Ministerio de Ciencia es la mayor reforma al sistema en 50 años

Así lo afirmó el titular de la Segpres, Gonzalo Blumel, tras aprobarse el proyecto en el Senado.


“La creación de este ministerio, sin duda, es una de las mayores reformas estructurales a la ciencia en los últimos 50 años. Responde a un desafío de futuro y se hace cargo de una realidad urgente y necesaria para el desarrollo integral de nuestro país. Esta iniciativa crea las condiciones para que Chile pueda insertarse exitosamente y de manera protagónica en la cuarta revolución industrial, fomentando la ciencia, la tecnología y la innovación”, afirma a La Tercera el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Gonzalo Blumel, sobre proyecto que crea el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Hace medio siglo se creó la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) y, desde entonces, no se ha generado otra institucionalidad de gran escala en esta área.
La iniciativa avanzó ayer en la Sala del Senado donde se aprobó por unanimidad, por lo que ahora solo resta que la Cámara de Diputados refrende el proyecto para que se termine su tramitación en el Congreso, hito previsto para hoy y con lo que queda en condiciones para que sea ley.

Blumel explica que el proyecto dispone que, dentro de un año de publicada la ley, el Presidente dicte el decreto que fija la fecha de entrada en funcionamiento del ministerio. Al margen de ello, el gobierno ya evalúa el lugar donde se ubicará la institución.

Según sus estimaciones, el ministerio cuesta anualmente, en régimen, $ 359.782 millones, sin perjuicio del presupuesto de Conicyt y otras instituciones dedicadas a la ciencia. El presupuesto para Conicyt este año es de $ 348.328.292.000.

Aunque fue consultado sobre la materia, el ministro no opina sobre los candidatos que podrían liderar la cartera. Pero en La Moneda ya suenan algunos nombres: Mario Hamuy, presidente de Conicyt; Mónica Rubio, astrónoma; Álvaro Fischer, miembro del Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo, y Hernán Cheyre, director del Instituto de Emprendimiento de la U. del Desarrollo. Tanto Rubio, Fischer y Cheyre, suenan como las cartas más probables porque participaron en el programa de Sebastián Piñera.

Andrés Couve, director Instituto Milenio Neurociencia biomédica, BNI, de la U. de Chile, señala que el nuevo ministro o ministra debe poseer “gran manejo político para suplir aquellas deficiencias de la ley. Sin temor a lo desconocido, porque en esto nos embarcamos todos por primera vez”, además de ser un personaje inspirador, ambicioso y bueno para el trabajo colectivo. El investigador espera que la nueva institucionalidad “provea la visión e integración de una política de investigación de largo plazo”. Sin embargo, no cree que sea la mayor transformación en medio siglo. “Chile tiene una larga tradición de políticas científicas, desde mucho antes de la creación de Conicyt”.

Alexis Kalergis, académico UC y director Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia, señala que quien ocupe la jefatura del ministerio debe ser alguien con conocimiento de ciencia, pero a la vez con capacidad política y vinculación al mundo privado.

El académico valora el avance del proyecto; sin embargo, detalla que hay dos puntos que requieren de un trabajo. “Uno es el presupuesto, eso quedó un poco en el aire; hay recursos para la implementación, pero sería interesante ver una señal del Ejecutivo de la inversión para llevar adelante las políticas de la ciencia”.

Kalergis estima que hoy estamos gastando 0,34% del PIB en el área, pero ese monto debería acercarse al promedio OCDE de 2,4%. En una primera etapa lo ideal sería duplicar el gasto. “Tiene que haber coherencia entre el apoyo político y el presupuestario; un ministro sin recursos no puede hacer mucho”, advierte. Asimismo, señala que otro punto pendiente es el relacionado con la propiedad intelectual. A su juicio, ello no se abordó de manera óptima en el proyecto y se debe crear una ley específica para este tema.

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