Chileno logra superar fase crítica de la fiebre amarilla en Brasil

Una de las imágenes de Klisman García en su perfil de Facebook. Foto: Facebook

Klisman García, el único de los tres chilenos contagiados por fiebre amarilla en Brasil que se mantiene con vida, recién podría ser dado de alta en un par de semanas más. "Ya hablamos con él, se encuentra bien, estable, ya está fuera de peligro de muerte", señaló una de sus hermanas.


Un milagro. Así consideran sus familiares la lenta pero sostenida recuperación que ha experimentado Klisman García, el único de los tres chilenos contagiados por fiebre amarilla en Brasil que se mantiene con vida, aunque aún sin ser dado de alta, proceso que podría tardar un par de semanas, según han señalado los médicos tratantes a la familia. “Sin duda, se lo agradecemos a Dios y al cuerpo médico del hospital. Los doctores no se explican qué pasó, por qué Klisman está vivo. Ya hablamos con él, se encuentra bien, estable, ya está fuera de peligro de muerte”, comenta a La Tercera su hermana Aline García.

García salió de la UTI del Instituto de Infectología de Chagas, en Río de Janeiro, el miércoles. Este joven, de 27 años, nació en Brasil y se trasladó a vivir en Chile junto a su familia durante 1992, cuando tenía dos años. En la actualidad, reside en Rancagua, ciudad desde la que salió hace cerca de un año y medio con destino a Salvador de Bahía, lugar donde vive parte de su familia (su madre es de nacionalidad brasileña) con el fin de perfeccionarse en el arte de la batucada y todo lo que rodea a esta expresión cultural.

Según comenta su hermana, “él fue a Brasil a adquirir nuevas experiencias para traer a Chile y lograr establecer una casa de cultura afrobrasileña en Rancagua”. Agrega que su hermano se trasladó a Isla Grande en noviembre pasado, para participar de una presentación de tambores con motivo del carnaval que se realizaría en el lugar, en donde habría conocido a Felipe Santander, de 35 años, y a Ernesto Faúndez, de 20 años, los dos chilenos fallecidos a causa de la fiebre amarilla, quienes, a diferencia de García, fueron atendidos en otros centros hospitalarios.

Aline dice que su hermano no era asiduo a ver noticias, por lo que no estaba al tanto de la preocupación que generaba esta enfermedad y no se habría vacunado debido a que salió mucho antes de que apareciera el brote.

“El tema es que un día amaneció con mucha fiebre, hizo toda la crisis de la fiebre amarilla, tenía ictericia (color amarillo), vómitos, todo. Cuando nosotros nos enteramos, mi mamá le dijo que se fuera inmediatamente a un hospital”, ya que en Isla Grande, al tratarse de una localidad pequeña, no existía el equipo adecuado para tratar esta enfermedad. “Allí no había nada, por lo que Klisman fue trasladado en una barcaza con una fiebre altísima, junto a los dos chilenos contagiados, a Angra dos Reis. Ahí estuvieron un tiempo hasta que se decidió trasladarlos hacia Río de Janeiro”, agrega.

La infectóloga y coordinadora del Comité de Enfermedades Emergentes de la Sociedad Chilena de Infectología, Jeannette Dabanch, comenta las posibilidades de mejoría de los pacientes que padecen esta patología. “Quienes enferman y pasan a la etapa más avanzada de la fiebre amarilla, tienen complicaciones de varios de sus órganos. Lamentablemente, no existe un tratamiento contra la enfermedad y lo único que se hace es entregar cuidados paliativos y de soporte a los pacientes, tales como ventilación mecánica, diálisis o transfusiones. De esas personas, entre un 20% y un 50% morirá, pero es imposible predecir quién lo hará, solo sabemos que cuando hay uno o dos órganos comprometidos, la mortalidad aumenta, dice Dabanch.

La infectóloga agrega que “en general (este tipo de pacientes) no tienen secuelas, porque se trata de una enfermedad autolimitada, por lo tanto, superando las complicaciones, pueden retomar su vida habitual”

Mientras García sigue bajo observación, las autoridades y las familias de Felipe Santander y Ernesto Faúndez continúan los trámites de repatriación de sus cuerpos, los que podrían estar listos durante esta semana. “Todavía no tenemos fecha, dijeron que cuando tuviésemos una nos iban a avisar, esperaba que pudiera realizarse en conjunto con la de Felipe , que creo se realiza mañana (hoy), pero no hay seguridad”, señala la prima de Ernesto Faúndez, Noemí Recabal.

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