¿Quebrar o renegociar? Crece debate ante escenario más complejo para personas y empresas

En los últimos años han proliferado los estudios que asesoran a clientes y empresas para acogerse a la Ley de Insolvencia, lo que se ha acentuado dada la actual emergencia. Expertos dudan que esta sea la mejor opción, mientras las empresas de cobranza llaman a renegociar antes de ir a la justicia.




”Viva tranquilo, declárese en quiebra” versa una publicidad, difundida en los últimos días de un estudio de abogados experto en la ley de insolvencia y reemprendimiento, antiguamente conocida como Ley de Quiebras. El escenario actual, más complejo para personas y empresas, ha hecho que esta alternativa se ofrezca como una especie de salvavidas para quienes han visto como su situación económica se ha deteriorado al punto de ya no poder hacer frente a las obligaciones adquiridas con proveedores o entidades financieras.

Pero, ¿qué tanta tranquilidad puede dar esta posibilidad? PULSO conversó del tema con distintos abogados y expertos en el área legal y de liquidación de bienes. Si bien hay diferencias, sobre todo entre quienes se dedican a las quiebras y quienes están del lado de las empresas de cobranza -quienes han reorientado su actividad hacia las repactaciones y renegociación de deuda-, la mayoría coincide en algo: la crisis económica derivada de la sanitaria llevará irremediablemente a más gente a al menos mirar estas alternativas.

En lo grueso, la ley otorga dos alternativas: liquidación de los bienes -donde las deudas se pagan con los recursos generados por el remate de los mismos- y la renegociación de deudas, donde el sujeto insolvente puede negociar un plan de pago con sus acreedores, salir de los registros de deudores y reemprender, que es precisamente lo que busca la ley.

Esta renegociación o reprogramación de los pasivos no necesariamente debe hacerse en el marco de esta ley. Precisamente, a la renegociación voluntaria es a lo que se han dedicado en estos días las empresas de cobranza, que más que perseguir morosos, hoy se dedican a “juntar las puntas” entre deudor y acreedor, conscientes del panorama complejo.

“Uno de los principales beneficios es poder limpiar los antecedentes comerciales, del boletín Comercial y de Dicom, y así quedar rehabilitado, lo que te permitirá encontrar trabajo, poder volver a pedir un crédito y partir de cero”, señala en su web Grupo Segal, uno de los estudios que ofrecen asesoría para deudores. La red estoyenquiebra.cl ofrece eliminar las deudas por $4.000.000, orientado a quienes tengan dos o más deudas con instituciones financieras, hayan sido demandados o bien, tengan deudas “incontrolables e imposibles de pagar.

Las críticas

“El que llama a no pagar está siendo populista, sin medir las consecuencias. Hay empresas que ofrecen reorganizaciones, y otras que llaman a particulares a solucionar sus problemas económicos, liquidando sus deudas y llamando a no pagar. Si esto ocurre, y las personas y empresas se acogen a esta medida, hay empresas que van a quebrar porque no van a recibir sus pagos”, advierte Alberto Gerszencvich, gerente general y fundador de la empresa de cobranza Remesa.

Desde su rol, Gerszenvich cuenta que ha visto como los acreedores hoy se muestran más flexibles y, más que esperar recuperar el total del capital e intereses, en varios casos estos son condonados, al igual que los honorarios de cobranza.

Loreto Ried, abogada y síndico de quiebras, cree que el tipo de publicidad que llaman a declararse en quiebra no solo crea falsas expectativas, sino que puede generar casos dramáticos. Relata que, desde su rol, ha visto casos de personas que tras optar por esta alternativa, se les devuelve parte de los recursos generados por la liquidación de sus activos. “Claramente esa persona debería haber optado por otra opción. Da la impresión que hay empresas que solo ofrece esa posibilidad”, añade Ried.

Alvaro Mendoza, socio de Aylwin Mendoza Luksic & Valencia y experto en quiebras, indica que no debe entenderse que el llamado de las compañías a dejar de pagar deudas o declararse en quiebra “sea la solución al complicado presente que viven muchas empresas o emprendedores”.

En su opinión, la mora o postergación en el pago de las obligaciones válidamente contraídas, previo o durante esta pandemia, “puede traer consecuencias sumamente gravosas en función del contrato respectivo por el cual se hayan pactado dichas obligaciones. Cláusulas penales, terminación anticipada o indemnización de perjuicios serían algunos de los factores a considerar si se decidiese no respetar lo pactado, lo cual provoca efectos permanentes, o de muy largo plazo, en la capacidad financiera, de emprendimiento e incluso de desarrollo personal en quien decide abandonar desordenadamente la senda del cumplimiento”.

Una de las dudas que surgen entre expertos es si efectivamente quien ha realizado estos procedimientos efectivamente queda “limpio” de Dicom y puede volver a endeudarse. Según un experto consultado, los históricos con deuda castigada u otros quedan en los registros de los bancos, por lo que son antecedentes que se revisan a la hora de otorgar algún crédito.

Cadena de pagos

“Promover el no pago de deudas afecta la cadena de valor de la sociedad, y es contrario a el espíritu de la ley N°20.720, la cual tiene como objetivo, entre otros, que empresas y personas pudiesen tener una salida a su situación de insolvencia y estrés financiero, ya sea renegociando pasivos o liquidando activos”, sostiene Valeria Cañas, liquidadora concursal.

Plantea sí que es necesario analizar el sobreendeudamiento, puesto que la actual normativa concursal no tiene entre sus objetivos resolver este problema.

Una postura similar muestra el socio director de Eguiguren Abogados, Pedro Eguiguren, quien este tipo de llamados on negativos, pues el procedimiento de quiebra se tiene que dar cuando ya no existe ninguna posibilidad de hacer frente a las obligaciones pecuniarias que tiene una empresa o persona. “Es decir, cuando se encuentra en un estado de insolvencia irremediable”, indica.

“Cabe hacer presente que el objetivo y espíritu de la Ley 20.720 no es el incumplimiento, si no ser una alternativa para empezar de nuevo. Efectivamente, este tipo de publicidad incita a no pagar deudas y, por lo tanto, a incumplir con un compromiso empeñado, aumentando con esto la gente que se acoge al procedimiento de liquidación”, complementa Eguiguren.

Eso sí, cree que hay culpas compartidas, pues existe mucha facilidad para acceder a créditos, sin pedir antecedentes y garantías de cumplimiento.

“Hoy se reparten tarjetas de crédito de grandes tiendas como quien reparte panfletos, las empresas dan crédito al cliente en facturas por buen comportamiento o bien te aumentan la línea de crédito y débito sin mayores antecedentes de tu situación patrimonial”, advierte Eguiguren.P

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