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Actualizado el 05/02/2017
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El bicentenario de la bandera

Autor: Cecilia Yáñez

En octubre de 1817 se concibió el emblema sobre el cual se juró la Independencia. Diseño geométrico de la bandera original esconde al llamado número de oro o razón áurea.

El bicentenario de la bandera

El 12 de febrero de 1818, cuando se firmó el acta de la Independencia de nuestro país, en la plaza de Armas de Santiago, flameaba la “Bandera de la Estrella Solitaria”, emblema que aún perdura con algunas modificaciones respecto de la original y que según algunos investigadores, esconde varios secretos.

De acuerdo a ciertas interpretaciones esta primera bandera rescata ideología mapuche, cristiana y europea. Además, una reciente investigación plantea que quienes diseñaron la bandera lo hicieron considerando la proporción áurea que le dio la elegancia y originalidad.

Cuatro meses antes de la firma del acta, en octubre de 1817, esta bandera habría sido establecida por decreto, aunque materialmente no se conoce este documento. El diseño fue responsabilidad de José Ignacio Zenteno, Ministro de Guerra de Bernardo O’Higgins y el Mayor de Ingenieros, Antonio Arcos. La confección habría estado a cargo de Dolores Prats de Huici.

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Venus, dos visiones

Gastón Soublette, autor del libro La estrella de Chile (1984), es uno de los primeros en recoger el simbolismo de esta bandera. Según él, el emblema une tradiciones europeas y mapuches, y un ejemplo de ello son las dos estrellas que representan al planeta Venus.

Dentro de la estrella de cinco puntas girada hacia la izquierda, está bordada otra estrella de ocho puntas, como un asterisco que también tenía lentejuelas. Según Soublette se trata de un Guñelve, el lucero (Venus) de los mapuches que O’Higgins quiso incorporar ya que él mismo se educó en un colegio mapuche. Venus, es el tercer elemento luminoso detrás del Sol y la Luna que es apreciable en el cielo incluso con luz de día. Dice la historia que O’Higgins la habría definido como la estrella de Arauco.

Jorge Baradit, autor del libro Historia Secreta de Chile menciona en el texto que Venus es también el símbolo de la logia masónica, y que el propio O’Higgins y José de San Martín pertenecían a la Logia Lautarina de los caballeros racionales encargada de liberar al país del imperio español. El lucero, la estrella de la bandera, sería entonces la claridad que antecede a la razón o el Sol.

Razón áurea

Esta bandera tenía medidas poco usuales: de alto medía 142 cm. y de largo 240 cm. La estrella tenía un diámetro de 39,5 cm y estaba girada hacia la izquierda.

Andrés Navas, doctor en matemáticas, académico de la U. de Santiago y presidente de la Sociedad de Matemática de Chile, recientemente pudo comprobar que este emblema cumplía con las reglas del patrón áureo o número mágico y logró establecer el modelo matemático que deben haber utilizado entonces. “Ese momento ha sido uno de los más emocionantes de toda mi carrera”, señala el investigador. El documento fue publicado en la revista Bicentenario de Historia de Chile.

Según Navas, Antonio Arcos o Gregorio de Andía (a quién algunos autores también le atribuyen el diseño de la bandera) eran militares con acabados conocimientos de geometría, en la práctica debían ser geomensores y realizar cálculos balísticos, por ejemplo.

“La razón áurea es un número especial que está presente en muchas formas de la naturaleza. El ojo humano tiende a ver belleza en todo lo que tenga división áurea, como por ejemplo en las obras de Da Vinci. Es un número que ha sido utilizado por muchos artistas e ingenieros. No tiene un fin práctico, pero sí es una constante en la naturaleza. Incluso hay quienes postulan que el crecimiento de ciertas galaxias sigue un patrón áureo”, explica Navas.

Para Navas, es tarea de los historiadores buscar ahora documentos que expliquen este patrón en nuestra bandera. “Este tipo de bandera, con estas medidas fue utilizado también por soldados que participaron en la Guerra del Pacífico y eran confeccionadas por ellos mismos. ¿Cómo lo hacían? Es un conocimiento que tienen que haber traspasado entre ellos”, reflexiona.

Cuidados

Fanny Espinoza es conservadora textil del Museo Histórico Nacional. Lleva más de 30 años trabajando en el lugar que ahora acoge a este único ejemplar de la bandera que tiene tela e hilos de seda. Hoy está en una vitrina hecha especialmente para ella, protegida de la humedad y la temperatura. Iluminada por tubos fluorescentes con filtro UV, la bandera está sobre varias capas de polietilenos, algodón y moletón.

Este emblema no siempre estuvo en el museo. En 1980, fue robado por el MIR. Mientras estuvo en manos de este movimiento, la bandera, que ya estaba deteriorada, permaneció doblada, pero se tuvo cuidado de no estropearla. “No se puede planchar para estirarla. Se trató de estirar con peso. Antes la bandera había sido restaurada en 1975, pero entonces la trataron de arreglar y utilizaron una máquina de coser. Hoy mantiene sus costuras originales en el borde superior e inferior. Al costado izquierdo tiene como unas presillas para amarrar”, dice Espinoza.

Esa bandera se utilizó hasta 1819. Ese año se modificó el escudo, pero se mantuvieron las medidas áureas de la bandera de la Independencia. Con posterioridad, siguieron otros leves cambios hasta que en 1854 se fijó la proporción de los colores y en 1912 se hizo lo propio con el diámetro de la estrella, bandera que perdura hasta nuestros días.

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