SQM: los movimientos tras la venta del año

En Nutrien (ex Potash) quieren tener cerrado el proceso de venta del 32% que tienen en SQM antes de que concluya este año. Tres son los grupos de interesados que están moviendo sus fichas, mientras el mercado apuesta por sorpresas en el precio: creen que los chinos están dispuestos a pagar más de los US$ 5.000 millones que esperan los canadienses.


Desde Calgary, Richard D. Downey, vice president, Investor Corporate Relations de Nutrien, mantiene absoluta discreción respecto de los detalles del proceso de venta del 32% que la firma -ex Potash- tiene del capital accionario de SQM. “Es un proceso confidencial, sólo puedo decirle que esperamos que la venta finalice antes de fin de año (2018)”.

Hace unos días, el presidente, CEO y director de Nutrien, Charles V. Magro, comentaba a analistas -en el marco de la entrega de resultados de la firma- que “de acuerdo con los valores de mercado actuales, creemos que la venta de estas tres participaciones de capital (SQM, Arab Potash e Israel Chemical) podría generar ganancias después de impuestos de entre US$ 4,5 mil millones y US$ 5 mil millones”.

Por el 14% de Israel Chemical, la firma recaudó US$ 685 millones, y se prevé que por el 28% de Arab Potash sumaría a sus arcas otros US$ 600 millones. Por tanto, las estimaciones es que por el 32% de SQM, Nutrien espera recaudar a lo menos US$ 4 mil millones, lo que le da a la minera no metálica un valor de mercado cercano a US$ 13.000 millones. La cifra podría ser aún mayor: SQM tenía una capitalización bursátil esta semana que rozó los US$ 15 mil millones.

Si el deal se concreta en esos niveles, se convertirá en la segunda mayor operación del mercado de los últimos 30 años, ubicándose tras los cerca de US$ 10 mil millones que pagó Enel a Endesa España por el 60,62% de Enersis en 2014. Las apuestas apuntan a más. Un informe de Inversiones Security pone a la acción de SQM un precio objetivo de $ 38.500, lo que da una capitalización de casi US$ 16 mil millones, niveles que no parecen tan alejados si se observa que a mediados de enero la acción llegó a cotizarse en $ 38.393.

El banco respalda sus apuestas en la alta y constante demanda de litio, cuyo crecimiento se estima entre 12% y 16%, “equivalente a 775 mil toneladas para 2025. Sólo en China se espera una demanda de 560 mil toneladas de carbonato de litio equivalente para esa fecha”, indica el informe.

Otro factor de optimismo es el déficit en la oferta de litio, que se mantendrá en 2018, “en un mercado altamente concentrado (…), SQM tiene actualmente casi el 25% del mercado, rango que podría mantener gracias a la ampliación de la cuota de extracción de litio del Salar de Atacama”.

El factor chino

A mediados de 2016, cuando Julio Ponce estaba en pleno proceso de búsqueda de interesados por Pampa Calichera, trascendió que uno de ellos había planteado la posibilidad de desembolsar cerca de US$ 3.000 millones por el 20% de SQM (Oro Blanco tiene el 88,6% de la propiedad de Pampa Calichera, la cual, a su vez, controla el 37,5% de las acciones serie A de SQM).

En ese minuto, los papeles de SQM estaban en cerca de la mitad de lo que están hoy ($ 32.489 al cierre del viernes), por lo cual los cálculos de Charles V. Magro, CEO de Nutrien, son incluso considerados “prudentes” por algunos analistas.

Actores del mundo financiero, que en estos días están siendo sondeados por eventuales interesados para que los asesoren en la compra del 32% de Nutrien, explican que hay tres grupos que están mirando la compañía.

El primero lo conforman los productores propiamente tales de litio, en particular, el Estado chino. “Las empresas chinas que están interesadas tienen el mandato de aglomerar material para el mercado de baterías y son ellos quienes están corriendo con mayor interés y con muchas ganas de pagar lo que sea necesario”, explica una fuente.

Según analistas, los inversionistas chinos ya tienen un track record en este tipo de transacciones. Basta ver lo que pasó hace unos años cuando Glencore y Xstrata decidieron fusionarse. En ese minuto, el Estado chino autorizó la operación con la condición de que vendieran activos. Uno de los más atractivos fue el proyecto Las Bambas, que Glencore tenía en Perú.

En un momento se habló de que la mina podría ser vendida en US$ 4 mil millones o US$ 5 mil millones. Para sorpresa del mercado, se vendió en US$ 7 mil millones a MMG, una empresa listada en Australia, pero cuyo accionista principal es el Estado chino.

El punto no es menor, porque el vicepresidente ejecutivo de Corfo, Eduardo Bitran, ha planteado abiertamente su preocupación si una empresa como Tianqi adquiere SQM. Tras la firma del acuerdo Corfo-SQM, en entrevista con La Tercera, fue enfático al señalar que “afecta el interés público que Tianqi o Albemarle compren las acciones de PCS en SQM”. A juicio de Bitran, esto daría una mayor concentración al mercado del litio, ya que ambas tienen un joint venture -Talison Lithium- que posee el 24% de participación en la producción mundial de carbonato de litio -al igual que SQM-, mientras que la posición en solitario de Albemarle llega al 17% a nivel global.

