Bus apedreado, gas lacrimógeno y el caos que se apoderó del barrio de Núñez. Pasadas las tres de la tarde, a menos de dos horas del inicio de la segunda final, el balón estaba lejos de comenzar a rodar. No así las declaraciones de los protagonistas en un día difícil de olvidar.

"Gallinas hijas de puta", vociferó Nahitan Nández a los micrófonos cercanos al camarín de Boca Juniors, mientras sus compañeros ingresaban con problemas respiratorios. Lo que al principio se creyó gas pimienta finalmente fueron lacrimógenas lanzadas por la policía: "Fue confuso. Había mucha gente y la policía se vio desbordada, lo que los obligó a lanzar gas que se metió en los vehículos", explicó un dirigente.

Gas pimienta o lacrimógenas, lo cierto es que el ánimo estaba lejos de calmarse. Carlos Tevez, referente del club, atizó a la Conmebol:"¡Te obligan a jugar, es una vergüenza! Si nos íbamos le daban la copa a River". Alegó que los jugadores de River no los fueron a ver, y tras recordar el episodio del gas pimienta en 2015, por el que Boca fue eliminado de la Libertadores, el ariete disparó: "¿Por qué no le dan la Copa a River? Que se la den, si hace lo que quiere. En 2015 pasó lo mismo y nos eliminaron. ¿Qué diferencia hay?".

Con Pablo Pérez en el hospital por una esquirla en el ojo, la Conmebol, a falta de 15 minutos para el inicio del partido, decidió suspenderlo hasta las 18.00 horas. Pero Boca no quería jugarlo.

Alcanzado el nuevo plazo, la Confederación volvió a programar el partido. Esta vez, para las 19.15. La FIFA presionaba para que

se jugara sí o sí, pero Darío Richarte, vicepresidente del club bostero, dejó clara su postura: "La posición de Boca es no jugar".

Finalmente primó la cordura. "Hay un pedido de ambos clubes, un acuerdo, de que se desnaturalizó el juego. El partido se jugará hoy a las 17.00 horas", anunció Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol. "Esto es fútbol, no una guerra", aseguró.

Tras la suspensión, los presidentes de ambos clubes se refirieron a la situación: "Son unos pocos inadaptados, no es toda la gente de River. Debió haber sido una fiesta y es un día triste para nosotros", reflexionó Daniel Angelici, regente de Boca. Su par de River, Rodolfo D'Onofrio, pidió perdón: "Les pido disculpas a todos los que vinieron al estadio. Me siento frustrado, cansado. El bus de Boca no tuvo la custodia correspondiente".

Ahora la incertidumbre es mayor, ya que la Agencia Gubernamental de Control del Gobierno de la Ciudad clausuró el Monumental por exceso de gente y obstrucción de las salidas. River apelará, pero hasta el momento la revancha no la jugará en casa.