es una de las voceras de la toma que hace cuatro días mantiene un centenar de mujeres de varias carreras en el pabellón de la casa de estudios en Temuco.

Las alumnas se empezaron a movilizar tras una asamblea realizada durante la semana, en la que no participaron hombres. Todas conversaron, lloraron y se dieron cuenta de los problemas de género que afectaban hace años a la universidad.

Además, el contexto regional llamaba a la movilización. El pasado 15 de abril, un grupo de alumnas de Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Temuco interrumpieron la ceremonia de titulación de la carrera para protestar sobre el acoso, hostigamiento y encubrimiento que se vivía al interior de la casa de estudios.

A partir de ese ejemplo, las alumnas de la Ufro también se empezaron a organizar. La asamblea duró varias horas y se decidió que era necesario empezar una toma decididamente feminista. Para ellas, los problemas de igualdad de género eran una realidad grave.

De hecho, la demanda más importante al interior de la universidad es la creación de un protocolo en casos de abuso y acoso sexual acorde a las necesidades de las estudiantes. Según ellas, el sistema de denuncias -creado por la Ufro durante el 2017- es manejado únicamente por el rector de la institución, quien decide si los casos deben ser llevados a sumario o no. La brecha salarial y la precariedad laboral entre las funcionarias también son parte del petitorio.

Una de las historias más dramáticas en la universidad es el abuso sexual que sufrió una alumna durante una toma en el año 2015. La denuncia fue llevada a sumario y se investigaron los hechos. Pese a que se encontró un culpable -según acusan las alumnas movilizadas-, este siguió estudiando en la casa de estudios. La única medida real fue que la víctima no tuviera clases junto a su agresor.

De hecho, una de las razones para hacer una toma separatista es, justamente, resguardar la seguridad de las mujeres que participan.

“Es la primera vez que nos podemos ver las caras entre las mujeres y podemos conversar de las cosas que nos han aquejado todo este tiempo. Entonces, necesitamos este espacio de nosotras. Son nuestros cuerpos directamente los que están siendo afectados”, dice la vocera, Paula Castro.

Durante los primeros días, las estudiantes compartieron sus experiencias. En una especie de catarsis colectiva, varias se dieron cuenta de que todas las historias coincidían. Se emocionaron, lloraron y se abrazaron. La idea de todas es -una vez bajada la toma y cambiado los protocolos- denunciar todas estas situaciones que las han aquejado.

Incluso, a través de los relatos notaron que había ciertos lugares dentro de la universidad donde todas habían tenido problemas o el miedo de ser acosadas.

Otro de los elementos distintos respecto de anteriores movilizaciones tiene que ver con los roles dentro de la toma. Según cuentan sus integrantes, las estudiantes decidieron que las vocerías iban a cambiar todos los días. La idea es no establecer un solo liderazgo y proyectar la imagen de una comunidad. Algo que, según ellas, con hombres dentro sería más complicado.

La primera noche de toma solo un estudiante llegó a la universidad. Venía con una guitarra y quería participar de la protesta. Pese a que lo conocían, sus compañeras le respondieron que no podía entrar de ninguna manera.

Le dijeron que el carácter separatista de la toma era inamovible.

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La primera en activar una movilización feminista fue la Universidad Austral de Valdivia. El mediodía del martes 17 de abril, las alumnas de la Facultad de Filosofía y Humanidades se tomaron las dependencias de la institución.

Después de eso, varias mujeres de otras universidades en todo el país han ocupado las instalaciones de sus carreras.

Por primera vez, el movimiento estudiantil tiene como eje central las demandas de género por sobre la gratuidad. Hasta el cierre de esta edición eran 14 las universidades en tomas feministas, entre las que se encuentran la Universidad de Santiago, la Universidad Tecnológica Metropolitana y la Universidad Diego Portales. Durante la semana, la Universidad Católica realizó una toma fantasma en el Campus San Joaquín.

Por otra parte, el Liceo 1 de Mujeres se sumó al movimiento exigiendo educación no sexista.

También han empezado a ocurrir los primeros desalojos. El miércoles 9, 61 personas fueron desalojadas en el campus de Vitacura de la Universidad Técnica Federico Santa María. La movilización era de carácter feminista. Horas más tarde, Carabineros también desarticuló a los estudiantes que habían ocupado el Campus San Joaquín de la misma universidad. La toma no alcanzó a durar más de una hora.

Entre las universidades, la toma más emblemática es la que mantienen las alumnas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, que lleva 16 días movilizada en protesta por el sumario en contra del profesor -y ex presidente del Tribunal Constitucional- Carlos Carmona por supuesto acoso sexual a una mujer que fue su asistente durante los alegatos por el proyecto de aborto en tres causales.

En Derecho se tomaron la universidad para exigir -entre otras demandas- la destitución de Carmona y la mejora de los protocolos ante este tipo de denuncias. Cercanos al abogado sostienen que el escenario hace improbable que el académico regrese a sus funciones, aun cuando el sumario desestimó el cargo de acoso sexual y lo sancionó con tres meses de suspensión por “vulneración a la probidad administrativa”. Actualmente, la causa se encuentra en etapa de apelación por la defensa de Carmona.

Las estudiantes de Derecho han dicho que la movilización no va a terminar hasta que Carmona deje su trabajo. Además, decidieron prohibir la entrada a cualquier persona denunciada por acoso o abuso sexual y por encubrimiento en este tipo de casos.

Según cifras de la Dirección de Igualdad de Género (Digen) de la Universidad de Chile, un 15% de los alumnos dice haber sufrido algún episodio de acoso o abuso sexual dentro de la institución. Los mismos datos dan cuenta de que los casos de acoso que han afectado a las mujeres de la institución son protagonizados en igual número por alumnos y profesores. En tanto, el abuso sexual en la universidad es cometido principalmente por los estudiantes en contra de sus compañeras.

Además, la mayoría de las mujeres que trabajan en la universidad lo hacen como funcionarias o dentro del personal administrativo. Entre el campo académico y la dirección predominan los hombres.

La Digen fue creada hace cuatro años y depende de la rectoría de la universidad. Su trabajo consiste en llevar adelante políticas universitarias pro igualdad de género. Entre otras medidas, ellos han sido los encargados de crear el protocolo para denuncias. El mismo que ahora ha sido puesto en tela de juicio por las alumnas.

“Esto no se resuelve solo con un protocolo. Porque el protocolo es para la actuación ante casos de acoso sexual. Qué hacer cuando esto ocurre. Nuestro tema es previo. Nuestro foco es la prevención y para eso estamos trabajando”, dice la directora, Carmen Andrade, quien reconoce que los problemas de género al interior de la Universidad de Chile son reales y que entiende la movilización de sus alumnos.

“La universidad es igual que Chile. Las mismas desigualdades que tú encuentras en el país, están en la institución”, dice Andrade.

Según pudo establecer Reportajes, las denuncias en la mayoría de las universidades ha aumentado en el año de las primeras movilizaciones feministas. Por ejemplo, en la Universidad Católica se han registrado 36 denuncias en lo que va del año. Un número muy alto si se considera que durante todo el 2017 hubo 37 denuncias.

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Después de la toma en la Facultad de Derecho, varias mujeres de otras carreras se movilizaron. El miércoles 2, un grupo de alumnas se tomó la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Según ellas, una reflexión común sobre los casos ocurridos en Derecho las puso en alerta. Además de eso, otras noticias de carácter nacional -la violación grupal de una mujer en el Metro Ñuble y el caso Ámbar- las hicieron tomar la decisión de hacer una toma separatista. Ahí no iban a entrar hombres.

“Esto tiene que ver con que inconscientemente las mujeres siempre hemos tenido un rol por debajo, secundario. Y esta es nuestra movilización. De mujeres y para las mujeres”, asegura Pía González, vocera de la toma.

Las alumnas de Ciencias Sociales fueron las que interrumpieron el último debate de la elección por la Rectoría de la Universidad de Chile, realizado el lunes 7. Ennio Vivaldi y Patricio Aceituno debieron responder frente a los cuestionamientos de las mujeres movilizadas en la facultad.

Entre sus demandas están la implementación de una educación no sexista, la corresponsabilidad de padres y madres universitarios, la mejora de las condiciones laborales de funcionarias y la inclusión de diversidades sexuales al interior de la universidad.

“Ha sido una semana de mucho trabajo, en el que hemos estado cansadas, quizás no hemos dormido muy bien, pero ha sido un espacio de mucho compromiso (…). Históricamente se ha enseñado que debe haber una competitividad entre las mujeres y, dentro de este espacio, se ha intentado romper eso”, comentan desde la vocería de la toma.

Como en otras movilizaciones, ellas optaron por no contar con una vocería permanente y prefieren repartir los liderazgos. De hecho, dicen que todas las decisiones se toman por consenso y casi no hay votaciones.

Además de productos de primera necesidad y alimentos no perecibles, entre las donaciones que han recibido las estudiantes también hay sal de mar, aceite de oliva y cremas para la piel.

