Aunque las nubes negras adelantaban una fuerte lluvia, el cielo parisino terminó abriéndose para observar el duelo entre Nicolás Jarry (58º del ATP) y Juan Martín del Potro (9º) en la cancha Suzanne – Lenglen. En el debut de ambos en Roland Garros, parecía que el chileno conseguiría una nueva hazaña en su carrera, pero no pudo. Se fue en primera ronda, exhibiendo un gran primer set, pero cayendo luego en un hoyo del que nunca más pudo salir. Perdió por 6-3, 2-6, 1-6 y 4-6 ante el argentino.

Pese a la ansiedad por el debut, Nico intentó asegurar puntos de inmediato. Y lo consiguió. Exhibiendo un buen saque (del que obtuvo cinco aces en el primer set), el chileno demostró el nivel con el que llegó al Abierto de Francia, tras una disputada final en el ATP 250 de Ginebra, donde cayó frente a Alexander Zverev en la final.

Con una fuerte derecha defendió el saque en la primera parte y, cuando debió recibir, quebró dos veces al medallista de plata en Río 2016. Se le vio cómodo, concentrado ante un rival de jerarquía, pero que sobre la arcilla parisina no conseguía encontrarse con su tenis. Nunca lo hizo realmente. Nico, en cambio, poco a poco tomó confianza, golpeando de revés, atacando la red e incluso haciéndose de un slice que ocupó en puntos decisivos. El inicio fue su mejor versión.

Pero en la segunda manga, Del Potro comenzó a mejorar. Fue expresivo: su semblante, irritado y ofuscado en el primer set, fue cambiando a uno más calmo. Al ver que los puntos al fin caían de su lado, su presión bajó considerablemente. Y no sería realmente por un alza en su juego, sino por una baja en la del de Jarry, que pese a conseguir muchos más golpes ganadores durante este período (12 frente a los cuatro del argentino), se vio amargado por los errores no forzados (11). Le costaron caro, pues Jarry no sonrió más.

Y es que algo ocurrió. Porque desde el segundo set que Nico no consiguió volver a su nivel. Pese a que vendió caro cada punto, la ansiedad por quedarse con la tercera manga lo sacaron de ritmo y del juego, pavimentando así el camino del trasandino para hacerse del set. No tuvo problemas el 9º del mundo, que sin esforzarse demasiado, se aprovechó de la imprecisión de Nico para cerrar el tercer período con un expresivo 1-6 a su favor.

En la cuarta manga Jarry despertó, pero ya era muy tarde. Aunque comenzó a levantarse, Del Potro ya estaba controlando completamente los hilos del partido. No lo soltó.  Llegaron a estar 4-5 en favor de Del Potro, con un 30-30 empatados, pero ante el match point, finalmente el argentino terminó cerrándolo, dejando a Jarry, combatiente pero aún inexperto, tumbado en el camino.