Este 30 de octubre es un día especial para el fútbol: Diego Maradona cumple 60 años de vida. El actual entrenador de Gimnasia, quien se encuentra en cuarentena preventiva por haber tenido un contacto estrecho con un colaborador contagiado de Covid-19, es la máxima leyenda del fútbol trasandino, el país más futbolizado del mundo. Para muchos, el mejor futbolista de la historia. Ni siquiera sus mayores detractores se atreven a sacarlo del podio que comparte junto a Pelé, quien la semana pasada celebró sus 80 años. Maradona, quien de niño llamó la atención por su juego y también por su ambición de ser campeón del mundo, dejó potentes huellas en cada lugar donde jugó. Una trayectoria llena de momentos dorados y también de otros muy oscuros, que llevaron al Diez por un tránsito de cuestionables vaivenes. Pero aquí nos enfocaremos en su magia y sus jugadas ‘maradonianas’, que inundaron de pasión a hinchas de todo el mundo y que inspiraron a todas las generaciones venideras de futbolistas.

El día que Gatti y la Boca Juniors se rindieron a sus pies

El joven Diego de tan solo 20 años visitó el estadio José Amalfitani para enfrentar a Boca Juniors con la camiseta de Argentinos Juniors, club con el que debutó profesionalmente. Poco antes del encuentro, el arquero xeneize Hugo Gatti lo había calificado de “gordito”. El atacante, quien ya era un hombre conocido hasta fuera de su país, se lució ante el rival, para el cual luego sería un ídolo histórico. El Pelusa no tembló; hizo dos goles de tiro libre, uno de penal y otro con un sutil toque ante la salida del portero. Fue triunfo por 5-3 ante un gigante.


Una ovación en el Estadio Nacional

El 11 de marzo de 1980 fue inolvidable para los 65.858 espectadores que llegaron al recinto de Ñuñoa para presenciar el amistoso entre Colo Colo y Argentinos Juniors. Carlos Caszely, Leonel Herrera, Severino Vasconcelos y Mario Osbén, entre otros, fueron titulares en el Cacique. Sin embargo, la atención desde un comienzo estuvo en el joven Maradona, de tan solo 20 años, titular en Argentinos. El partido comenzó con un clásico del astro argentino. Apenas sonó el pitazo inicial, Maradona tomó la pelota y se fue solo a encarar al equipo blanco, cual torbellino imprevisto. Luego, comenzó un pique de 70 metros, donde se quitó a cuatro rivales albos de encima, pero su remate terminó chocando en el palo. Se lamentó, pero la ovación de todo el Nacional le volvió a levantar. Luego quiso hacer un globito ante Osbén desde una posición casi sin ángulo, pero el balón se fue por sobre el travesaño, acompañado de un nuevo rumor ñuñoíno. De amistoso, nada. Maradona salió en camilla luego de una fuerte entrada de Leonel Herrera. Ante los constantes reclamos de los jugadores trasandinos, el juez Víctor Ojeda terminó el partido.


Su día dorado ante River Plate

A comienzos de la década de los 80′, Diego Maradona estuvo cerca de fichar por River Plate, pero finalmente fue Boca Juniors quien le colgó su camiseta. En 1981 ganó su único título con el equipo xeneize, el Torneo Metropolitano. De aquella conquista se recuerda su golazo ante los Millonarios, en la victoria por 3-0. El Diego se quitó de encima al arquero Ubaldo Fillol con un fenomenal regate que quedó en la historia del fútbol argentino.


Una de sus tantas joyas en su paso por Barcelona

El equipo culé dio el golpe al mercado en 1982 al fichar al mejor futbolista del mundo. Durante su estadía en Catalunya marcó 38 tantos para los azulgrana. Uno de los más recordados fue la impresionante vaselina frente a la Estrella Roja. Su equipo ganó por 2-4 pero el resultado fue una anécdota. Maradona dejó atrás a un defensa, regateó al siguiente y sorprendió a todos con un globito que dejó invómil al portero rival. Su último partido con el equipo azulgrana fue la final de la Copa del Rey en el estadio Santiago Bernabéu. La disputa deportiva terminó en una batalla campal frente a los ojos de los reyes Juan Carlos de Borbón y Sofía. Allí el Diez se volvió a encontrar con Andoni Goikoetxea, quien un tiempo atrás lo había mandado al quirófano.


