Entretiempo en la Florida. La Universidad de Chile ya cae por 2-0 ante Audax Italiano. El desempeño es paupérrimo. Los jugadores lo saben, lo sienten. Tanto, que pese a las cámaras de televisión no intentan esconderlo. "Estamos cagados", dispara Johnny Herrera, mientras se dirige al camarín azul con paso apresurado, molesto. Más tarde tendría responsabilidad en el 3-1 final de Ignacio Jeraldino, culminando así otra noche aciaga para el capitán azul.

No fue el único que expresó en demasía su rabia, acaso impotencia, por los fantasmas que acechan al conjunto laico. En el momento exacto en que se produjo el tercer cambio de la U (83'), Gonzalo Espinoza se enfrascó en una acalorada discusión con hinchas que lo increparon por su expulsión ante la Universidad Católica. Los garabatos abundaron en un encontronazo que refleja el estado actual del Chuncho: caos puro dentro y fuera de la cancha.

Incluso David Pizarro, quien se encontraba en las tribunas, declaró estar "preocupado" por el futuro azul: "Me voy muy preocupado por el juego y la situación que está pasando la U. Tienen que mentalizarse para sacar esto adelante. Y para hacerlo necesitan puntos. Hay que jugar para eso; no vas a dejar de ser grande si no sales a atacar todos los partido y terminas perdiendo".

Sin embargo, quien debía dar las explicaciones era Alfredo Arias, que en siete partidos aún no consigue triunfos con la U. "No he pensado en renunciar, de ninguna manera. Lógicamente tengo una frustración muy grande, porque los resultados no reflejan para nada lo que hemos entrenado. Mi rol y mi papel es no rendirme, pero de ninguna manera voy a dar un paso al costado", confirmó Arias. El presidente José Luis Navarrete también lo respaldó.

Con un ínfimo 14,2% de rendimiento, Arias es el peor DT debutante en la historia del club. Y estuvo de acuerdo, aunque con matices: "Sin duda soy el peor si consigo tres puntos de 21, pero yo analizo que merecemos mucho mas que eso. Excepto el partido ante la UC, no ha habido partido que no hayamos merecido más", indicó.