¿Prefieres leer en silencio en un rincón de tu departamento o eres de las que echan de menos el café de media mañana con las amigas? Si estás disfrutando de la soledad en cuarentena o contando los días para que este aislamiento termine depende en gran medida de tu personalidad y de si eres una persona introvertida o extrovertida.

Dependiendo del tipo de personalidad que tengamos, vernos obligados al distanciamiento social puede ser una fuente de calma o de angustia. Sin embargo, incluso para quienes están más cercanos al polo extrovertido del espectro, la cuarentena puede ser una experiencia positiva. "El ser humano siempre intenta adaptarse a las situaciones y esa adaptación se realiza con diferentes actitudes", explica la psicóloga clínica de la Universidad de Concepción y docente de la Universidad San Sebastián, Francisca Hinrichs. "Estos tipos psicológicos –introversión y extroversión– tienen que ver con esa actitud básica con la que enfrentamos la vida". El primero en plantear estas predisposiciones según explica la especialista fue el psicoanalista Carl Jung, quien vinculó la introversión y la extroversión con dos tipos diferentes de intereses y motivaciones.

El comportamiento clásico de introvertido es la abstracción. "Su interés natural es por el mundo interior y responde a sus necesidades desde ahí", explica la psicóloga. Mientras que, en el caso de los extrovertidos, su interés natural es por la realidad social que los rodea. "No se debe confundir este tipo con ser una persona sociable", aclara la especialista. "Si no que la realidad social, es decir, lo que pasa fuera de sí mismo, es determinante para sus concepciones". La psicóloga explica que para un extrovertido lo externo tiene un papel determinante más que su punto de vista subjetivo. "Su fuerza determinante es más la objetiva o externa que la interna o subjetiva. Por eso siempre está mirando hacia afuera", aclara. "No necesariamente su foco son las personas, sino que también las cosas. Por ejemplo, para fundamentar una opinión cita argumentos que leyó en un paper. No recurre a su sentir".

Contrario a lo que podríamos intuir, son precisamente estas cualidades las que hacen que una persona extrovertida pueda enfrentarse a la cuarentena con buenas herramientas para adaptarse a los desafíos que el aislamiento presenta. "A diferencia de lo que se puede creer, el extrovertido posee mayor capacidad de adaptación a lo externo que el introvertido, que en este caso es la crisis". A pesar de esto, la especialista es tajante en afirmar que situaciones extremas como la que vivimos actualmente no son más fáciles de afrontar para uno ni para otro. "No diría que es más fácil para algunos sobre otros, porque depende de los recursos de la persona. No sólo su predisposición", aclara. "Si sólo hablamos de los aspectos psicológicos y dejamos de lado aspectos como lo económico y estresantes familiares o sociales, que tan difícil o fácil sea esta situación dependerá de cómo se encuentra nuestra salud mental".

Polos opuestos se atraen

Si bien hemos escuchado que los humanos somos seres sociales, no todos nos relacionamos de la misma forma ni con la misma intensidad. Según datos publicados en el libro de la norteamericana Susan Cain, Quiet: The Power of Introverts in a World that Can't Stop Talking, un tercio de la población de Estados Unidos serían personas introvertidas, pero la mayoría no lo sabe o no lo demuestra.

En su libro, la autora explica que lo que se valora culturalmente hace que quienes se alejan de ese parámetro traten de amoldarse al estándar imperante. "Vivimos en una sociedad que refuerza la idea de que ser exitoso es ser atrevido y que para ser feliz hay que ser sociable". ¿El resultado? Muchos introvertidos pasan sus vidas fingiendo o tratando de asimilarse a lo que socialmente valoramos como sociedad, según Cain.

Es precisamente por esta razón por la que quizás en condiciones normales las diferencias entre introvertidos y extrovertidos pasan desapercibidas. Pero en medio de una pandemia que tiene a la mayoría de los países del mundo en estado de cuarentena obligatoria, nos vemos en la obligación de confinarnos a nuestras casas, solos o en compañía de nuestros más cercanos. Y es ahí cuando las diferencias en nuestras personalidades salen a relucir.

De acuerdo con los principios del electromagnetismo, cuando acercamos un polo positivo a uno negativo, se atraen. Pero esto no necesariamente ocurre con las personas. "A la hora de enfrentar los conflictos es importante que lo subjetivo y lo objetivo se considere", explica la psicóloga. "Lo que el extrovertido observa afuera y lo que el introvertido busca adentro tiene que ser igualmente validado en una discusión para que no se generen más conflictos, sobre todo en una situación como la que vivimos hoy".

Por eso la invitación de la especialista es a tomarse un momento para reflexionar sobre cómo va tu vida, independiente del tipo de personalidad que tengas. "Más allá de si me veo en uno u en otro tipo psicológico, lo importante es tomar consciencia de cómo estoy tomando decisiones y ocupándome estos días. Sacar provecho de la crisis y para eso puedo plantearme la pregunta ¿qué es lo que me incomoda?", explica. "La crisis generalmente nos viene a realzar eso que nos molesta y eso que nos hace bien".

La psicóloga agrega que, dado que el talón de Aquiles de un extrovertido está en que no se detienen a mirarse a sí mismos, la invitación en esta cuarentena es a darse un tiempo para eso más que a continuar buscando la conexión con el exterior. "Que vuelva a mirar como está su salud, cómo la cuida y no solo a observar afuera cómo va su trabajo o su familia. Lo invito a mirarse", comenta. "Generalmente son personas que hacen y hacen y por eso se resiente su cuerpo y su salud mental". La especialista recomienda no dejarse absorber por el mundo exterior al punto de perderse a sí mismos, sobre todo en tiempos en los que el exceso de información genera mucho nerviosismo. "No hay que buscar más información. Es mejor aprender a filtrar el contenido que se va asimilando sobre la pandemia. No es necesario saberlo todo, y lo necesario probablemente ya se sabe".

Para el polo opuesto, la recomendación también es opuesta: hay que tener cuidado con poner el foco sólo en sí mismos, porque no son los únicos que tienen respuestas para el propio bienestar. "Tienen que ser cuidadosos con no caer en el egocentrismo", explica. "Deben buscar internamente qué los hace sentir mejor, pero también sondear y probar cosas nuevas".