269 niños han sido inscritos con sexo indefinido en el Registro Civil en los últimos 12 años

Foto: Aton

Se les conoce como niños intersex y el Minsal prohíbe procedimientos innecesarios de normalización, como cirugías genitales irreversibles, hasta que el menor tenga edad suficiente para decidir sobre su cuerpo.

La asignación del sexo al nacer no siempre es un algoritmo exacto. Si un bebé no presenta las características para definir si es hombre o mujer, se establece que es “intersex”.

Al no poder inscribir al recién nacido en el Registro Civil en la categoría de hombre o mujer, se inscribe bajo la categoría de “sexo indefinido”. Solo en 2017, 26 niños fueron inscritos en esta condición, totalizando 269 en los últimos 12 años.

¿Qué es la intersexualidad? De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), son “todas aquellas situaciones en las que el cuerpo sexuado de un individuo varía respecto del estándar de corporalidad femenina o masculina culturalmente vigente”.

La intersexualidad no es una orientación sexual, o una identidad de género, ni una expresión de género, dice la principal agrupación intersex del mundo, la Organización Internacional de Intersexuales (OII). “No es una condición médica, desorden, discapacidad ni patología: solo es una diferencia tal como lo son la altura, color de cabello, etcétera”, dice la OII en su sitio web.

Resguardar derechos

¿Por cuánto tiempo se mantiene la categoría de sexo indefinido? En el Registro Civil responden que la legislación no establece plazo para determinar el sexo. Agregan que una vez que se determine el sexo del o la titular de la inscripción de nacimiento, se debe solicitar su rectificación por vía judicial. “La petición debe realizarla la propia persona si es mayor de edad, o sus representantes legales si es menor, debiendo contar con el patrocino de un abogado”, explican.

Fabiola Lathrop, académica de Derecho de la U. de Chile, explica que si bien no existe un protocolo en cuanto al nombre, “se pone el nombre que los padres estimen conveniente, porque ningún niño puede ser inscrito sin nombre”. Pero es muy difícil encontrar un nombre indefinido, dice la abogada, por lo que en estos casos “los padres optan por nombres extranjeros o neutrales”.

La intersexualidad es una corporalidad con la que se nace, aclaran en la organización Brújula Intersexual Chile. “No es un tercer sexo o género. Los niños intersexuales nunca deberían ser inscritos en una tercera casilla al nacer, ya que los haría vulnerables a la discriminación”, dice Laura Inter, coordinadora de la organización.

Lo ideal es que se les inscriba sea como de sexo masculino o femenino, agrega, “según las mejores expectativas, para que cuando crezca ese niño pudiera identificarse con otro género (al igual que cualquier persona, tenga una corporalidad intersexual o no) y proporcionar facilidades para que la persona, si lo desea, pueda cambiar su sexo registral con un simple trámite”.

Normalización

En diciembre de 2015, la Subsecretaría de Salud Pública del Ministerio de Salud (Minsal) emitió una circular sobre la atención a niños intersex. En ella se pide detener tratamientos innecesarios de “normalización”, como cirugías genitales irreversibles, hasta que tengan edad para decidir sobre su cuerpo.

Antes de la normativa, médicos junto a los padres determinaban el sexo del bebé y “en ocasiones se ha actuado con celeridad, no teniendo presentes los derechos de niños, niñas y adolescentes”, reconoce el texto del Minsal.

Según Rosa Andrea Pardo, especialista en genética del Hospital Clínico de la U. de Chile, son muchas las causas por las que un bebé puede nacer con un trastorno de diferenciación sexual (sexo indefinido), desde ambientales (mamás que consumieron hormonas) hasta genéticas.

Hoy, dice, la recomendación es esperar antes de una cirugía que pueda definir sexo. “Solo se opera en forma inmediata cuando está en riesgo la vida de esos bebés”.

El tema es complejo, y existen muchos prejuicios. Por ejemplo, ser una persona intersexual no es sinónimo de ser una persona transgénero, dice Alemka Tomicic, codirectora del Centro de Estudios en Psicología Clínica y Psicoterapia de la U. Diego Portales.

“Aunque comparten las dificultades que se derivan de la mirada binaria de la identidad sexual, las personas transgénero se caracterizan en que su identidad y expresión de género, ser hombre o mujer, no coincide con el sexo que les fue asignado al nacer a propósito de la manera como socialmente significamos y nombramos los caracteres sexuales primarios del bebé; por ejemplo, que tenga pene o vagina”, dice.

Existe desinformación, agregan en Brújula Intersexual. En temas de intersexualidad, indican, se difunde información confusa. “Es común que difundan mitos o mentiras como que las personas intersexuales son un ‘tercer sexo’ o que tienen dos sets completos de órganos reproductivos: uno femenino y uno masculino (lo cual es imposible en un ser humano), o que confundan la intersexualidad con una identidad de género, siendo que la intersexualidad no es una identidad de género”.

Para Laura, lo ideal sería que desapareciera la casilla de “sexo” de los documentos de identificación oficiales, “eso evitaría muchos problemas a todas las personas, tengan una corporalidad intersexual o no”.

(Para ver en detalle la infografía, haz click aquí o en la imagen)

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