LA PREGUNTA:

“Empieza diciembre y me pongo muy inquieta y ansiosa. Me alteran mucho estas fechas: me molesta el ambiente, la gente corriendo, el estrés, esta ‘obligación’ de estar en familia, cumplir compromisos y pasarlo bien. Lo paso pésimo en fin de año porque siento que hay una expectativa social de cumplir con todo y participar de todas las actividades, que para mí resulta aburrido y agotador. Muchas veces en estas circunstancias, mi mejor panorama es ver series y tomarme una copa de vino. Si comparto con las personas que quiero durante el año, ¿por qué la Navidad o el año nuevo tiene que ser sí o sí? Pero cuando te marginas, como lo he hecho en otros años, la gente te juzga, te encuentra rara, te insisten, te encuentran fome o amargada. No sé, sinceramente quisiera complicarme menos y pasar diciembre sin esta presión que siento.

Pamela, 42 años

LA RESPUESTA:

La incomodidad, si bien puede resultar molesta, es una sensación que nos invita a mirarnos con detención y descubrir qué o cómo nos sentimos ante determinado escenario. “Nos lleva a observar los sentires que afloran en estas fechas: ¿qué me está mostrando esta época del año?, ¿qué emociones se despiertan en mí?, ¿qué quiero y necesito para sentirme en armonía? Mirar nuestras sensaciones nos ayuda a validarlas, porque podemos comenzar a entender por qué nos sentimos así. Obteniendo esta claridad, es que podemos ir hacia el siguiente paso: determinar qué es lo que quisiera hacer o no hacer para sentir coherencia interna, lo que dependerá de nuestra historia, creencias, circunstancias y procesos personales”, explica la coach de vida Francisca Cox (@franciscacoxjackson)

La opinión de los demás escapa a nuestro control

Antes que dar cabida a las opiniones de terceros, es importante encontrar un espacio de equilibrio en nosotros mismos, descubriendo qué nos regala calma y balance. Porque, aunque resulta fácil olvidarlo, las opiniones de los demás no tienen que ver con nosotros.

“Lo que va a opinar un otro sobre nuestra decisión, es un factor que sale de nuestro control y es importante tenerlo en cuenta. Sin embargo, desde un espacio de autovalidación y claridad se hace más fácil expresarle a los demás qué es lo que nos hace sentido, y eso facilita llegar a consensos y entendimientos. Expresarse a partir del ‘yo me siento’ es una estrategia de comunicación efectiva que nos deja en una posición que llama a la validación, pues hace referencia a una sensación personal que no es rebatible. Por ejemplo: ‘Con tanto movimiento en diciembre, me siento abrumada. Así que voy a preferir estar en calma. Lo quiero y lo necesito’”, recomienda la coach.

Intentar expresarse con amabilidad, honestidad y claridad siempre resulta útil. “Le sugiero tomar una actitud asertiva y agradecer las invitaciones y propuestas, pero manteniendo el compromiso con lo que nos resuena internamente, ya que, aun cuando pueda no ser tan comprendida por los demás, va a sentirse alineada con su sentir y, en consecuencia, obtendrá tranquilidad”, dice Francisca.

Lee también en Paula: