El Redbull Valparaíso Cerro Abajo es el evento de descenso urbano más esperado del año y todo estuvo a la altura. Las cerca de 20 mil personas que llegaron al Cerro Cárcel se agolpaban sobre las vallas papales que dividían al público de la pista creada para la ocasión. A cada bajada de los corredores, lo aficionados gritaban. Incluso los más fanáticos podían identificar las características de cada bicicleta. Los favoritos eran los saltos, donde los riders aprovechaban de mostrar sus mejores destrezas en el aire, antes de llegar a la meta dispuesta en la plaza Aníbal Pinto.

El puerto estaba en modo carrera: el comercio ambulante sacó a relucir sus mejores productos, desde agua hasta pizza, algodón de azúcar o baño aparecían por los costados acompañando los 1,9 kilómetros que tenía la carrera. La previa se vivió tranquila, los ciclistas preparaban sus bicicletas y probaban las distintas combinaciones para sortear los obstáculos. Las escaleras de la calle Bocaccio eran las más temidas. Antes de la competencia ya habían cobrado tres víctimas, quedando 27 corredores en la línea de partida. Los riders subían y bajaban por la pista como si se tratara del tobogán del parque a goce de los visitantes.

El más buscado por el público extrañamente no era ni Tomas Slavik, ni el chileno Pedro Ferreira, sino que Jackson Goldstone, canadiense que cumplió los 15 años ayer. El debutante era el más joven de la competencia. Si bien quedó en el penúltimo lugar, se llevó el cariño del público regalándoles fotos autografiadas a todo aquel que se acercara.

Se presentía que los corredores tendrían complicaciones con las escaleras características de los cerros porteños, pero fueron las largas rectas de pedaleo el verdadero dolor de cabeza para los riders, que intentaban cruzar la meta lo más rápido posible.

Posterior a la batalla de rap que dispuso la organización para amenizar el ambiente se dio comienzo a la final que coronaría al rey del puerto. Pedro Ferreira, Johannes Fischbach y Tomas Slavik habían clasificado en los primeros tres lugares, acorde a su condición de favoritos.

Pero la sorpresa fue el nacional Felipe Agurto, pues tras clasificar décimo con un gran pedaleo, a sus 18 años logró cruzar la meta en excelente tiempo, que lo tuvo como el mejor rendimiento hasta que bajó Ferreira, que venía de ganar otras carreras del circuito y lo sobrepasó por centésimas.

Solo quedaba confirmar las posiciones cuando bajara Slavik, el bicampeón vigente, pero el checo en el primer gran obstáculo, un salto a una muralla de ladrillo, no pudo controlar la caída y fue su pie el que sufrió las consecuencias. No pudo continuar y así se confirmaba lo que todo el público vitoreaba. Pedro Ferreira se coronaba campeón por primera vez en su carrera, secundado por la promesa Agurto y la corona del puerto volvía a ser chilena después de siete años. El alemán Johannes Fischbach completó el podio. Con un gran cehacheí culminaba la mejor jornada que han tenido los ciclistas chilenos en la carrera más codiciada del descenso urbano.

Mira la actuación del chileno: