Aysén y O’Higgins tienen las tasas de femicidio más altas del país

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Expertas explican que en zonas con alta ruralidad predominan las culturas machistas y las actitudes violentas son más toleradas socialmente.


En 2017, 44 mujeres fueron víctimas de femicidio en Chile, 10 más que el año anterior. A nivel nacional, por cada 100 mil mujeres, 0,47 mueren a manos de su pareja, una cifra que, sin embargo, tiene grandes variaciones entre regiones.

De acuerdo a las cifras que entrega el Atlas de Género del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) presentado el miércoles, la Región de Aysén tiene la tasa de femicidios más alta del país, con 5,66 muertes por 100 mil mujeres. En segundo lugar se ubica la Región de O’Higgins, con una tasa de 1,07 por 100 mil mujeres, y tercera, la Región de Los Ríos (ver infografía).

A juicio de María José Castillo, abogada de la Corporación Humanas, varios factores pueden explicar la alta tasa de Aysén. “El que sea una región aislada es un factor relevante. En estos sectores aislados, con alta ruralidad, predominan más las culturas machistas y las actitudes violentas son más toleradas socialmente”, dice.

Silvia Lamadrid, socióloga de la U. de Chile, señala que Aysén es una región de poca población, por lo que con solo tres femicidios durante 2017 tiene una tasa muy alta, pero los dos años anteriores no registra casos, por lo que no se puede afirmar que exista una tendencia. Según ella, es mejor observar las denuncias por violencia de género, “ya está más legitimada la denuncia y las víctimas lo hacen sin esperar los siete años promedio que se daban en los primeros años de existencia de la ley”.

Lo que sí llama la atención de Lamadrid es que desde 2010 a la fecha, el año 2016 sea el que menos femicidios registró (34), pero al mismo tiempo sea ese año el de más femicidios frustrados, con una tasa de 1,40 por cada 100 mil mujeres (129 en total). Lamadrid considera que los datos sobre femicidios frustrados, en general, son poco válidos todavía, “porque es posible que, como recién se clasifica como tal la agresión a mujeres sin resultado de muerte, puede que sea incompleto”.

En todo caso, aclara que “no es necesario que haya un aumento de femicidios para que sea escandaloso el asesinato de mujeres por causas de género. “Basta con uno. Nadie debería ser asesinada solo por ser mujer”.

Según Lamadrid, el caso de Nabila Rifo no influye en el aumento de femicidios. “No es una causa. Más bien podría ser consecuencia de un fenómeno común en la región”, dice.

Violencia

El mismo Atlas de Género revela que a nivel nacional, el 38,8% de las mujeres entre los 15 y los 49 años reconoce haber vivido una o más situaciones de violencia ejercida por su pareja, ex pareja o familiar, tres puntos porcentuales más que en 2012. A nivel regional, la Metropolitana, con 50,6%, y Antofagasta, con 44,5%, son las con más prevalencia de violencia intrafamiliar.

Que Antofagasta sea una de las regiones con más prevalencia de violencia, que Tarapacá tenga el mayor índice de femicidios frustrados y que Aysén presente la mayor tasa de femicidios no es casualidad. “La cultura machista es más predominante en regiones, en zonas aisladas, donde hay menos redes de apoyo”, dice Castillo

Lidia Casas, profesora de la U. Diego Portales (UDP) y directora del Centro de Derechos Humanos de la UDP, dice que, según estudios de este centro, la Segunda y la Región Metropolitana tienen altos índices de violencia general contra las mujeres. “No todas las mujeres denuncian. Tienen vergüenza cuando son violentadas sexualmente, tienen miedo y consideran que no fue tan serio o que después de ese episodio las cosas cambiaron. Por lo mismo, se debe tener cautela con las cifras, porque es difícil que las mujeres cuenten su verdad”.

Añade que las mujeres inmigrantes están expuestas a niveles de violencia altísimos tanto de sus parejas extranjeras como chilenas. En casos como estos, la falta de redes de apoyo, la irregularidad en la que puedan estar con sus visas, la falta de trabajo y el aislamiento terminan por hacerlas más vulnerables.

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