Para revalidar la toma, decidieron que solo pueden votar las mujeres de la carrera.


Toma feminista UTEM sede Macul. Foto: Richard Ulloa.

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-Preferimos tomarnos la universidad y pelear por el cambio, que pasar toda nuestra vida universitaria con miedo.

Los rumores de violencia de género que apuntaban a un par de académicos fueron el detonante final de un escenario que, desde hace unos cuantos días, se asumía insostenible en la Universidad Tecnológica Metropolitana.

El viernes 4, a eso de las 13 horas, en una asamblea ideada por las estudiantes de la sede Macul, comenzó a gestarse la toma que seguiría el modelo impuesto por la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile: con exclusiva participación de mujeres.

Los delicados testimonios que se escucharon esa tarde, cuenta Cinthia, una de las encargadas de la movilización, las motivaron a dar el siguiente paso. Enteradas de lo que ocurría en las dependencias de Trabajo Social, en Santiago Centro, tomada desde el miércoles 2, las estudiantes realizaron una “toma simbólica” para permitir que otras compañeras, que a esa hora se encontraban en clases, pudieran asistir a la histórica reunión.

La asamblea se reanudó alrededor de las 17 horas con la presencia de más de un centenar de mujeres. Las asistentes sostienen que se vivió un momento muy emotivo, en el que se generó el clima de confianza necesario para que muchas reconocieran haber sufrido algún tipo de acoso en el establecimiento. También se concluyó que las respuestas por parte de rectoría no eran las esperadas: casos que llevan más de dos años, y en los que se vieron involucrados académicos y estudiantes, no han tenido resolución.

Había que radicalizar el movimiento: tomarse la universidad.

La medida se hizo efectiva durante la madrugada del lunes 7. A medianoche, un puñado de alumnas llegó hasta la facultad, y un par de horas más tarde, ya instaladas, trabajaban en el comunicado oficial que terminaron a las 5 de la mañana.

Lo que llamó la atención entre la comunidad estudiantil es que tomaron la decisión de que fuera con presencia únicamente femenina.

“Es solamente para resguardar la integridad de las compañeras que estén adentro y evitar mayores conflictos”, dicen desde la sede Macul de la Utem.

“Siempre hay reacciones buenas y malas. Pero nosotras hemos recibido mucho apoyo de los compañeros. Nos vienen a ver y están de acuerdo con nuestra postura, nos dicen que nos organicemos nosotras primero y que después los invitemos”, asegura Cinthia, quien pidió resguardar su apellido.

Buscando mejorar un protocolo que, dicen, muchas veces protege a los presuntos acosadores, las estudiantes han cumplido su primera semana sin mayores incidentes.

Dicen que Rectoría no se ha pronunciado, más allá de un comunicado enviado el martes 8 a todos los alumnos. Los profesores, en cambio, se han acercado a la toma para manifestar su apoyo.

En el día a día, las estudiantes dividen el trabajo en distintas comisiones. De petitorio, de catastro, de actividades, de difusión y de deportes, entre otras. Todas las mañanas, a las 11 horas, tienen una asamblea general, en la que discuten los pasos a seguir. Además, mantienen el contacto con las tomas de otras universidades.

La organización entre las mujeres movilizadas en todo Chile se ha llevado a cabo, principalmente, a través de las redes sociales, siendo la Coordinadora Feminista Universitaria el principal nexo.

“Nos comunican qué están haciendo y quedamos en juntarnos. Estamos trabajando para tener una asamblea junto a las otras tomas”, confiesa Cinthia.

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Poco a poco, las movilizaciones llevadas a cabo por mujeres han tomado espacio en la discusión pública.

Desde estos movimientos han dicho que esperan poder juntarse con personeros del gobierno para avanzar en soluciones respecto de sus demandas.

Según consignó La Tercera, la ministra de la Mujer, Isabel Plá, y el ministro de Educación, Gerardo Varela, se reunieron para discutir las necesidades de las universitarias. Un día después, la secretaria de Estado dio su apoyo público a las movilizaciones.

“Las demandas de las estudiantes forman parte de nuestra causa. La equidad de género está en nuestro programa de gobierno y este ministerio lo tiene como causa central”, dijo Plá.

El viernes 11 se realizó una multitudinaria marcha convocada por la coordinadora Ni Una Menos. Una de las consignas más repetidas fue el fin de la educación sexista en Chile.

Según sus dirigentas, la movilización está lejos de acabarse y parece seguir sumando apoyo en las carreras de todo Chile.

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