Hay partidos que se juegan toda la vida. Una final del mundo entra, definitivamente, en esa categoría. Más aún si se trata de un encuentro como el que animaron Argentina y Francia en la final del Mundial de Qatar. Los transandinos se quedaron angustiosamente con la victoria y produjeron la natural decepción en los europeos, quienes aún no olvidan ni perdonan el revés. Prueba de ello, por ejemplo, es que ni Lionel Messi se salvó y, finalmente, dejó el PSG, entre otros motivos, por la incomodidad que sentía después de haberles arrebatado el más alto honor futbolístico a los galos.

Ni siquiera las ceremonias más solemnes escapan a la lógica. Este lunes, por ejemplo, el guardameta argentino Emiliano Martínez recibió el desprecio francés. Y lo hizo nada menos que en la ceremonia de entrega del Balón de Oro, distinción que premia a los mejores futbolistas de la temporada 2022. El Dibu fue una de las figuras en la consagración del equipo de Lionel Scaloni.

Pifias

El arquero del Aston Vila se quedó con el trofeo Lev Yashin, que evoca al legendario arquero ruso y premia al mejor guardameta del calendario contemplado en la premiación. Sin embargo, no todo fue alegría para él, pues en todo momento los franceses intentaron hacerle sentir incómodo.

De hecho, ya en su ingreso al escenario del evento ya escuchó pifias y abucheos de parte de los aficionados, manifestaciones alejadas absolutamente del garbo que, normalmente, caracteriza a una de las principales galas del fútbol mundial.

En la premiación, el clima de tensión no varió. De hecho, cuando mencionaron a Martínez, otra vez hubo muestras de reprobación que incomodaron, al punto de que Didier Drogba pidió silencio en tres ocasiones, con el inconfundible gesto con el dedo, aunque su intento fue vano.

De todas formas, tal como ocurrió en los últimos segundos del duelo en Qatar, cuando sacó milagrosamente el disparo de Kolo Muani en una estirada que incluso generó diversos análisis y hasta atribuciones divinas, el Dibu terminó sonriendo, pues se quedó con el cetro al mejor arquero del planeta. Para que la venganza fuese completa, quizás solo le faltó hacer su aplaudido baile de cara a los presentes.

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