El Real Madrid sigue a paso firme en su reconquista europea. Le ganó por 3-1 al Atalanta y abrochó su paso a cuartos de final de la Champions, tras dos años quedando fuera en octavos. El equipo blanco estuvo impenetrable y sacó chapa de su gen copero. La serie quedó 4-1 a favor del máximo ganador en la historia del certamen.

Zidane armó una equipo para anular el estilo valiente y ofensivo del Atalanta. Un mediocampo con toque y quite, apoyado por una defensa comandada por Ramos. Una mezcla que dejó a los italianos confundidos y dóciles. Si bien comenzaron siendo esa arma veloz e indescifrable que cautivó a Europa durante 2020, el tsunami duró solo unos minutos. Rápidamente el Madrid hizo lo suyo. Pelota al piso, controló y durmió el partido hasta dominarlo a gusto.

El único personaje que rompía esa serenidad era Vinicius. El brasileño es el trueno del ataque blanco. Su juventud y soltura es un extra en un plantel que ya no busca la explosividad que le dio las tres Champions. Hoy los merengues juegan a otra cosa. Las victorias eso sí, siguen llegando. Por lo menos en su torneo favorito.

El gol cayó de sorpresa, casi sin quererlo. El Atalanta, que en el minuto 34 ya no era un problema para los españoles, se durmió en la salida y Benzema no perdonó. Un gol que Modric le entregó en bandeja, pero que al fin y al cabo el francés anotó. El eterno resistido aportó nuevamente con una anotación.

Después de eso el Atalanta desapareció. El Madrid se reagrupaba y cuando recuperaba el balón hacía añicos el frágil mediocampo italiano. La eterna búsqueda del arco rival, también es un castigo para el equipo de Bérgamo. ¿El más beneficiado? Vinicius.

El chico de veinte años fue una pesadilla, y en uno de sus tantos carrerones casi anota un gol de antología que terminó fuera del arco. Su gran problema todavía, y es que hace de todo menos anotar. En otra lanzada a la portería rival tuvieron que bajarlo, dándole un penal que definió la serie para el Madrid. Anotó Ramos a los 60′, quien había adelantado su recuperación para estar presente y guiar a los blancos en Europa, una vez más.

El golazo de Muriel a los 80′ no fue más que un premio de consuelo por la valentía. Un tiro libre perfecto del colombiano sacó unos aplausos que rápidamente se esfumaron, ya que Asensio anotó el 3-1 en la jugada siguiente. El rey de Europa no quería sorpresas.

Una victoria importante que viene a terminar con la maldición de los octavos. Ya eran dos años seguidos quedando fuera en la ronda de los 16 mejores. Algo que para el equipo más ganador en la historia de la Champions era un gran castigo. No es el mejor, tampoco el más vistoso, pero el Real siempre será favorito. Se lo ha ganado, porque durante los últimos años este ha sido su torneo. Uno que ahora aspira a volver a ganar.