Obra y legado a dos años de la muerte de Nicanor Parra

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Tras el fallecimiento, ocurrido el 23 de enero de 2018, su testamento fue impugnado por los hijos mayores. Colombina, la menor, dejó de ser albacea, y se designó un administrador; las casas de Las Cruces y La Reina se mantienen selladas y una serie de sus artefactos están resguardados en Lampa.


El jueves 25 de enero de 2018, una multitud despidió a Nicanor Parra en el litoral central. Primero, en la parroquia La Asunción de Las Cruces, y luego amigos y cercanos llegaron a un costado de su casa, en calle Lincoln, donde descansan sus restos. No hubo orador ni discursos y solo desde un parlante salía la melodía de la Pasión según San Mateo, de J.S. Bach.

Era el lugar elegido para descansar por el Premio Cervantes 2011: una de las terrazas del Castillo Negro, incendiado a mediados de los 80. Alguna vez, Parra se había tomado una fotografía con una cruz blanca en el mismo sitio donde pidió ser enterrado. Ese día, en un momento, Cristóbal "Tololo" Ugarte, su nieto más cercano, levantó una reproducción de esa imagen.

El leve sonido de la brisa marina apenas rompía el hielo que ya existía. El conflicto familiar había estallado mucho antes. Entre otros hechos, la hija mayor, Catalina, deseaba que su padre descansara, provisoriamente, en Santiago, mientras se construía un mausoleo en el Litoral de los poetas. Ese día Catalina, presente en el funeral, tomó distancia. Mientras Colombina, la hija menor, acompañaba a quienes se acercaban al sector donde quedó el ataúd cubierto de tierra y flores. La ceremonia finalizó con un festín de cuecas choras entonadas por sobrinos y parientes de Parra.

En el funeral no estuvieron presentes todos sus hijos. Menos para su velorio, tras la muerte ocurrida el 23 de enero, primero efectuado en su casa de La Reina y al día siguiente en la Catedral de Santiago. El creador de los Artefactos tuvo seis hijos de tres matrimonios: Catalina, Alberto y Francisca nacidos, en la década del 40, de su unión con Ana Troncoso. Luego Ricardo "Chamaco", quien es hijo del poeta con Rosa Muñoz. En los 70 nacieron sus últimos descendientes, Colombina y Juan de Dios "Barraco", hijos de Nury Tuca, fallecida en agosto de 2014.

Fundación NP

El conflicto entre los herederos se judicializó cinco meses después que Parra muriera. En junio de 2018, los hermanos mayores, Catalina y Alberto recurrieron a la justicia para anular el testamento, a través del estudio de abogados Grasty Quintana Majlis, insistiendo que "las facultades mentales de don Nicanor se encontraban aminoradas" al momento de efectuarlo.

Desde entonces, quien era albacea y principal beneficiada, Colombina (quien recibiría el 58,3% del total de la herencia), ya no cumple ese rol. Además, en octubre de 2018, tras poner los sellos judiciales que impiden el acceso a la casa de Las Cruces, vino el turno de la casa de La Reina. Esta última conserva el mayor legado de Parra: su biblioteca, 17 obras de Violeta y una serie de artefactos y cuadernos. Sin embargo, a dos años de la muerte del autor de Poemas y antipoemas el panorama ha cambiado. Esto luego de que, en octubre de 2019, el 17 Juzgado Civil de Santiago designó al administrador proindiviso, el abogado José Alfredo García, para ocuparse del dinero, derechos e inmuebles de Parra, tras revocar las funciones de Colombina como albacea.

"Los sellos de la casa de La Reina están en todas las puertas y ventanas. Además hay cuidador y jardinero. Lo relativo a su obra, la exposición de artefactos que montó alguna vez en la Telefónica y en el Centro Cultural La Moneda, se encuentran debidamente guardados en un container antifuego en Lampa", comenta el abogado.

"Las obras están en perfecto resguardo a la espera de que el tribunal que está consciente del litigio de la comunidad hereditaria se pronuncie. Ante esto los herederos han sido bastante sensatos. Ellos están en un proceso de acercamiento, entiendo que tratando de llegar a acuerdo", agrega el profesional.

En febrero de 2019 se dio a conocer la Fundación Nicanor Parra. Integrada por un directorio de nueve miembros, entre los que figuran Colombina, el exministro José Antonio Viera-Gallo y el rector de la UDP, Carlos Peña. Sin embargo, la fundación también fue demanda por los hermanos mayores ante "la utilización del nombre Nicanor Parra sin consentimiento de todos los herederos y por la validez de sus estatutos". Consultados integrantes de la fundación, señalaron que "por el tema judicial" no realizarán ninguna actividad relacionada con los dos años del fallecimiento del artista. El año pasado, la fundación promovió la exhibición del documental Nicanor Parra en París. Les belles étrangères, realizado por Luis Pradenas y Philippe Jobet.

La actual abogada de Colombina es Claudia Sarmiento junto a Luis Valentín Ferrada. "Yo sigo como abogado. Claudia ve la parte operativa", señaló ayer Ferrada.

"Jubilados: aprendan a leer"

En septiembre del año pasado, el escritor francés Mathias Enard recomendaba en el diario Le Monde, Poèmes et antipoèmes, de Nicanor Parra, la traducción de Bernard Pautrat y Felipe Tupper. A fines del año pasado se montó en la Asociación Cultural Humboldt, en Caracas, Venezuela, la versión del poeta chileno de El Rey Lear, de Shakespeare, a cargo de Federico Pacanins y Gerardo Blanco López.

No mucho más ha ocurrido en estos años. Los problemas judiciales han impedido la normal difusión de la obra de Parra. Lo último que circuló en Hispanoamérica fue la antología El último apaga la luz (2017), a cargo de Matías Rivas y edita por Lumen.

Entre sus trabajos inéditos hay una gran cantidad de poemas y cuadernos. Uno de ellos lo escribió tras el Golpe militar y se llama ChileNada. Está fechado en agosto de 1974. Es un cuaderno de 60 hojas subtitulado Memorias de un ataúd. Cada cuaderno de Parra era un laboratorio donde ensayaba nuevos trabajos. En sus páginas hay ecuaciones matemáticas, direcciones y frases. También hay varias alusiones al científico James Clerk Maxwell.

El poema más largo es Memorias de un ataúd. "Nací en una estupenda carpintería/ pero lo divertido es lo que viene después/ desde chico fui juguetón/ me gustaba reírme de las urnas", escribe al comienzo del extenso poema que sería publicado al año siguiente, en 1975, en la revista Manuscritos, del Departamento de Estudios Humanísticos, de la U. de Chile.

En ChileNada hay un poema que repite en varias páginas, intentando ensayar una versión definitiva. Se llama Primavera 1974. "Ya desapareció otra vez la voz/ estornudo y tos a granel/ un paso más y sangre de narices: alguien podría refutar el hecho rotundo/ de que ya florecieron los aromos?".

Hay muchas frases sueltas en ChileNada. "Juventud para la vejez" y "Jubilados: aprendan a leer y a escribir. Doctórense mierda!". En otra página apunta Parra en mayúscula: "Nihilista complaciente/ Anarquista patafísico/ Cadáver que goza de buena salud".

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