Las empresas chinas, a su vez, tienen el 14% de la producción mundial, excluyendo a Tianqi y su participación en Talison.

Ante este escenario, analistas que están atentos a “la operación del año” estiman que el Estado chino podría utilizar otros mecanismos para ingresar a la propiedad de SQM, por ejemplo, que una empresa que no esté vinculada a la extracción de litio o que esté listada en otro país sea quien haga la oferta.

“Hay mucha gente que documentándose sobre las compañías que estuvieron viendo SQM cuando Oro Blanco tenía a la venta su participación en Pampa se dieron cuenta de que algunas de las que aparecieron como interesadas no eran compañías de litio. En un momento había una compañía de plásticos y una textil, por ejemplo, que si uno miraba el perfil financiero de la empresa no hacía sentido que estuvieran interesadas en SQM, salvo por un elemento en común, que eran vehículos de inversión del Estado chino”, explica un analista.

A la fecha, han aparecido cuatro compañías chinas interesadas por el paquete de Nutrien: GSR Capital, Tianqi, Ningbo Shanshan y la gigante estatal Sinochem.

GSR Capital es un fondo con sede en Beijing, Hong Kong y Palo Alto, que se ha propuesto asegurar el suministro de litio en China para la producción de baterías. De hecho, en agosto del año pasado llegó a un acuerdo con Nissan Motor para comprarle las operaciones de producción de baterías eléctricas, operación que se realiza en Estados Unidos y Reino Unido.

“El mandato que tienen las empresas chinas es comprar todo tipo de commodities, porque están creando un nuevo polo de desarrollo de automóviles eléctricos”, explica un analista.

Paralelamente, hay tres firmas chinas que participaron en la convocatoria realizada por Corfo e Invest Chile para generar manufactura de litio en el país, y cuyo resultado se dará a conocer probablemente la primera semana de marzo. Estas son Sichuan Fulin Industrial Group, Gansu Daxiang Energy Technology, Jiangmen Kanhoo Industry y Shenzheng Matel Tech.

Esta posición de los chinos, a juicio de quienes siguen el proceso de desinversión de Nutrien en SQM, podría provocar que el valor del paquete sea aún mayor al que ha estimado el CEO de la firma, dejando así fuera de la carrera a otros interesados.

Las mineras

Otro grupo que ha intentado competir por el paquete de Nutrien son las empresas mineras.

Se trata de conglomerados mineros que buscan integrarse a este producto, el litio, porque ven que junto al cobre tiene un gran potencial en la elaboración de baterías.

Este es el caso de la anglo-australiana Rio Tinto, uno de los principales grupos mineros del mundo, que ha mostrado su interés en explorar y desarrollar proyectos a gran escala en Chile. De hecho, ya ingresó al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) un proyecto para realizar sondajes cerca de Arica, proyecto denominado Palmani.

Rio Tinto participa en Escondida, donde tiene el 30% de la propiedad.

Este año, trascendió que la firma volvió a la carrera por SQM, para lo cual estaría trabajando con dos asesores financieros: Credit Suisse y Rothschild.

También están en este grupo las mineras o firmas de la industria automotriz que buscan integrarse. Ejemplos ya hay dando vuelta. De hecho, en enero Toyota anunció la compra de la minera australiana Orocobre, para acceder a la producción de litio, lo cual golpeó el precio de la acción de SQM.

Private equity

El tercer grupo que ha estado mirando el desarrollo del proceso de venta de SQM son los fondos de inversión.

Habría varios de origen estadounidense sondeando el tema, pero que tendrían una limitante: al no ser operadores, sino inversionistas, no estarían dispuestos a pagar precios fuera de mercado.

A ellos se sumarían también fondos de origen árabe, que han estado mirando opciones de inversión en Chile, buscando empresas que les garanticen retornos futuros y que estén en mercados con alto potencial de crecimiento.

Las primas a pagar

Si bien Nutrien tiene plazo hasta abril del próximo año para desinvertir en SQM, por su acuerdo con autoridades de India y China, la apuesta es que los bancos de inversión que los asesoran en esta operación, Goldman Sachs y Bank of American Merrill Lynch, tengan una definición antes de que concluya el año, aproximadamente en septiembre. Si es así, será la operación de venta más relevante del año. “Las primas que se podrían pagar son difíciles de estimar, porque puede haber inversionistas que paguen lo que quieran. Aquí hay dos ángulos y esto vale distinto dependiendo de quién quiera comprar. Para un inversionista financiero, es lo que va a pagar el mercado y es el número que está dando Nutrien. Sin embargo, para alguien que le quiere dar desarrollo vale mucho más. El valor va a depender de lo estratégico que sea para quien compre. Y en ese sentido, el orden de prioridad parte por los chinos, luego las mineras y en tercer lugar fondos de inversión”, explica un estratega de inversión.

Un analista agrega que para quien más tiene valor esta compra es para un productor, “porque convertirán al litio en algo más y puede que ese productor tenga una situación comercial que hace el negocio aún más atractivo”.

En los próximos meses todos los ojos en Chile y el mundo estarán puestos en quien se quedará finalmente con el 32% de SQM. Tras el acuerdo con Corfo, varios bancos de inversión locales, así como internacionales, hicieron sus apuestas, indicando que el ADR de SQM puede llegar a los US$ 70. Veremos si aciertan.

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