2018: Las acciones que han alcanzado máximos

Bolsa de Comercio de Santiago. Imagen referencial.

Hasta enero, la prolongación del rally del Ipsa de 2017 hizo que en prácticamente un mes, 18 acciones del Ipsa alcanzaran su precio máximo histórico. El último récord lo marcó AntarChile el 6 de febrero pasado. Por otra parte, desde la crisis subprime, dos acciones jamás recuperaron su precio máximo: Vapores y Masisa.


En términos bursátiles, el presente año no ha sido malo para las empresas. Ciertamente, a partir de febrero hubo correcciones fuertes en el Ipsa, pero hasta el 16 de marzo pasado, 18 acciones del componente habían alcanzado su máximo histórico en 2018.

La volatilidad, sin embargo, comenzó a afectar al rally del que el Ipsa presumía hasta enero. Así, el último papel que alcanzó su nivel histórico fue Antar Chile (el 6 de febrero, $ 12.399). Desde entonces, no ha habido más valores máximos.

Así, durante enero y el 6 de febrero de este año, las acciones del Ipsa que alcanzaron el mayor precio en su historia fueron: Aguas Andinas, AntarChile, Bci, Santander, CCU, Banco de Chile, Concha y Toro, Copec, Engie, Enel, Falabella, IAM, ILC, Parque Arauco, Ripley, Security, SM-Chile B y SQM-B.

Sin embargo, desde entonces se produjo un “ajuste”, básicamente por la posibilidad de que el nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, se incline por realizar un ciclo de alza de tasas más rápido de lo que el mercado pensaba, las “guerras comerciales” que podría provocar el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y también condiciones particulares de cada empresa. También, analistas consultados coinciden en el papel que juega el factor de toma de utilidades por parte de los inversionistas, cuando el mercado bursátil ha tenido tan buenos resultados.

Este ajuste ha afectado a algunas compañías más que a otras. De esta forma, la firma que alcanzó este año su mayor valorización y que desde entonces ha retrocedido en mayor magnitud es SQM-B. El 11 de enero sus papeles tocaron un récord de $ 38.440… Al viernes 16 de marzo había perdido un 22,8% de su valor. En este caso, conocida es la causa de la baja: un informe que advertía al mercado sobre una posible sobreestimación del precio del litio a futuro.

También dentro de las acciones que este año registraron récord histórico y las caídas más profundas están Ripley (-14,06%), ILC (-13,21%), AntarChile (-12,41%) y Falabella (-11,10%). Pamela Auszenker, subgerenta de Equity Research y Estrategia de Bci Estudios, explica que en el caso de Ripley “se perjudicó por el ciclo de la Bolsa en febrero”. Su precio objetivo para la acción es de $ 650, lo que conlleva un margen de $ 35 respecto del cierre del viernes pasado de $ 617.

En el caso de ILC, el conglomerado, explica Auszenker, se vio afectado por la volatilidad propia de su negocio, ya que entre noviembre y enero llegó a subir cerca de un 40%, debido al despeje de incertidumbres regulatorias. El departamento de estudios de Sura sostiene, en tanto, que en el caso del conglomerado, se añade el factor de dividendos. “Adicionalmente, la compañía posee el control de la política de dividendo de sus filiales, pudiendo adecuar su reparto según sus propios requerimientos, de ser necesario”, sostiene Sura, que incluye a ILC en su cartera de acciones recomendadas, aunque le asigna un riesgo alto.

En Falabella, por último, la explicación estaría también en volatilidades del periodo, y ventas por parte de la familia controladora. De acuerdo a Sura, a la vez que le asigna un riesgo medio, indica que “la compañía presenta atractivas valorizaciones ajustadas por crecimiento en relación con su historia”. En otras palabras, ha bajado bastante respecto de su histórico.

En casi todas las demás acciones de este grupo, el impacto de la “corrección” ha sido más moderado: Aguas Andinas (-4,94% desde su techo), Bci (-4,99%), Santander (-3,96%), CCU (-6,37%), Chile (-0,09%), Concha y Toro (-8,27%), Copec (-7,2%), Engie (-4,27%), Enel (-6,36%), IAM (-4,24%), Parque Arauco (-7,61%), Security (-7,86%) y SM Chile-B (-1,7%). En todas ellas, coinciden analistas, no habría razón para que no alcanzaran un nuevo máximo este año debido a su escasa diferencia.

La importancia de la evolución

Las corredoras de Bolsa no tienen una sola forma de calcular precios objetivos o el potencial de una acción. En general, en el mercado se comenta que tienen distintos métodos, y que, dentro de ellos, la diferencia entre el precio actual de la acción y el más elevado en su historia es uno de los puntos para calcular el potencial de crecimiento, pero no el único.

Influye más en un ratio (relación) llamado “precio/utilidad” (P/U), el que otorga un criterio uniforme para determinar si una acción está “cara” o no respecto de sus niveles históricos. Pero como es una relación, influyen tanto la diferencia en el precio de la acción, como la diferencia histórica en las utilidades que entrega una compañía.

Pues bien, antes de la crisis financiera global, los ratios P/U del Ipsa eran: en 2006, 16,1x; en 2007, 17.3x; y en 2008, 13,7x (o sea, bajó significativamente su valor medido bajo este parámetro).