La noche en que ridiculizó al Real Madrid

En la temporada de 1983, el Barcelona visitó el Santiago Bernabéu para disputar un nuevo clásico frente al equipo merengue. Maradona recibió un pase de Lobo Carrasco y quedó solo frente al portero Agustín, a quien eludió con facilidad. Lo más simple era rematar al arco vacío, pero tuvo la capacidad para avizorar el cruce del defensor Juan José, quien terminó chocando contra el palo sin lograr quitarle el balón. “Se rompió los huevos contra el poste y yo la empujé para adentro. Después nos cruzamos y le pedí perdón. Me mandó a la mierda”, declaró el argentino.


Una exquisitez con el Napoli

En 1984 el Napoli sorprendió en Europa con el fichaje de Maradona. Fueron las siete temporadas más recordadas de los hinchas napolitanos, quienes idolatran al jugador con una devoción única. Con la camiseta celeste consiguió cinco títulos, entre ellos, los únicos dos Scudettos de la historia del club, además de una Copa UEFA. Goles de volea, chilena, tiros libres, tantos ‘maradonianos’. En el sur de Italia hizo de todo, dentro y fuera de la cancha. Uno de sus tantos más recordados es el espectacular tiro libre indirecto frente a la Juventus, el clásico rival del club, no solo por una disputa deportiva, sino también por disputa social. El Napoli recibió al equipo comandado por Michel Platini en el estadio San Paolo y consiguió el triunfo por 1-0 gracias a un tanto imposible de Maradona, quien remató directo al arco en un tiro libre dentro del área. Previamente la idea no convencía a sus compañeros, pero el astro terminó clavando el balón en el ángulo para quedar en la historia del Calcio.


El gol de todos los mundiales

La gesta de Diego Maradona en el Mundial de México 1986 es única e irrepetible. El atacante, capitán del equipo dirigido por Carlos Salvador Bilardo, fue la figura indiscutida del certamen. En los cuartos de final, la Albiceleste enfrentó a Inglaterra, país con el que pocos años antes Argentina se enfrascó en una sangrienta guerra por la soberanía de las islas Malvinas. La venganza simbólica fue deportiva. Maradona marcó un gol con la mano, que hasta ese momento enlodaría su carrera por su discutible ética. Pero minutos después se despachó un golazo que es catalogado como el mejor de todos los mundiales. Inició una carrera frenética donde dejó atrás a medio equipo inglés, incluído el arquero, para determinar la clasificación Albiceleste a la final.


En su debut con el Sevilla conquistó a los hinchas con una pelota de papel

No se trata de un gol o una jugada típica donde los defensores quedaban agrupados en el piso tras la carrera del genio. En 1992, Maradona debutó con Sevilla ante el Real Zaragoza y le dio la victoria a su equipo en el Sánchez-Pizjuán con un tanto de penal. Pero el partido es recordado por una anécdota; el argentino caminó hacia la esquina para patear un córner y se topó con una pequeña pelota de papel, la cual dominó con el empeine y maravilló a todos los asistentes. Tal como lo volvió a hacer dos años después en la Universidad de Oxford con una pelota de golf, bajo el marco de su charla y nombramiento como ‘Maestro inspirador de sueños’.


Un momento dorado en medio de su peor crisis

La Selección argentina llegó como favorita al Mundial de Estados Unidos 1994 con un plantel plagado de estrellas. Entre ellas, Maradona, la más brillante. Ante Grecia la Albiceleste ganó 3-0. Uno de esos tantos fue convertido por el Pelusa, quien finiquitó un golazo tras la excelente jugada colectiva con Baldo, Redondo y Caniggia. Maradona se dirigió a la cámara para celebrar eufóricamente su gol 34 con la Selección, el último que marcó con la camiseta de su país.

Ninguna recopilación sobre Maradona alcanza a reflejar toda su maestría en la cancha. Un jugador que inspiró a niños, artistas, ricos, pobres, personas comunes de estatura mediana, ya sean de Latinoamérica o de la ciudad de Napoli, donde los recién casados acudían a San Paolo para fotografiarse junto al mediocampista. En aquella urbe italiana su presencia está en el aire, en bares o en los murales con su rostro, cual héroe del pueblo. En Argentina se fundó la Iglesia Maradoniana, con fieles fervientes que se reúnen en el templo para recordar al jugador con los tatuajes de su rostro, firma y nombre plasmados para siempre en sus pieles. Para verlo jugar había que llegar temprano al estadio, ya que el espectáculo comenzaba en el precalentamiento. Maradona, la figura irrepetible del fútbol mundial, celebra 60 años de vida.