Siete shows, varios escenarios, muchos hitos. Pearl Jam ha consolidado en Chile un culto con diversas caras, aunque siempre bajo la misma devoción.

Por ejemplo, debutaron en noviembre de 2005 en el estadio San Carlos de Apoquindo, con una fecha doble que despegó con una lluvia que dotó de mayor épica a un show ya de antemano agitado por el nervio, la emoción y la expectativa.

Continuaron visitas al Estadio Monumental (2011), a la tercera edición de Lollapalooza Chile (2013) y un salto mayúsculo -y que consolidó su abrazo con la fanaticada local- en el Estadio Nacional en 2015, para luego retornar en 2018 al Movistar Arena -otro encuentro rebosante en idolatría- y al mismo Lollapalooza.

Y para 2023, el romance continuará. Según pudo averiguar Culto, la banda emblema del grunge, los grandes sobrevivientes del género que definió la primera parte de los 90, cerraron hace un par de meses un acuerdo con una productora nacional para presentarse en Santiago durante la primera quincena de marzo. Será su octavo espectáculo en escenarios chilenos y, como se puede deducir, su segunda escala en el coliseo de Ñuñoa. Se espera una audiencia de 60 mil personas.

El paso de los autores de Jeremy por la capital será parte de un tour sudamericano que también contempla paradas en Brasil y Argentina, donde se presentarán alrededor de los mismos días.

Las coordenadas de venta de entradas se anunciarían en las próximas semanas.

La primera alerta de la vuelta del conjunto vino de parte de un documento que se filtró en el foro oficial de fanáticos de los estadounidenses y que muestra una solicitud al Instituto Nacional del Deporte -encargados del arriendo del Nacional- para ocupar el reducto el 5 de marzo del próximo año, con el propósito de ser usado para un espectáculo de Pearl Jam. De hecho, en el texto también se incluyen fechas de montaje y desmontaje del evento.

Por su parte, la agrupación hoy está de retorno en la ruta con una gira que comenzó el pasado 3 de mayo en San Diego, Estados Unidos, para luego seguir por todo ese país. Después retomará en junio y julio en Europa, para en septiembre volver a su tierra natal y sumar Canadá.

En ese periplo, el minuto más emotivo se vivió el pasado sábado 7 en Inglewood, California, cuando realizaron un homenaje al fallecido baterista Taylor Hawkins, de Foo Fighters, interpretando el tema Cold day in the sun, escrito por el músico para el disco In your honor (2005) y que habitualmente interpretaba en vivo.

En esa ocasión, la voz principal la tomó el baterista Matt Cameron, un viejo y querido amigo de Hawkins. Por otro lado, la batería la ocupó Mark Guiliana, músico de jazz que participó en el último álbum de David Bowie, Blackstar (2016). También apareció de invitado Chad Smith (Red Hot Chili Peppers).

Aunque Vedder no fue el protagonista como intérprete, previamente se pronunció frente al público con las siguientes palabras: “Nunca es fácil perder a alguien. A medida que envejeces, te das cuenta de que empieza a suceder cada vez más. Es solo el lugar en el que estás en la línea de tiempo y en el que están tus amigos”.

Después continuó: “Pero a veces, como en este caso, es tan inesperado, pero también, lo hace más difícil porque era alguien que realmente, realmente amaba vivir la vida en este planeta. Supongo que lo único que nos puede consolar es el hecho de que nunca desperdició un momento, y que vivió su vida al máximo. Solo queremos más de eso”.

Luego, el líder de Pearl Jam expresó su total apoyo a la familia de Hawkins, para finalmente dar paso al cover de Foo Fighters.

Finalmente, el último registro de la banda fue Gigaton, editado el 27 de marzo de 2020.

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