Finalmente cedieron los Minnesota Timberwolves y Jimmy Butler (29) se marcha. El escolta llevaba semanas poniendo presión para buscar un traspaso que no se producía, por la negativa de la gerencia del equipo a buscarle una salida, por capricho del cuerpo técnico, pero el desenlace terminó siendo inevitable. Butler llega a los Philadelphia 76ers para completar un Big-Three de ensueño junto a Joel Embiid y Ben Simmons. Un trío que intentará llevar al joven proyecto a unas finales de NBA, nada más y nada menos.

La historia de Butler con los Timberwolves comenzó allá por 2017, en el verano norteamericano, cuando los Chicago Bulls lo transfirieron rumbo al oeste. Allí lo recibió el entrenador con que se formó en sus primeros cuatro años en la NBA, Tom Thibodeau, con la promesa de hacer crecer a los Wolves y tratar de llegar a los playoffs. Si bien consiguieron el objetivo en el primer año, el conjunto nunca terminó de funcionar y alcanzaron a meterse entre los ocho clasificados en la última jornada. Butler no acabó de adaptarse a la franquicia del norte y luego de caer ante los Houston Rockets en la primera ronda de la postemporada las alarmas empezaron a sonar.

Tras el período estival, el nuevo jugador de los 76ers pidió saltarse el campamento de entrenamiento con la misión de no volver a vestirse con los colores del equipo de Minneapolis, algo que le concedieron. Si bien disputó algunos de los primeros partidos de la nueva campaña, la química en el vestuario ya no existía y los roces eran insostenibles. De hecho fueron públicos y confirmados los encontrones con el pívot Karl-Anthony Towns, uno de los líderes del camarín.

Sonó para recalar en Los Angeles Clippers, en el Miami Heat y hasta se habló de un acuerdo inminente con los Houston Rockets, pero será Philadelphia quien disfrute de sus servicios a contar de ahora. Al menos por un año, porque Butler se convertirá en agente libre en 2019, aunque los 76ers tendrán prioridad y espacio salarial para ofrecerle una renovación.

Hay que decir que Butler se une a un proyecto singular. En 2013 los Philadelphia 76ers tomaron la decisión de perseguir un plan a largo plazo que establecía una reconstrucción de arriba a abajo en su plantel. Este proceso, como fue denominado en el mundo NBA, les trajo pobres resultados que les significaron selecciones privilegiadas en los drafts posteriores. Allí consiguieron reclutar talentos como Joel Embiid, Ben Simmons o Markelle Fultz, jugadores versátiles que finalmente explotaron en la campaña 2017-18. Terminaron la fase regular en el tercer lugar de la Conferencia Este, y cayeron en la postemporada ante los Boston Celtics. Ahora quieren ir por más.

Para ello deberán convencer a su nueva adición de que tienen el potencial suficiente para competir por todo desde ya. Reciben a un jugador que ha sido All Star en sus últimas cuatro campañas y es un activo poderoso en los dos costados de la pista. Ha sido seleccionado en el segundo mejor quinteto defensivo del año en cuatro oportunidades, y sus promedios ofensivos son importantes. No obstante, está por ver cómo el técnico Brett Brown hace convivir a tres jugadores que acaparan mucho balón como Butler, Simmons y Fultz. Ya ha sido problemática la unión sobre el parquet entre los dos ex número 1 en el draft, por lo que la suma de otro jugador de esas características tiene su contra indicación. Más allá de eso, es innegable que Butler implica un salto de calidad para casi cualquier conjunto de la liga.

Habrá tiempo para evaluar cómo se adapta Butler a Philadelphia, si habrá química en el equipo y cómo encaja tácticamente. Por ahora, solo se puede especular y mirar hacia una Conferencia Este que tendrá una lucha más que atractiva en la cima.