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Actualizado el 17/04/2017

Blog de Pablo Allard. Es arquitecto urbanista

Pablo Allard

Pablo Allard

arquitecto urbanista
Densidad sin hacinamiento

Densidad sin hacinamiento

LA MAÑANA del 6 de abril, el urbanista que por más de tres décadas ha liderado la planificación de Singapur, Liu Thai Ker, presentó al Intendente Orrego y a las autoridades regionales, su visión de una “planificación urbana inteligente” para Santiago. Para Lui la ciudad es un sistema complejo, donde proyectos públicos y privados no pueden tener sus propias reglas sino más bien respetar dicho sistema, basado en un plan urbano y de transportes claro para la ciudad, y un gobierno metropolitano con poder para implementar y fiscalizar, bajo el principio de anteponer los intereses de la comunidad por sobre los del individuo.

Una vez terminada la exposición, el Intendente Orrego compartió con Liu sus aprehensiones respecto a las carencias y vacíos de la planificación en Santiago, y le mostró las fotos de los megaedificios de departamentos en Estación Central. Sorprendido y sin mayor conocimiento del caso, Liu respondió que Santiago, así como Singapur y muchas otras ciudades, pueden y deben densificar en torno a sus centros urbanos y ejes de transporte, siempre y cuando los proyectos logren densidad sin hacinamiento y los territorios cuenten con los servicios y equipamiento adecuados. Orrego agradeció la presentación y partió raudo junto a sus asesores a la conferencia de prensa donde denunció los “Guetos verticales”.
La reacción de los medios y especialistas no se dejó esperar, acusando faltas de ética y autorregulación de la industria inmobiliaria, así como incapacidad de las autoridades para impedir estas moles. El término “Guetos verticales” no es nuevo, de hecho fue acuñado hace dos años en el libro “Infilling”, paradojalmente publicado por la inmobiliaria Socovesa, donde sus autores, Poduje, Martíez y Jobet denunciaron y advirtieron los problemas que tendrían ese tipo de edificios a futuro.

Sin duda, el caso de Estación Central presenta varios dilemas éticos, pero no podemos generalizar o estigmatizar a toda una industria por las malas prácticas de una minoría. Efectivamente hay arquitectos y desarrolladores dispuestos a diseñar edificios que maximizan la constructibilidad, aprovechando vacíos normativos y eludiendo condiciones mínimas para mitigar sus impactos. Pero detrás de esa acumulación de departamentos, hacinados y sin luz de día, hay también personas dispuestas a gastar los pocos ahorros que tienen para vivir cerca de sus trabajos y los beneficios de la vida urbana en el centro.
El problema de los “Guetos verticales” es que la industria y los reguladores no hemos sido capaces de generar modelos de densidad sin hacinamiento como los que propone Liu, que permitan a familias de grupos medios-bajos acceder a los beneficios de vivir en zonas cercanas a los centros urbanos. La misma regulación urbana, cuyos vacíos permiten atrocidades como las de Estación Central, tampoco ha sido capaz de ofrecer viviendas bajo las 1.000 UF al interior del anillo de Américo Vespucio, condenando a cerca de 10 mil familias al año a no tener otra opción que ser expulsados a las periferias.

Espero que esta polémica, más que generar un veto a la vivienda en altura, movilice a industria y reguladores hacia la promoción de modelos más adecuados de densidad habitacional en sano equilibrio con la calidad de vida urbana, como lo han hecho Barcelona o Singapur.

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