Es en este punto donde Araya, de Renta4, sostiene que hay que detenerse a observar las semejanzas entre la evolución del Ipsa en esos años y las de ahora. Así, coincidentemente, en 2009, las expectativas del mercado eran altas por la posible elección de Sebastián Piñera como Presidente de la República. Ese año, el Ipsa se elevó un 50,7% (la base de comparación era baja), y terminó con una P/U de 19,6x. El siguiente año, Araya recuerda que coincidió con el terremoto de 2010, que “de alguna forma hizo que el ministro de Hacienda de ese año, que ahora es el mismo, tuviera que relajar sus políticas de ajuste fiscal”, lo que llevó a la Bolsa a terminar en un múltiplo de 18,4x. A finales de ese año, en su Informe de Estabilidad Financiera (IEF), el Banco Central advirtió que la Bolsa estaba “cara”, advertencia que el emisor no ha hecho ahora.

Araya explica que no es el precio, sino la relación con las utilidades que obtienen las empresas, lo que determina su valor real, entre otros factores. Así, sostiene que “hoy la Bolsa tiene una P/U mayor a 20x, lo que podría ser considerado caro. En Perú es cercano a 15x, pero eso es porque el factor de expectativas de crecimiento de utilidades es menor, por lo que se hace menos atractivo”.

El lejano máximo histórico

Un total de 11 acciones tuvieron su precio máximo antes de 2013, o sea antes de que asumiera la administración Bachelet. Estas acciones son: Vapores (máximo en 2007 y diferencial de -92,00%), Masisa (máximo en 2007 y diferencial de -55,98%), Nueva Polar (máximo en 2010 y diferencial de -98,24%), Latam (máximo en 2010 y diferencial de -34,77%), CMPC (máximo en 2010 y diferencia de -11,34%), Cencosud (máximo en 2010 y diferencia de -43,99%), Besalco (máximo en 2011 y diferencia de -24,48%), CAP (máximo de 2011 y diferencia de -63,85%), Salfacorp (máximo de 2011 y diferencia de -26,72%), Entel (máximo de 2013 y diferencia de -26,64%) y Forus (máximo de 2013 y diferencia de 21,40%).

La acción con mayor diferencia con su máximo histórico es Nueva Polar (La Polar). No es difícil relacionar esta baja con el escándalo de repactaciones unilaterales que estalló en 2011. Sin embargo, Francisco Soto, gerente de inversiones de Tanner Corredores de Bolsa, añade que la empresa hizo la apuesta de ingresar a Colombia. “No supieron lidiar con Colombia, donde todavía hay mucha venta en ferias tradicionales. Al consumidor no le importa comprar ropa en una feria o un mall y, además, la compañía tenía pocas tiendas”, señala Soto.

Otra baja que llama la atención, sobre todo por su diferencia respecto de otros retailers es Cencosud, muy lejana a sus niveles de 2010. Auszenker alude a las expectativas que había en los años anteriores por su ingreso a Brasil y a Argentina, y que hasta hoy no han dado los frutos que se esperaban.

Araya, por su parte, sostiene que CAP se vio perjudicada porque en 2010 el hierro tenía un precio de aproximadamente US$ 120 la tonelada y como consecuencia de la crisis subprime ese precio llegó a bajar a cerca de US$ 40/toneladas, lo que desde luego perjudicó al papel.

Masisa y Vapores

Dentro del Ipsa actual, solo dos acciones no han podido alcanzar en ningún momento el máximo que llegaron a tener antes de la crisis subprime.

En el caso de Vapores, Soto, de Tanner, sostiene que el papel hoy representa a una empresa completamente distinta a la que había antes de la crisis. “Vapores pasó por un periodo muy complicado, con un exceso de equipo de carga, y demanda y tarifas por el suelo. Fue una época de muchos aumentos de capital y toma de deuda”, recuerda.

Por su parte, Auszenker, de Bci Estudios, aclara que, a diferencia de ese tiempo, hoy Vapores tiene a SAAM como negocio separado y además selló el acuerdo de fusión con la alemana Hapag-Lloyd. Pero coincide en que es una empresa totalmente distinta a la que el 26 de octubre de 2007 valía $ 347,85. Hoy su precio es de $ 27,83 (al 16 de marzo).

La otra excepción es Masisa, que el 27 de junio de 2007 alcanzó su mayor valor ($ 118,79), mientras que al 16 de marzo, éste llegó a $ 52,29.

El problema de Masisa tuvo un parecido al de CAP y los retailers. Un tema de producto y de mercados. La crisis impactó especialmente a las materias primas (la madera en este caso), y la entidad tenía inversiones en Brasil y Venezuela.

En el caso de Brasil, Araya, de Renta4, explica que “las inversiones en ese país al final no tenían respaldo y, por ello, la entidad ha tenido que salir a liquidar activos”.

Con todo, el consenso es que este año, y no sin volatilidad, el Ipsa debería crecer a través de sus utilidades (y ya no por ciclo político o alza del cobre), por lo que, si bien le sería imposible retomar las ganancias de 2017, seguiría siendo una plaza rentable.

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