“Ahora Chile Vamos es uno solo... partidos e independientes y vamos a ganar en noviembre y en diciembre”.

Con esa arenga Sebastián Sichel reafirmó su contundente triunfo en las primarias presidenciales de Chile Vamos en las que este domingo se impuso con un 49,1% de los votos frente al candidato de la UDI, Joaquín Lavín (31,4%), de RN, Mario Desbordes (9,9%), y de Evópoli, Ignacio Briones (9,7%).

La de ayer fue una dura derrota para los partidos tradicionales de Chile Vamos que, pese a su maquinaria interna y despliegue territorial, no lograron vencer al exministro de Desarrollo Social que en diciembre dejó la presidencia del BancoEstado para competir como independiente en las primarias oficialistas.

Con un discurso alejado de los partidos, con énfasis en la renovación de rostros y orientado al fomento del emprendimiento, Sichel consiguió atraer 637.546 votos y venció en todas las regiones del país a sus contrincantes.

“Uno puede decir que efectivamente en este último tiempo nosotros no hemos sido capaces de entender un sentimiento que tiene que ver con rostros nuevos, con el rol que tienen que jugar los independientes”, reconocía el presidente de la UDI, Javier Macaya.

A las 18 horas, con el conteo de mesas en la Región de Magallanes, se empezó a configurar el triunfo del exministro y exmilitante DC, quien en 2013 levantó la candidatura del exministro de Hacienda Andrés Velasco y que en 2017 apoyó a Sebastián Piñera, sellando así su ingreso al oficialismo.

A medida que avanzaba el conteo de votos en el comando de Sichel, ubicado en calle El Bosque, se instalaba el ambiente de celebración. “Se siente, se siente, Sichel presidente”, gritaban sus partidarios con banderas amarillas, entre ellos la exministra ex DC, Mariana Aylwin.

El urgente desafío de alinear al bloque

Después de los saludos de rigor de los candidatos vencidos en el comando (donde Lavín fue recibido con aplausos), Sichel hizo un guiño al oficialismo con miras a abordar su principal desafío tras vencer en los comicios: alinear al bloque.

“Quiero hacer un llamado al mundo de Chile Vamos. Sacamos una tremenda votación que nos permite pensar que podemos ser gobierno”, dijo.

Antes de eso agradeció a cada uno de los candidatos de Chile Vamos.

Los gestos no eran casuales. Y es que durante la campaña, Sichel tuvo tensiones con todos ellos. Con Briones se enfrentó duro en los debates, y a la carta de la UDI, Joaquín Lavín, le enrostró en varias oportunidades que era una figura de la vieja política. Desbordes, en tanto, cuestionó públicamente su permanente crítica a los partidos y su discurso de independiente.

Ayer en la UDI algunos ya manifestaban reparos a plegarse a la candidatura del independiente. Uno de ellos era el alcalde de la Florida y exvocero de Lavín, Rodolfo Carter. Según cercanos a la autoridad, este planteó en privado que no cree en el proyecto político del exministro.

Así, el escenario de aunar las posturas en el bloque en favor de su candidatura será una tarea cuesta arriba para el exministro de Desarrollo Social, más allá de que en el oficialismo todos transmiten que, para evitar que gane la izquierda, no les queda otra que cerrar filas en torno a su candidatura.

En ese sentido, adherentes a la opción de Sichel ayer transmitían que dentro de sus tareas para este lunes estaba reunirse con los perdedores para abordar una postura en común. Todos coincidían en la necesidad de reforzar los gestos a los distintos sectores y recoger ideas de los otros programas de gobierno. Eso, además de sumar gente a su comando.

Antes de que se conocieran los resultados, en los comandos tenían distintas visiones. Del equipo de Lavín transmitían en la tarde que una victoria de Sichel provocaría que la derecha se divida, ya que el sector más conservador del partido terminaría apoyando al candidato presidencial del Partido Republicano, José Antonio Kast. Lo mismo creen que pasará con los sectores más conservadores de RN. El riesgo -dicen en el sector- es que “pierdan todos” si la derecha no llega a segunda vuelta.

En esa línea, algunos ya endosaban la responsabilidad del triunfo de Sichel al Presidente Sebastián Piñera, al canciller Andrés Allamand y al exministro del Interior Andrés Chadwick, a quien adjudican apoyos soterrados en favor del exministro de Desarrollo Social.

Mientras que en Evópoli cerca de las cuatro de la tarde de ayer ya se ponían en el escenario de que Sichel resultaba ganador. Las mismas fuentes firmaban que -más allá de las evidentes diferencias entre Briones y Sichel y los duros enfrenamientos entre ambos-, van a cumplir con el compromiso de apoyar al ganador de las primarias, pero que también es necesario que Sichel convoque rápidamente al resto de los partidos para acordar posturas en común.

Del entorno de Desbordes, en tanto, afirmaban que él cumplirá su promesa de apoyar al ganador de las primarias, que no tendría un rol activo, solo apoyar cuando lo convoquen.

En La Moneda, en tanto, desde inicio de semana transmitían que un triunfo de Sichel significaría un “terremoto” para el sector debido a que si bien todos creían que era una carta competitiva, daban por descontado que Lavín terminaría imponiéndose. Así, recalcan que el hecho de no tener una estructura partidaria detrás podría dificultar su campaña, sin embargo, varios advertían que su estilo de liderazgo era el “más apto” debido a que creen que el electorado cambió y que eso quedó en evidencia tras la derrota electoral de la centroderecha el pasado 15 y 16 de mayo.

Factor JAK

En el Partido Republicano del candidato presidencial José Antonio Kast, creen que al haber perdido Lavín hay un porcentaje importante de la derecha que apoyará su opción, en desmedro de la de Sichel, quien es más de centro y tiene un pasado en la izquierda.

Esto más aún luego de que durante el fin de semana se viralizara un video del expresidente de Banco Estado en que afirmara que el “hombre más malo del mundo” es el fallecido general Augusto Pinochet, lo que molestó en la derecha más dura.

De ahí que uno de los desafíos de Sichel sea agrupar a esos adherentes, pero en su entorno toman precaución del riesgo que implicaría eventualmente perder algunos votos de centro, en caso de eventuales guiños hacia ese sector más conservador.

Fractura UDI

En la UDI un parlamentario dice en privado que la directiva presidida por el diputado Javier Macaya debería hacer un mea culpa y evaluar una eventual renuncia, tras los resultados. En ese sentido piensan que con la derrota de Lavín queda marcado aún más el “error” que fue no haber llevado la candidatura de la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei.

De ahí que otro desafío de Sichel -ahora como líder de Chile Vamos- sea contener las tensiones internas dentro de los partidos del bloque.

En los partidos hay quienes temen que el triunfo de Sichel tensione aun más la negociación parlamentaria. Eso frente a la posibilidad de que el presidenciable y su entorno impongan cartas independientes en la plantilla parlamentaria.

La elección demostró que las caras de fuera de los partidos políticos tradicionales tienen altas posibilidades de éxito, lo que supone un rebaraje total respecto de qué candidaturas llevarán la UDI y la derecha en general.