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Actualizado el 04/02/2016
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Un enigma de 500 años: autoría de obras de El Bosco divide a los expertos

Autor: Denisse Espinoza

Fallecido hace cinco siglos, la obra del artista holandés se limitaba a 45 piezas repartida en 10 países. Ahora, expertos refutan cuatro de sus cuadros: tres son del Museo del Prado, el que rechaza los estudios.

Un enigma de 500 años: autoría de obras de El Bosco divide a los expertos

Pocas veces la obra de un maestro de la pintura universal se encoge y amplía en tan poco tiempo. En sólo unos meses cuatro obras de El Bosco (1450-1516) han sido puestas en tela de juicio, luego de que expertos de diferentes nacionalidades reunidos bajo el llamado Proyecto de Investigación y Conservación de El Bosco (Proyecto El Bosco) entregara un informe donde dudan de la autoría de ellas: Mesa de los pecados capitales, Las tentaciones de San Antonio Abad y La extracción de la piedra de la locura, pertenecientes al Museo del Prado en Madrid, y Camino del Calvario, resguardado por el Museo de Bellas Artes de Gante, en Bélgica. Según los especialistas, las obras fueron hechas por discípulos del taller del pintor que seguían y honraban su técnica.

Al mismo tiempo el equipo de profesionales que suma a expertos del MoMA (Nueva York), del Rijkmuseum en Amsterdam, y de universidades en Ontario (Canadá), Bruselas y Holanda, acaba de autentificar nueve dibujos del artista flamenco (es decir, su acervo gráfico sube de 11 a 20), además del hallazgo más importante: otra versión de Las tentaciones de San Antonio, guardada hace décadas sin exhibirse en el Museo de Arte Nelson-Atkins de Kansas, EEUU. La pintura fue adquirida en 1936 y aunque al principio se le atribuyó a El Bosco, hace años que conservadores del propio museos cambiaron la autoría por uno de sus pupilos. Ahora la opinión vuelve a cambiar, luego de que la obra fuese analizada por los expertos del proyecto holandés, quienes concluyeron que el pequeño cuadro es un fragmento de otro más grande cortado en varios trozos.

La “nueva” pintura se convertirá en la gran atracción de la muestra Jheronimus Bosch, visiones de un genio, que se abre el próximo 13 de febrero en el Museo Noordbrabants, ubicado en la ciudad natal del artista, Den Bosch, para conmemorar los 500 años de muerte de El Bosco. El aniversario también enmarca la investigación que se inició hace seis años con el objetivo de estudiar y analizar las 45 obras depositadas en 18 colecciones repartidas por 10 países “para elaborar un catálogo documentado y estandarizado del pintor”. 

Los resultados, por su puesto, han dividido a los expertos. Sobre todo a las autoridades y conservadores del Museo del Prado, quienes han visto cómo su acervo de El Bosco se ha puesto en jaque de la noche a la mañana. Aunque desautorizan de plano el informe, la institución madrileña ha anunciado una respuesta oficial para fines de mayo, cuando publiquen un catálogo con sus propios estudios y que acompañará la misma exposición que viajará de Holanda a España. 

A pesar del debate científico, la colaboración entre las instituciones ha sido fluida. De hecho, para la exhibición, El Prado prestó una de sus más preciadas joyas de El Bosco: El jardín de las delicias, la que también fue analizada sin presentar dudas. Otra obra que pasó la prueba fue El carro de heno, además de las piezas San Juan Bautista, La adoración de los magos y Cristo con la cruz a cuestas, propiedad de la pinacoteca de El Escorial. 

Alrededor de la mitad de la obra de El Bosco se encuentra en España, donde la familia real y otros coleccionistas lo han considerado como parte de su acervo nacional desde el siglo XVI, cuando los reyes españoles gobernaron Den Bosch.

En total, este año la muestra en Noordbrabants y El Prado expondrá 20 pinturas y 19 dibujos, además de 70 ejemplos de arte medieval de los siglos XV y XVI, prestados de otras instituciones del mundo como el Louvre y la galería Veneciana de la Academia-Palacio Grimani.

Tablas que hablan

Nacido bajo el nombre de Jheronimus Van Aken, cambió su apellido a Bosch en homenaje a su ciudad de origen. Su pintura es conocida por su fantástica imaginería, sus detallados paisajes y el humor que atravesaba sus escenas, algunas especialmente macabras y pesadillescas. Aunque se saben pocos detalles de su vida personal, como pintor fue admirado y adquirido sobre todo en los Países Bajos, Austria y España. Entre sus obras más conocidas están los trípticos El jardín de las delicias, El carro de heno, ambas en el Museo del Prado, y El juicio final en Viena. Su estilo influyó profundamente el arte del siglo XVI, y uno de sus seguidores más conocidos fue Peter Bruegel el Viejo. 

Entre las técnicas aplicadas por el Proyecto El Bosco para analizar las obras, figura la dendrocronología (datación de la obra) y la fotografía infrarroja. La primera observa los anillos que marcan el crecimiento de la madera y fecha las tablas flamencas, teniendo en cuenta que El Bosco pintaba siempre sobre madera de roble y dibujaba en tinta sobre papel. Mientras que con la tecnología infrarroja se puede penetrar en la pintura para descubrir sus componentes profundos, atravesando los pigmentos. También, en muchas de las obras se ha analizado la firma del artista, aunque no siempre la estampaba. Para los encargos, por ejemplo, no rubricaba porque los clientes lo conocían, no era necesario.

Uno de los casos que sí tiene firma, pero de todas formas es puesto en entredicho, es Mesa de los pecados capitales. Según Mattijs Ilsink, coordinador e historiador del arte del Proyecto El Bosco, aunque la obra está firmada, su realización varía en muchos puntos con la del artista. “La madera es de chopo, más propia del sur de Europa, y el tratamiento y ejecución de los personajes es diferente. La firma parece más una copia de su caligrafía que la suya propia”, ha dicho. En todo caso, la discusión sobre la autoría de esta obra no es nueva y se viene debatiendo desde que Felipe de Guevara- un cortesano de Felipe II- hablara en 1560 de un discípulo como el verdadero autor.

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