Bad Bunny: huele a peligro

Sexta Noche Festival de Viña

01 DE MARZO DE 2019/VIÑA DEL MAR Bad Bunny, durante la sexta noche de la versión 60 del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2019, realizado en el anfiteatro Quinta Vergara. FOTO: LEONARDO RUBILAR CHANDIA/AGENCIAUNO

Lo más peligroso que sucedió en el show de Bad Bunny en la Quinta Vergara fueron algunas chicas y chicos que retomaron la tradicional costumbre de descolgarse desde el cerro hasta la galería.



Por la tarde hay chistes en las redes sociales sobre ir con cuidado al show de clausura de esta última noche de los 60 años del festival de Viña porque la Quinta Vergara se puede transformar en algo así como una zona de riesgo, asaltos y agresiones por el número final a cargo de la sensación pop del momento, el príncipe o rey del trap Bad Bunny.

Aquí hay algo de fake news y no hechos. Se ha multiplicado el cuento de que cuando el artista puertorriqueño de 24 años vino por primera vez a Chile en septiembre de 2017 hubo muertos y heridos como si se tratara de un representante de un tipo de vida al límite, cuando en rigor hubo una lamentable pelea y un par de atropellos fatales en Espacio Broadway pero no baleos como se dijo, mientras su cancionero no se aparta radicalmente de lo que suele preocupar a la música urbana como lírica, un temario reiterativo en las posibilidades amatorias de una pareja donde el varón siente que lleva las de ganar en acción y sentimientos.

Es así como las inmediaciones de la Quinta Vergara exhibían un generoso contingente de aporreados carros blindados dispuestos a poner orden aunque en la galería de la Quinta Vergara, qué decir las aposentadurías de mayor precio, abundaba un público femenino juvenil acomodado, el mismo que repletó el Movistar Arena en mayo pasado y que se conformó tal como anoche con un espectàculo que transa los esquemas tradicionales de lo que se entiende por música en vivo.

El puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio (24) no es guapo ni tiene buena voz según los cánones tradicionales como tampoco se preocupa de ofrecer un espectáculo visual y musical atractivo. Durante largos pasajes se mueve absolutamente solitario en el escenario vestido como si se tratara de un arropado bebé rumbo a la nieve, nuevamente en un quiebre de moldes sobre la figura del macho de la música urbana.

Bad Bunny no alude al sexo en imágenes a pesar de algunas proyecciones infantiles aun cuando sus letras refieren a las actividades amatorias frontalmente, un tipo de lírica conectado con las vivencias juveniles de estos tiempos.

Lo más peligroso que sucedió en su show en la Quinta Vergara fueron algunas chicas y chicos que retomaron la tradicional costumbre de descolgarse desde el cerro hasta la galería. Hubo unos cuantos que lograron vulnerar los controles mientras el público coreaba a un artista de escasa voz y musicalmente aburrido, que ha logrado convertirse en una sensación popular y sinónimo de peligro vestido como un bebé en flagrante consonancia con el infantilismo dominante.

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